“EL AUTO FANTÁSTICO” YA ES REALIDAD
En Europa se registran cada año casi un millón y medio de accidentes de tránsito con 40.000 víctimas mortales.
Según los datos oficiales el 93 por ciento de los casos es producido por errores humanos y las autoridades buscan un sistema que permita reducir las cifras.
Según la Comisión Europea, si sólo el tres por ciento de los automóviles que circula por territorio comunitario incorporase tecnologías para evitar las colisiones traseras, podrían evitarse cuatro mil accidentes de tráfico al año.
Las tecnologías que despiertan al conductor somnoliento podrían evitar el 30 por ciento de los accidentes mortales en autopistas.
Vehículos inteligentes ya han sido fabricados y están en el mercado, aunque todavía con un alto costo.
Varios de ellos han circulado y han sido expuestos en Bruselas protagonizando la campaña lanzada por la Unión Europea para hacer más seguras las carreteras europeas.
Según detalla el diario “ABC”, el coche del futuro podrá negarse a arrancar si detecta que su conductor ha tomado un par de copas de más, controlará la velocidad máxima a la que debe circular en cada momento y obligará a sus pasajeros a ponerse el cinturón de seguridad.
Mediante la incorporación de radares, cámaras, sensores, reflectores infrarrojos y otras tecnologías, son capaces de frenar por sí mismos al detectar un peatón o el acercamiento de otro vehículo, evitando colisiones frontales o laterales.
Un sistema de alarma incorporado a los coches podría evitar que el conductor pierda el control del volante en momentos de somnolencia, poniendo en riesgo su vida y la de muchos.
Además, un coche dotado de estas tecnologías podría asistir al conductor en momentos de baja visibilidad y podría reconducirse por sí mismo al carril por el que circulaban antes de proceder a un adelanto.
Las tecnologías que despiertan al conductor somnoliento podrían evitar el 30 por ciento de los accidentes mortales en autopistas.
Los coches inteligentes harían, además, una mejor administración del carburante, siendo menos contaminantes y contribuyendo a la economía de los usuarios.
Según Bruselas, el uso de las tecnologías de la información y la comunicación podrían acabar con las congestiones de tráfico, causa del elevado consumo de gasolina, salvando un gasto que hoy se eleva a 50.000 millones de euros al año.
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