EL BANCO MUNDIAL RECLAMA MÁS AJUSTE Y SUBA DE TARIFAS
El Banco Mundial cree que la economía argentina crecerá este año un 5% y que para mantener ese nivel en términos constantes necesitará de nuevas inversiones y, como una consecuencia inevitable, aumentar las tarifas de los servicios públicos.También deberá avanzar con las reformas estructurales pendientes.
Al presentar las perspectivas económicas para América latina, el Banco Mundial se alineó ayer con el FMI y planteó que es necesario que la Argentina tenga en los próximos años un superávit fiscal primario alto, con el que pueda pagar la deuda y a la vez recuperar la confianza de los mercados financieros internacionales.
“La viabilidad de un acuerdo rápido (con el FMI) va a depender un poco de lo que la Argentina pueda demostrar en ese campo”, afirmó el economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Guillermo Perry, en una teleconferencia de prensa desde Colombia, que fue seguida desde Washington y Buenos Aires.
La meta de superávit fiscal primario (resultado de las cuentas públicas antes de computar el pago de la deuda) para 2004 y los dos años siguientes y el aumento de las tarifas de los servicios públicos son las dos cuestiones centrales pendientes de resolución en la negociación con el FMI, cuyo acuerdo permitirá establecer un nuevo programa bajo la supervisión del organismo financiero internacional.
El Banco Mundial detalló las reformas estructurales que deberá poner en marcha la Argentina: “Reestructurar el sistema bancario para reactivar el crédito, que todavía está contraído; reemplazar los impuestos ineficientes, incluidos los aplicados a las exportaciones y los ahorros, por nuevos y más eficientes; construir un sólido marco regulatorio e institucional para proteger los derechos de propiedad y resolver otros temas de gobernabilidad; renegociación de las tarifas de los servicios públicos que han sido mantenidas bien por debajo de la tasa de inflación, y una eventual reestructuración de la deuda en default”.
El Banco proyectó un crecimiento en América latina del 1,8% este año, del 3,7% para el año próximo, y del 3,8% para 2005. Según el organismo, la región retornó al crecimiento tras la recesión gracias al regreso de la confianza en Brasil y del comienzo de la recuperación en la Argentina y Uruguay.
En ese contexto, Perry dijo que la Argentina probablemente crecerá este año cerca del 5% y en 2004 estará “fácilmente cerca del 4 por ciento”.
“Lo que pasará después dependerá del avance que la Argentina logre en resolver sus problemas estructurales, porque se está recuperando de un nivel muy bajo después de la crisis”, señaló el economista. “Para seguir creciendo a niveles altos en los próximos años necesitará fuertes inversiones y financiamiento adicional, y ello va a depender de los progresos de las reformas estructurales en varios sectores.” Por lo tanto, destacó, las proyecciones a mediano plazo “están en manos de la propia Argentina”.
En un contexto de recuperación y crecimiento sustentable “se necesitarán nuevas inversiones en toda la economía, incluyendo los servicios públicos. Y es muy duro imaginar cómo tendrán nuevas inversiones de empresas de servicios públicos si no se resuelve el problema de las tarifas”, expresó Perry.
Ajuste a mediano plazo
El economista afirmó que “no necesariamente se debe hacer un gran ajuste en el corto plazo, pero (sí) establecer un mecanismo de ajuste en el mediano plazo, que clarifique la situación para los inversores, porque de otra manera será muy difícil atraerlos”.
El Banco estimó que, tras la crisis y la devaluación, el PBI de la Argentina se ubicó en 2002 en US$ 102.000 millones, y el ingreso per cápita en 2694 dólares.
Si bien evitó dar una definición sobre el contenido de la negociación con el FMI, Perry sostuvo que para la Argentina “es muy importante una política fiscal prudente”, y destacó la recuperación lograda por el gobierno de transición. “La pregunta es si hacia adelante hay que reforzar aún más la política fiscal. Probablemente sí. Si se quiere tener una reestructuración exitosa de la deuda y volver a tener acceso al mercado de capitales privados, posiblemente se necesite una posición de superávit primario mucho más fuerte en los años siguientes”, señaló el economista.
“La aritmética es clara. Si uno tiene una situación buena en la que no se está pagando nada de la deuda en default tendría que elevar el superávit primario una vez que comience a servir lo que se acuerde con el sector privado. Independientemente del acuerdo o no (con el FMI), sería conveniente un superávit fiscal un poquito más fuerte”, insistió.
Perry señaló que el acuerdo que la Argentina negocia con el FMI “es una precondición para una exitosa renegociación de la deuda en default, y esto, a su vez, será una precondición para que los capitales vuelvan a la Argentina”.
Agregó que probablemente se esté dando un importante retorno de capitales argentinos que se fueron del país, “pero una normalización de los flujos de capitales extranjeros necesitará de una exitosa negociación de la deuda en default, y eso requiere de un acuerdo con el Fondo”.
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