EL BANCO JP MORGAN PODRÍA ORGANIZAR EL CANJE EN EE.UU.
El JP Morgan Chase es el principal candidato a reemplazar al Bank of New York como organizador del canje en los Estados Unidos.
Una alta fuente del Palacio de Hacienda dijo ayer a LA NACION que se negocia un contrato para llevar adelante la compleja operación en territorio norteamericano con la rama del Morgan dedicada al intercambio de títulos de la deuda.
El Morgan había competido previamente con el Bank of New York por este rol, pero quedó a un lado por una cuestión de costos. Ahora, ante la deserción de aquél, aparece como el reemplazante con mayores chances, según admitió la fuente del equipo económico.
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, se reunió ayer con sus colaboradores para avanzar en la organización del canje que se lanzará el próximo lunes en Buenos Aires y para escuchar las novedades que traían de su viaje a Nueva York el secretario de Coordinación Técnica, Leonardo Madcur; el subsecretario de Financiamiento, Sebastián Palla, y el director de la Oficina Nacional de Crédito Público, Norberto López Isnardi.
Camino alternativo
Tras el baldazo de agua fría recibido por parte del Bank of New York el jueves por la noche -en simultáneo con la decisión de la comisión de valores de Italia de aplazar hasta el 17 de diciembre la posible aprobación de la oferta-, los funcionarios comenzaron a desplegar las alternativas para que el canje no se paralizara.
El viernes el ministro decidió que había que lanzarlo en Buenos Aires mientras se negocia con otro banco en EE.UU. para que actúe como organizador del canje y como agente fiduciario, para evitar cualquier embargo a los pagos que efectuará la Argentina. De todos modos, la discusión con el Morgan tomará su tiempo, ya que se trata de un contrato “complejo”, admitió la fuente. “Son 60 o 70 páginas que hay que estudiar con cuidado”, se indicó.
Sólo cuando el Gobierno logre concretar esta designación podrá contar con el aval formal de la US Securities & Exchange Commission (SEC), la comisión de valores de EE.UU. Así, la reestructuración que el Gobierno quería lanzar en forma unificada en todo el mundo antes de fin de año ha quedado desdoblada, con un mayor riesgo financiero y una menor certeza en términos de aceptación.
En este sentido, los ex secretarios de Finanzas Daniel Marx y Miguel Kiguel consideraron que sería mejor que toda la operación se lanzara “de una sola vez”, para reducir costos e incertidumbres.
En diálogo con LA NACION, ambos consultores indicaron que no será sencillo que la Caja de Valores pueda procesar todas las órdenes de los bonistas, sobre todo porque el Gobierno pretende que también se sumen ahora los acreedores del exterior. “Técnicamente, se puede hacer, pero es un proceso muy duro; la clave es que funcione el programa de computación y que las órdenes se canalicen en forma adecuada. Además, hay que ver quién actúa como agente de custodia de los títulos del exterior”, explicó Marx.
El ex negociador sostuvo que “aunque la Caja de Valores tiene una buena calificación crediticia, hay que ver cómo se conecta con el resto de los mercados y cuáles son los riesgos que aparecen en los pagos”.
En la misma sintonía, Kiguel consideró que “tal vez los inversores internacionales se preguntarán si la Caja tiene la calificación suficiente”.
Y si bien Marx y Kiguel consideraron que es poco probable que el canje local logre atraer a los inversores extranjeros, aclararon que una demora en el cierre de la operación global “no es grave”.
“La mayoría de los canjes siempre han sufrido demoras por cuestiones operativas; no hay que tomarlo como un problema insoluble, sino como una cuestión natural en un canje tan complejo. Además, el Gobierno se autoimpuso un cronograma muy agresivo”, dijo Kiguel.
Otras dos fuentes del sistema financiero que prefirieron aportar su opinión en forma anónima también desdramatizaron el “desdoblamiento” de la salida del default. “El país tiene que negociar hasta lograr hacer un canje amplio y ordenado; no sería bueno empecinarse en hacer un canje parcial que fracase”, dijo el analista de una entidad financiera local.
Por su parte, otra calificada fuente desestimó que las trabas al canje en el exterior hubieran surgido por “una conspiración o por presiones para mejorar la oferta”, tal como afirmaron fuentes oficiales.
“Esta es una cuestión técnica, sobre todo referida a los riesgos legales de la operación, y que debe ser solucionada. Si esto se logra, el canje se cierra antes de marzo y la aceptación llegará al 80%”, sostuvo.
Al respecto, cerca de Lavagna descartaron la versión surgida en la Casa Rosada que culpaba al Fondo Monetario Internacional (FMI) por la demora.
Por Martín Kanenguiser
De la Redacción de LA NACION
Las opciones del ministro
El titular del Palacio de Hacienda, que ayer se reunió con sus colaboradores, decidió lanzar el canje el 29 en el país, pero podrían acceder todos los bonistas del mundo.
El ministro admitió la complejidad técnica del proceso, aunque expresó su sorpresa por las trabas simultáneas surgidas en EE.UU. e Italia.
De todos modos, descartó la versión surgida de la Casa Rosada, que señalaba al Fondo Monetario Internacional como el culpable de estas demoras.
El Gobierno confía en lanzar la operación local, mientras negocia con el JP Morgan Chase para reemplazar al Bank of New York, que pidió más tiempo -y una mayor protección legal- para organizar el canje.
El reparto de la deuda en default
El Gobierno confía poder lograr la aceptación de los bonistas argentinos y sumar a algunos inversores extranjeros en el canje local.
Este contenido no está abierto a comentarios

