“EL ARTÍCULO 14 BIS ES MI BIBLIA”
Héctor Recalde cobró notoriedad en los ’90 oponiéndose a las leyes de flexibilización laboral, al lado de dirigentes sindicales que, agrupados en el MTA, marcaron diferencias con el menemismo gobernante. Ahora es diputado kirchnerista y sus posturas expresan, en la mayoría de los casos, a la CGT que lidera Hugo Moyano.
Esos mismos proyectos tienen la oposición de sectores empresarios aunque él afirma que “el artículo 14 bis de la Constitución Nacional es mi Biblia”. Reconoce que en torno de su figura “se armó toda una imagen de troglodita que quiere devorar a los empresarios que son los que dan empleo, los que levantan la Nación. Para mí es importante tener vinculación con los empresarios, no con los dirigentes empresarios y hablar mano a mano de los proyectos y lo bien que le hará a sus empresas la sanción de los proyectos. Una cosa es el mito y otra es la realidad. Hay intereses encontrados pero, en conjunto, el capital y el trabajo pueden lograr mejores ventajas que peleándose”. Enseguida se define como “un representante de los derechos y los intereses de los trabajadores. De allí al mito de que soy el enemigo público número uno hay una gran diferencia”.
El legislador vino a Santa Fe y acompañó al jefe de la bancada del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, en un plenario organizado por la CGT Santa Fe, que encabezan Alberto Cejas y Jorge Kiener, donde se discutió de proyectos laborales y de la carrera a la gobernación santafesina.
Pidió coherencia y respeto
A la hora de hablar de los proyectos, Recalde, abogado laboralista, manifestó: “Quiero volver a 1974; quiero ser coherente con el peronismo o con el Frente para la Victoria”. Sacó la plataforma de Italo Luder en la campaña de 1983 y dijo haber escrito él el punto 12 del capítulo de trabajo y seguridad social.
Se puede leer que se prometía “revisaremos la totalidad de la legislación laboral dictada por el régimen militar, estableciendo la vigencia de todas las normas emanadas del último gobierno constitucional en la materia para su posterior perfeccionamiento”. Se pregunta “qué cambió para que yo me retracte. Lo que vino después empeoró la situación en vez de mejorarla. No creo que de la noche a la mañana podamos hacer una reconstrucción de todo lo perdido. Cuando hablo de reconstrucción, hablo también de mercado interno. Si se le da derechos al trabajador y mejor participación en la distribución de la riqueza, lo invierte en el consumo interno que ocupa el 90% del producto bruto. Estamos reactivando la economía. ¿Qué hacen los empresarios acumulando, acumulando y acumulando? ¿Qué generan, van a morir atragantados?, no es bueno para la sociedad”, resaltó.
Insistió en que su intención es “revisar la legislación de la dictadura militar. Es una afrenta a los derechos humanos de los trabajadores que nos estén rigiendo leyes de la dictadura”, aunque no deja de reconocer que en los 90 hubo otra etapa de retroceso hasta la llamada Ley Banelco. “Esa legislación hay que revisarla toda, en su medida y armoniosamente, y para ello tengo gran apoyo de mi bancada y del jefe de mi bancada, que está dando vía libre para que avancen gradualmente estos proyectos que reconstruyen el tejido social y que hacen que el trabajador sea un ciudadano, no un kelpers. Los diarios de negocios de hoy dicen que el salario de nuestros trabajadores están por debajo de sus pares de países limítrofes. Hay altas tasas de rentabilidad, hubo empresas que tuvieron el 40 % anual, tienen que repartir”. Enseguida aclara que su postura es coherente con la historia.
La dirección correcta
El legislador no duda en asegurar que este gobierno va en la dirección correcta e insiste en que todos los cambios deben ser armoniosos, graduales pero en camino ascendente. Para avalar su idolatría K califica de increíble la decisión de haber llevado de 200 a 800 el salario mínimo y de haber mantenido el concepto de doble indemnización ante la gran desocupación, posturas ambas con opiniones contrarias dentro del propio gabinete nacional.
En materia de indemnización, recuerda que la Corte ha dicho que los topes son inconstitucionales y la ley sigue previendo topes. “Yo quiero seguridad jurídica”, aclara.
Recalde afirma que la desocupación es del 12 y no del 10,4 %. “Es escandalosa, pero en 1995 estábamos en el 13 y pico. La tradición de nuestro país es del 4 ó 5 %. Se puede llegar, llevará tiempo porque nos destruyeron mucho. Destruyeron vínculos de solidaridad, reconstruir el tejido social llevará tiempo, lo importante es la direccionalidad y vamos en la dirección correcta”.
Los proyectos en discusión
Sobre los temas de debate entre empresarios, sindicalistas y gobierno, Recalde afirmó que “hay que terminar con los negocios espurios: AFJP y ART. Estas son figuras de los ultraliberales. ¿Qué libertad hay en el sistema previsional? Si usted se casa se puede divorciar, en cambio cuando entra al sistema de AFJP no puede volver al de reparto. ¿De qué libertad me hablan?”, insistió.
Luego sostuvo que está con los que afirman que hay que revisar el sistema previsional argentino. Enseguida explicó: “Creo en las salidas graduales. Las AFJP y las ART nacen en medio del liberalismo y la flexibilización laboral. No son instituciones para proteger a los trabajadores. ¿Cómo hacen para compatibilizar el lucro con la seguridad social? Es un desafío. Cuando más prevención y seguridad da, menos tasa de ganancia tienen. Esa es la contradicción. Empecemos a respetar la libertad y la Constitución Nacional. ¿Cómo no voy a tener libertad de irme de donde me mandaron? Me ponen en una prisión que se llama AFJP y que para mí significa `antes fui joven y peronista’ “, resaltó.
Enseguida afirma que “no hay acuerdo para reformar la ley de ART” entre gobierno, empresarios y sindicalistas, pese a que algunos medios de Buenos Aires dicen lo contrario.
Cuando se le pregunta si sus posturas no ahuyentan a los inversores, asegura que “el que tiene mercado para su producción, le interesa tener trabajadores contentos. Si el trabajador está protegido está contento, y produce más. Si el agente trabaja 8 horas y no 12, consigue aumentar el presentismo laboral, disminuir la accidentología y aumentar la productividad. Esto lo dice la OIT desde 1988”.
Autodefinido
A la hora de preguntársele por su encasillamiento, Recalde dice “soy kirchnerista, soy un representante del movimiento obrero en el Congreso. En éste y en el kirchnerismo trato de representar los intereses y derechos de los trabajadores, siempre en el marco legal y en el marco de la Constitución Nacional. El artículo 14 bis es mi Biblia. La Constitución dice que los trabajadores tienen derecho a participar en las ganancias, en la dirección de las empresas, etc. Eso no es una proclama anarquista, es la Constitución y hay que respetarla”.
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