EL BANCO SUQUÍA ES UN BOCADO APETITOSO PARA FUERTES OFERENTES
El proceso de venta del Nuevo Banco del Suquía ha entrado en una fase definitiva, dos oferentes se encuentran pujando por la adquisición del banco cordobés –con 38 sucursales en Santa Fe–, que luego del éxodo del Crédit Agricole está regenteado por el Banco de la Nación Argentina. Los dos interesados en cerrar la operación son el grupo Roggio y el banco Banex. En el caso del grupo Roggio la oferta consiste en aportar los 15 millones de pesos en concepto de capital mínimo obligatorio (condición ineludible para ingresar) y pedir 260 millones de pesos en concepto de asistencia financiera. Esa cifra la aportaría el Banco Central y el grupo cordobés entregaría a cambio bonos del Estado por esa suma, pero que en el mercado cotizan al 70% de su valor nominal. También Roggio pide que la deuda que tiene con el banco sea apartada de la negociación, este es un detalle interesante teniendo en cuenta que la familia Macri fue invitada a desistir de participar en la negociación porque eran deudora del Banco Nación. Por su parte el Banex propuso integrar los 15 millones de capital mínimo obligatorio más otros 50 millones de pesos en concepto de capitalización del banco y pide 75 millones en concepto de asistencia financiera. El Nuevo Banco del Suquía se ha transformado en un bocado apetitoso, luego de haber sido abandonado a su suerte por el Crédit Agricole junto al Bisel y al Bersa.
Los números fríos indicarían que la mejor oferta es la realizada por el Banex. Pero si fuera sólo una cuestión de números nadie podría entender por qué la oferta del grupo “Dinosaurio” que encabeza la familia del empresario cordobés Bugliotti fue desechada por las autoridades del Banco Central, que había ofertado capitalizar el banco en 100 millones de pesos sin pedir ningún tipo de asistencia financiera. El argumento utilizado, más allá de lo poco elegante del nombre del grupo, es la falta de antecedentes como banqueros.
Para comprender la positiva evolución del Banco Suquía luego de la debacle que le ocasionaron la coyuntura del sistema financiera con el agravamiento de la crisis y su transformación en depresión y la huída de sus accionistas franceses; la nueva conducción apostó a la capacidad de su management y la capacitación de su personal mejorando la calidad y la atención al público, dos elementos que habían sido postergados por el Crédit Agricole. A esto hay que sumarle la calidad de la plataforma informática que le da una diferencia competitiva importante.
Cuando asumió la nueva conducción del Banco, encabezada por el ex ministro de Hacienda santafesino Hugo Garnero en junio del 2002 los depósitos del Banco habían caído a los siguientes guarismos:
* Reprogramados (que luego fueron Boden y Cedros) $ 562 millones.
* Libre disponibilidad (cuentas corrientes ‑ plazos fijos y ahorros $ 256 millones.
* Total de depósitos a junio 2002, $ 818 millones.
La situación patrimonial en la que encontraba la institución en mayo de 2002 con la exclusión de Activos y Pasivos que hizo el BCRA era de:
* Activos (bono “A” contra el Fideicomiso) $ 1.421 millones.
* Pasivos (depósitos y deudas con el BCRA) $ 1.406 millones.
* Patrimonio neto $ 15 millones.
El banco subsistió en los meses siguientes al retiro francés habida cuenta que su liquidez a ese momento (22 de mayo 2002) era de $ 42 millones con asistencia por liquidez del BCRA (redescuentos). Al 21 de mayo de 2002 ya tenía $ 185 millones. Al 31 de Julio se elevó en $ 234 millones. El total de redescuentos (previos y posteriores al 22 de mayo 2002) fue entonces de $ 419 millones. Se liquidó con títulos públicos el redescuento anterior (185 millones) y se capitalizaron intereses al mes de noviembre de 2002 elevando la deuda con el BCRA a $ 276 millones, importe que se autocancela con bonos dentro de las normas del BCRA (procedimiento conocido como matching).
En la actualidad la liquidez del Banco supera los $ 450 millones (más del 30% de los depósitos totales). Pero la recuperación de los depósitos del Banco no sólo implicó retener la totalidad de los depósitos “acorralados”, sino que han crecido de manera sustancial, siendo al 31 de agosto del 2003:
* Depósitos de libre disponibilidad $ 1.162 millones.
* Depósitos reprogramados (Cedros) $ 104 millones.
* Total de depósitos al 31 de agosto $ 1.266 millones.
También resulta importante comparar el patrimonio del Banco al 31 de agosto:
* Activos (donde el saldo del Bono “A” es de $ 550 millones) $ 1.934 millones.
* Pasivos (donde los depósitos son $ 1.266 millones) $ 1.876 millones.
* Patrimonio neto $ 57 millones.
En todo este año y medio transcurrido, el Banco ha mantenido la totalidad de su personal (salvo las bajas lógicas) que hoy es de 1.950 personas en planta permanente y la totalidad de su red: 102 sucursales (36 en Córdoba, 38 en Santa Fe, 11 en Mendoza, 5 en Entre Ríos, 7 en Capital Federal, 2 en provincia de Buenos Aires y 1 en San Luis, San Juan y Tucumán). Además de 3 Agencias (2 en Córdoba y 1 en Santa Fe) 31 metrobanks (3 en Córdoba, 4 en Santa Fe y 24 en Capital Federal) y 141 cajeros automáticos.
Toda esta red le ha permitido sostener y acrecentar su clientela. El Banco tiene hoy más de 20.000 cuentas corrientes comerciales, un stock de 130.000 tarjetas de créditos, 214.000 tarjetas de débito, 13.000 cuentas corrientes personales y 2.400 empresas que pagan haberes a través de su red liquidándose sueldos a 47.000 personas por un monto mensual superior a los $ 60.000.000.
Consultado sobre las perspectivas de desarrollo del banco Garnero sostiene que “la actual situación le permite encarar, en la medida que converjan las condiciones para la disminución de la tasa de interés, una agresiva política de expansión del crédito. Para esto ya se observa un crecimiento en el stock de préstamos, particularmente en aquellos vinculados al capital de trabajo de las empresas, en plazos cortos y medios. Sin embargo la natural propensión a la liquidez de los bancos y de los tomadores de créditos sumados a la desconfianza de los ahorristas, hacen que hoy aún no se den las condiciones ideales para el crecimiento explosivo del crédito para la que los bancos se están preparando en la etapa de salida de la crisis”.
El proceso de venta ahora está en el momento de evaluación de las ofertas económicas y el 23 de octubre el Banco Central determinará quién se quedará con el banco, lo que implicaría que el nuevo dueño se haría cargo en los primeros días del mes de noviembre. Esto será así mientras todo transcurra en el camino de la normalidad. Algunos funcionarios del Banco Central que no quieren revelar su identidad entienden que se podría hacer borrón y cuenta nueva, y convocar a un nuevo proceso de venta. La venta del Nuevo Banco del Suquía será el precedente que regirá las postergadas transferencias de los bancos Bisel y Bersa. Lo que equivale a decir que lo que pase con el Suquía tendrá una fuerte incidencia en el financiamiento productivo de la región centro.
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