EL ATAQUE DE LOS EE.UU. CONTRA LA INSURGENCIA DEJA 75 MUERTOS
La operación militar, en la que participaron cazabombarderos, fue llevada a cabo contra supuestos feudos de combatientes extranjeros e iraquíes en la provincia suní de Al Anbar, fronteriza con Siria.
Las muertes se registraron en las primeras 24 horas de la ofensiva, y algunos de los presuntos insurgentes que perdieron la vida son combatientes extranjeros.
La campaña se desarrolla en una zona desértica situada al norte del río Eufrates, que según los militares estadounidenses es una zona frecuentada por contrabandistas y combatientes extranjeros.
La provincia de Al Anbar, en el llamado “triángulo suní”, es considerada uno de los principales feudos de los grupos insurgentes que atacan a las tropas de EE.UU. y las fuerzas de seguridad iraquíes, así como a civiles acusados por los rebeldes de colaborar con la ocupación.
El Ejército estadounidense anunció el domingo que mató a seis presuntos insurgentes y detuvo a 54 más durante una operación similar en la ciudad de Al Qaim, en el norte de Al Anbar.
La nueva ofensiva militar norteamericana se produce después de que la insurgencia intensificara su campaña de violencia en todo Irak y matara a unas 300 personas, incluidos militares de EE.UU. y policías iraquíes, tras la formación del nuevo Gobierno iraquí, el pasado 28 de abril.
La mayor parte de los ataques suicidas con coches bomba de los últimos diez días han sido reivindicados por la “Organización de Al Qaeda para la Jihad (Guerra Santa) en Mesopotamia”, liderada por el jordano Abu Musab al Zarqaui.
Los militares estadounidenses y las fuerzas de seguridad iraquíes anunciaron en los últimos días la captura de al menos dos asistentes de Zarqaui, cuya organización es considerada la principal amenaza terrorista en Irak.
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