EL AUTOR DE "EL CÓDIGO DA VINCI" DICE QUE SE LEVANTA A LAS 4 PARA ESCRIBIR
Después de dos años y 25 millones de ejemplares, Dan Brown, el autor de El Código Da Vinci, lo único que quiere es esconderse.
Atrás quedaron los días en que podía sentarse sin que nadie lo molestara en la Gran Galería del Louvre, bocetando la escena del asesinato que inicia su exitosa novela. Ya dejó de tomar vuelos comerciales debido a la conmoción que generalmente lo acompaña, con gente haciendo cola en el pasillo para que ponga su autógrafo en libros, servilletas y hasta en alguna bolsa para náuseas.
En el último año casi no ha concedido entrevistas, sumergiéndose en la investigación para la segunda parte de El Código Da Vinci, que nuevamente tendrá como protagonista a Robert Langdon, el estudioso de religiones de Harvard, y estará ambientada en Washington y centrada en el mundo secreto de los francmasones.
“No tengo idea de cómo manejan la fama las verdaderas celebridades”, dijo la semana pasada Brown, 40, en una poco frecuente respuesta escrita a preguntas enviadas por correo electrónico. “Soy nada más que un tipo que escribió un libro y cada vez que aparezco en público se arma un terrible circo.”
Su alejamiento de la vida pública crece a medida que aumentan las expectativas por su próxima novela junto con las ventas de El Código Da Vinci, un thriller que pasó de best-séller a fenómeno cultural.
Desde su lanzamiento, el 18 de marzo de 2003, El Código Da Vinci, la cuarta novela de Brown, vendió alrededor de 25 millones de ejemplares en 44 idiomas en el mundo entero. Esto significa 10 veces más que las medias de venta de titanes de la industria como John Grisham y Nora Roberts, lo cual convierte al libro en una de las novelas para adultos más vendidas de todos los tiempos.
Entretanto, los ávidos lectores se abalanzaron sobre todo lo que Brown ha escrito: sus tres novelas anteriores, que apenas generaron expectativa cuando fueron editadas, ahora, según Nielsen BookScan, han vendido más de siete millones de ejemplares. Considerando los porcentajes tradicionales de regalías de autor, es probable que Brown haya ganado cerca de 50 millones de dólares en los dos últimos años en Estados Unidos solamente.
“En ciertos aspectos, mi vida cambió muchísimo”, dice Brown; como cuando llegó al aeropuerto de Boston para tomar el vuelo a Nueva York y se dio cuenta de que había dejado identificación en su casa. “Por suerte, el tipo que estaba atrás en la cola tenía un ejemplar de El Código Da Vinci. Se lo pedí, le mostré al agente de seguridad la foto del autor y pude tomar mi vuelo.”
En otros sentidos, la vida sigue igual, dijo Brown. “Mi método para escribir, por ejemplo, sigue intacto.” “Sigo levantándome a las 4 de la mañana para sentarme frente a la computadora. A mis personajes actuales en realidad no les importa mucho cuántos libros vendí y requieren que me esfuerce y los halague igual para convencerlos de que hagan lo que yo quiero.”
No todas las reseñas de las obras de Brown han sido positivas, por supuesto. Los dos libros más populares, Angeles y Demonios y El Código Da Vinci, desataron intensas críticas de comentaristas religiosos e incluso de la Iglesia Católica. La semana pasada, un arzobispo italiano fue enviado en nombre del Vaticano para echar por tierra El Código Da Vinci y su teoría de que Jesús y María Magdalena se casaron y tuvieron herederos. El cardenal Tarcisio Bertone, que antes de ser arzobispo de Génova había estado a cargo de ortodoxia doctrinal para el Vaticano, calificó al libro de “una bolsa de mentiras” e instó a los cristianos a no comprarlo ni leerlo.
La publicidad no ha hecho más que aumentar las presiones sobre Brown para que produzca una segunda parte espectacular. Si bien es cierto que los autores de best-séllers siempre son importantes para una editorial, se han convertido en la sangre vital de una industria en la cual las ventas de libros de interés general estos dos años se han mantenido bajas.
No obstante, es una incógnita cuándo se editará la nueva novela de Brown. Los ejecutivos de Doubleday dicen que no esperan ver un manuscrito hasta el año que viene.
Hay indicios de que a Brown esta presión para que repita su éxito podría pesarle. Autor acostumbrado a trabajar en privado, Brown habla ahora con su editor, Jason Kaufman, una vez al día, a veces dos, mucho más, dijo Kaufman, que cuando trabajaron juntos en las tres novelas más recientes de Brown. “Analizamos cada punto y cada giro en el argumento”, dijo Kaufman. “Yo actúo como una caja de resonancia para él.”
Stephen Rubin, el editor de Doubleday, parte de Random House Inc., dijo que no le preocupa en absoluto cuándo terminará su próximo libro Brown.
Si bien Doubleday había firmado con Brown un contrato de 400.000 dólares por dos libros antes de publicar El Código Da Vinci, el segundo libro del contrato no será ahora tan barato. Heide Lange, agente de Brown, dijo en una entrevista que había renegociado el contrato para incluir por lo menos dos libros más y una compensación que fuera proporcional al éxito de El Código Da Vinci. Ni ella ni Doubleday quisieron dar los detalles, pero el monto se establecerá en millones de dólares.
Muchos ejecutivos de la industria editorial piensan que el riesgo de decepción es mínimo: “Tiene una base de seguidores muy grande que está dispuesta a comprar todo lo que escriba”, dijo Tom Dwyer, director de títulos de interés general en Borders Group, una cadena nacional de librerías.
TRADUCCION: Cristina Sardoy
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