EL AUTOFLAGELO DEL "NARIGÓN" BILARDO
Carlos Bilardo se auto impuso un castigo. Después de la derrota de su Estudiantes ante Independiente, eligió encerrarse hasta junio -según sus propias declaraciones- en el Country de City Bell, donde los platenses se entrenan y se concentran habitualmente.
El Narigón tomó la responsabilidad de la infamante goleada en contra y deslindó culpa alguna en los integrantes del plantel.
Antes del partido de estreno de Estudiantes en el torneo, el entrenador condujo una práctica de once horas (sí, once) de duración, en la que incluyó música, actividad física y táctica a granel. Los jugadores de
Bilardo no tienen permitida ninguna distracción. Mientras eso sucedía, el equipo de Independiente, el que le encajó la goleada, comía un asado de camaradería en una mesa que tenía sentado en la cabecera al técnico José Pastoriza.
Bilardo y Pastoriza habían encarnado duelos como entrenadores en los 80. Por aquel tiempo, Bilardo dirigía al Estudiantes de Ponce, Russo, Trobbiani y Sabella y disputaba el liderazgo de los campeonatos con Pastoriza, que entrenaba al Independiente de Giusti, Marangoni, Burruchaga y Bochini.
La discusión se centraba en el supuesto tacticismo bilardista y la presunta tendencia de Pastoriza a darle libertades excesivas a sus muchachos.
Como Estudiantes fue campeón, el aparato mediático desplegó su castigo contra la “vagancia” que encarnaba el Pato y ensalzó el “trabajo” del Doctor.
Pasó mucho agua bajo el puente y se volvieron a enfrentar, otra vez como técnicos, uno de Estudiantes y uno de Independiente.
Bilardo con su entrenamiento eterno y Pastoriza con una declaración de principios: “el mejor entrenamiento es el asado de los jueves”.
Esta vez, el aparato mediático, que casualmente, como si no hubiera pasado el tiempo, sigue siendo el mismo, omitió destacar el trabajo de Bilardo y la vagancia de Pastoriza.
En realidad, se puede ir más lejos todavía. Cuando Pastoriza habla del asado de los jueves, está refiriéndose a la mejor táctica para ganar un partido: la solidaridad. Un grupo unido -dice Dolina- es invencible. Y si no, es preferible la derrota con amigos ante que la victoria con desconocidos.
Por oposición, Bilardo representa exactamente la otra idea, la que en los 90 nos legó lo que vamos a padecer años. La costumbre de convivir con el pensamiento de que solo vale la eficacia, por sobre el ser humano inclusive. En el campo del trabajo, eso es la flexibilización laboral. Una persona es igual a un número que, cuando no cierra, se arroja como un papel al cesto. En la televisión, la cultura de la estética por sobre el contenido. En el fútbol, donde los pibes de 27 son viejos, las piernas humanas futuras lesiones de ligamento y los padres vendedores de sus hijos, éste servidor prefiere los asados de Pastoriza que, ya ven, también son capaces de ganar algún partido. ¿O no Bilardo?
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