El Benfica derrotó al Fenerbahçe y pasó a la final
En el Estadio Da Luz, el Benfica tenía la obligación de ganar para lograr el pasaje a la final de la Europa League. El 0-1 sufrido en Turquía hizo que el elenco portugués, con influencia sudamericana, salga desde el inicio a buscar el gol de la tranquilidad. Las presencias de Ezequiel Garay, Enzo Pérez, Nicolás Gaitán, Eduardo Salvio y “Tacuara” Cardozo le brindaban al espectáculo una expectativa superior para los espectadores de esta región.
Sólo pasaron ocho minutos cuando el brasileño Lima logró desbordar por el sector derecho y, con un centro hacía atrás, asistió a Nicolás Gaitán. El ex Boca se anticipó al defensor y con un remate de primera marcó el primer tanto del encuentro, para igualar la serie y mantener el sueño de llegar a la final, que se disputará en el Ámsterdam Arena.
Sin embargo, a los 14 minutos el árbitro francés Stéphane Lannoy sancionó un penal, por una mano de Maxi Pereira y el holandés Kuyt silenció el escenario al convertir desde los doce pasos. Con el 1 a 1 el equipo lusitano debía marcar dos goles para mantener la ilusión de la consagración.
Lo que pareció ser un martillazo en lo anímico, se terminó convirtiendo en una agresividad que sirvió para arrinconar a los turcos contra su propio arco. El amor propio llevó a que el ex Newell`s, Oscar “Tacuara” Cardozo ingrese al área y defina de manera rasante contra el palo izquierdo de Volkan Demirel. El 2 a 1 mantenía con vida a los conducidos por Jorge Jesús, ya que le faltaba jugar 45 minutos y sólo debían anotar un gol más.
En el complemento, una vez más apareció el categórico delantero paraguayo para hacer delirar a las 65.000 personas que presenciaban el cotejo. En una jugada que se inició con un lateral ofensivo, Luisão lo dejó solo a Cardozo, y éste le rompió el arco al golero turco. Con el 3 a 1 el Benfica comenzaba a acariciar el pasaje a Holanda para protagonizar el choque decisivo ante el Chelsea.
En los minutos finales, el Fenerbahce le tiró todo lo que tenía al equipo portugués. Por lo tanto, tuvo que aparecer Artur Moraes para mantener la diferencia y quedarse con las pocas, pero punzantes situaciones que generaban Sow, Baroni y Kuyt.
El camino fue largo y el sufrimiento continuo pero la satisfacción de llegar al último partido en el Ámsterdam Arena le genera al conjunto lusitano una sensación indescriptible. La sangre sudamericana estará presente el 15 de mayo en lo que será un espectáculo que definirá al campeón de la Europa League.
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