EL BEBÉ AL QUE RECHAZARON SUS PADRES YA TIENE NUEVA FAMILIA
La guarda es provisoria y se extenderá por los próximos seis meses. Luego de este lapso, la pareja que asumió la responsabilidad de la crianza del chico podría recibir la tenencia definitiva si es que las observaciones son satisfactorias para el tribunal.
“El martes pasado le notificamos a este matrimonio que los habíamos aceptado como padres adoptivos y ellos mismos fueron a buscar al bebé hasta la casa donde se encontraba en guarda transitoria. Volvieron y me dijeron que querían hacerse cargo ya mismo del chico y a las dos de la tarde estaban los tres juntos”, reveló ayer la jueza de Familia María Cecilia Zavattieri. Tanto la identidad de la criatura como las de los adoptantes no fue suministrada por razones legales.
El bebé con síndrome de Down nació en el Hospital Lagomaggiore de la capital mendocina. Su madre dijo que se lo habían “cambiado”. Utilizó como fundamento unos moretones que supuestamente tenía en la cabeza, y que habían desaparecido cuando se lo entregaron.
Los médicos del Lagomaggiore rechazaron cualquier posibilidad de sustitución porque se toma el registro digital de la madre y las huellas de pies y manos de los hijos, con lo cual se asegura la auténtica filiación.
Pero los padres biológicos —de unos 40 años, de condición humilde y con otros cuatro hijos— no sólo denunciaron ante la Justicia la presunta sustitución del chico sino que rechazaron formalmente su tenencia. Cuando la jueza Zavattieri les notificó que los estudios genéticos realizados demostraban que el bebé les pertenecía, invocaron la renuncia a su hijo por razones “familiares, personales y económicas”. Dijeron no tener ingresos suficientes como para cuidar a un chico con ese tipo de problemas.
La pareja de adoptantes estaba esperando recibir un chico desde 2001, cuando se inscribió en el Registro Unico de Adopción (RUA) de la provincia. “En esa oportunidad manifestaron que estaban dispuestos a aceptar a un niño con capacidades diferentes”, dijo la licenciada Judith Freindenray, miembro del Equipo Interdisciplinario de Adopción (EIA).
“En las sucesivas etapas evaluativas, este matrimonio demostró una gran amplitud para recibir una criatura con alguna forma de discapacidad e incluso de enfermedad”, dijo la profesional.
La pareja no era la primera de la larga lista de posibles adoptantes, sino la número uno entre aquellas que habían asegurado que podían recibir a un chico con síndrome de Down.
En los tribunales, si bien se resguardó la identidad de los nuevos padres del niño, hicieron trascender que hasta sus tíos, abuelos y primos adoptivos mostraron una total conformidad por la nueva situación. “Se los veía, incluso, muy entusiasmados”, dijeron. De aquí en más empieza a correr un plazo de seis meses que técnicamente se denomina “guarda preadoptiva”. Asistentes sociales y distintos especialistas evaluarán el grado de adaptación de los padres con el bebé. Si no hay objeciones ni problemas, se aprobará la adopción plena y definitiva.
Este contenido no está abierto a comentarios

