EL BARCELONA QUIERE A AIMAR, SAVIOLA TAMBIÉN
A fuerza de chispas de potrero, de detalles diferentes, de frutillas de postres, de embarrar la cancha con fútbol, de guapear utilizando como única arma la pelota, Pablo César Aimar vuelve a estar en boca de uno de los mejores equipos del mundo; hoy, en un bache de gloria: Barcelona quiere hincarle los dientes e incorporarlo el próximo verano europeo.
No debería sorprender porque el mejor argentino del último año es para el club catalán una vieja debilidad: ya en junio del 2003 lo habían ido a buscar —a él y a Roberto Ayala— Sandro Rosell (vicepresidente de fútbol) junto al mánager del club Txiki Begiristain, pero se habían ido con las manos vacías porque Valencia pedía demasiado. Entonces cambiaron de rumbo y fueron a Francia por el brasileño Ronaldinho (París Saint Germain) y el mexicano Rafael Márquez (Mónaco).
El sueño de Barcelona no es para nada descabellado. Aimar tiene 24 años, arranca ahora su cuarto año jugando en España y es un armador clásico; posición que al parecer sólo él y Zidane están dispuestos a elogiar.
La única traba, como suele suceder, es el dinero que debería pagar Barcelona. El precio de Aimar rondaría los 30 millones de euros y es de público conocimiento que el club no pasa por su mejor momento económico. Sin embargo, la semana pasada salió a hablar uno de sus máximos dirigentes y anunció que el próximo verano europeo pocos clubes tendrán para gastar 50 millones de euros como tendrá el Barsa. Este augurio es el que despierta la esperanza de que el Payasito se calce la blaugrana. Además, Pablito sabe que en el Valencia no tiene mucho más para hacer. Y un club como el Barcelona, y volver a juntarse con su amigo Javier Saviola, es un programa que le gusta.
Otro puntito a favor de la transferencia es que el club tiene una deuda declarada de alrededor de 20 millones de euros. Entonces, vender a Aimar le solucionaría más de un problema.
Otra interpretación es que podría ser una especulación. Que los directivos de Barcelona anuncian futuras y brillantes contrataciones para calmar a los hinchas enardecidos con los resultados del equipo.
Además, a la hora de buscar razones para que Valencia no lo de je ir, aparece la próxima Champions League. Es una competencia que trae muchísimo rédito económico y, de vender a Aimar, disminuiría las chances de hacer un buen papel. No es novedad: Valencia es Aimardependiente.
Suele pasar, mucho más cuando la calidad se impone a la cantidad. Abran juego señores, Aimar pinta para ser la vedette cara del mercado europeo.
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