EL ARZOBISPO DE CÓRDOBA CRITICÓ A JUEZ Y DE LA SOTA
El arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos Ñáñez, instó hoy al diálogo al gobernador provincial José Manuel De la Sota y al intendente de la capital mediterránea Luis Juez, y advirtió que la pelea entre ambos obedece a “desencuentros motivados por el individualismo”.
“No podemos perder tiempo en culpar siempre a los otros, en intransigencias políticas, en revanchas interminables”, sostuvo el arzobispo en la carta pastoral que será difundida hoy en las iglesias y parroquias de Córdoba.
El prelado hizo hincapié en que el “diálogo sincero y perseverante acercará a las personas” y “permitirá la necesaria renovación y afianzamiento de las instituciones”. Ñáñez, quien no mencionó a De la Sota ni a Juez en su mensaje episcopal pero los alude claramente, puntualizó que “hay que evitar el maltrato mutuo, la agresividad y los golpes bajos propinados inescrupulosamente a los otros”.
“Es preciso que seamos capaces de valorarnos, de apreciarnos, de tal modo que quien está a nuestro lado sea ‘alguien’ y no ‘algo’, se trate de un familiar, vecino, compañero de trabajo, hermano de comunidad o adversario político”, dice el pronunciamiento de la Iglesia cordobesa.
En esa parte de la nota, subtitulada “Cuando los vínculos se debilitan o se rompen”, el arzobispo remarcó: “Lo que constatamos muchas veces son los frecuentes desencuentros, los conflictos y enfrentamientos que producen distancias, alejamiento y rupturas que nos hieren y nos hacen sufrir y hacen nuestra vida menos digna”.
La carta, que fue elaborada en base a la opinión de todos los sacerdotes y curas párrocos de la arquidiócesis, el prelado se preguntó “qué es lo que provoca esta situación?” y “por qué nuestros vínculos se debilitan, se deterioran, se rompen?”.
Al respecto, la carta pastoral aclara que “la respuesta no es sencilla” y alude a “múltiples causas”, entre las que enumera: “El individualismo que domina en muchas propuestas y actitudes de vida; la desconfianza en las instituciones y el descrédito de las mismas; la miseria que denigra, margina y termina excluyendo; la violencia creciente y una cierta resignación fatalista ante ella”.
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