EL CALIBRE, TEMA EN COMISIÓN
Qué arma debe usar la policía para cumplir con el doble objetivo de defenderse y preservar en lo posible la integridad del agresor y de eventuales terceros es un tema de debate en el gobierno, ya que esta semana se conoció que se formó una comisión que analizará la problemática. El debate surge poco después de que fueran asesinados dos policías y que algunas fuentes sostuvieran que no lograron defenderse porque su arma se había trabado, algo que fue desmentido oficialmente. Pero el tema fue tomado como reclamo por los agentes y ahora el Estado analiza qué tipo de arma debe comprar para entregarle a sus efectivos.
Esa comisión se reunirá en la Unidad Regional II, dato que fue confirmado por fuentes de esa dependencia, aunque muchos de los especialistas en armas vinculados con organismos oficiales y con la policía que se consultó desde esta redacción no habían sido convocados. A su vez, por la información que deslizaron los voceros, el asunto estaría en manos de la jefa de Policía, Leyla Perazzo, quien analiza la cuestión en relación con el tema salarial y logístico de la fuerza. Pero ayer la funcionaria se mantuvo inhallable, como otras veces, para consultas periodísticas.
LA CLÁSICA NUEVE MILÍMETROS
De los tanteos informativos realizados desde El Ciudadano surge que lo que se discute es qué arma debe usar un agente para cumplir con el doble objetivo de defenderse y preservar en lo posible la integridad del agresor, ya que las pistolas nueve milímetros que se producen en Fabricaciones Militares tienen un alto poder de fuego y mucha velocidad, por lo que pueden alcanzar a terceros. Por otro lado, un arma con munición menos veloz, como se usa en muchos otros lugares (entre ellos Estados Unidos, ya que los cartuchos encamisados que el gobierno santafesino provee a los uniformados están prohibidos en la mayoría de los países), y punta más liviana produciría un impacto superior en el blanco.
El 12 de abril pasado, luego de conocerse la matanza de Coronda y mientras la policía de Rosario se encontraba acuartelada, el ministro de Gobierno, Roberto Rosúa, anunció la compra de chalecos y armas para los efectivos, así como la licitación para la adquisición de pistolas para los agentes de calle. En torno de qué tipo de armas pretende comprar el estado provincial giraría la formación de la comisión. Sobre todo porque una versión da cuenta que tanto el arma que portaba el sargento Orlando Martínez, asesinado en el mes de febrero, como la que utilizaba el agente Diego Navarro, ultimado el 11 de abril, se “encasquillaron”, provocando que los efectivos quedaran indefensos.
Desde el Registro Nacional de Armas (Renar) de Rosario, Raúl Bartolucci, quien no fue convocado a la comisión, señaló que la discusión sobre qué arma debe usar la policía tiene ya sus años. La nueve milímetros (que produce Fabricaciones Militares con licencia de la empresa belga Browning) –según el especialista– tiene gran potencia y velocidad y sirve para defensa y ataque, pero es capaz de atravesar a una persona y no de voltearla, lo que le da la posibilidad de mantenerse en pie y seguir atacando. A su vez, el uso de la pistola genera un grave riesgo para el entorno, ya que por su potencia el disparo atraviesa su objetivo y puede herir a terceros. En ese sentido, según Bartolucci, entre las filas policiales se piensa en el uso de pistolas como la calibre 40 ó 45.
EL CARTUCHO EN CUESTIÓN
Sin embargo, especialistas de la policía señalaron que el problema no es tanto el calibre como el tipo de cartucho que se utiliza. La policía santafesina usa una bala de punta encamisada que la hace más pesada y evita que se destruya o deforme al impactar sobre el blanco, por lo que el proyectil continúa su trayectoria pudiendo lastimar a personas inocentes que se encuentren detrás del blanco. Este tipo de munición está prohibido en la gran mayoría de los países, donde se usan cartuchos de punta más liviana o expansivas, sin camisa, que agotan su energía en el primer blanco y no llegan a atravesarlo. El problema de estas balas, que Fabricaciones Militares proveyó alguna vez a la policía, es que producen serios destrozos en la persona a la que alcanzan.
De acuerdo con el comentario de un entendido en la materia de la UR II, este tipo de munición expansiva, cuya punta de plomo se deforma al meterse en el cuerpo de una persona y aumenta su diámetro de destrucción a medida que avanza, se usó hace años en la Argentina, hasta que un juez se topó espantado con los cadáveres de delincuentes abatidos cuyos cuerpos habían quedado destrozados por varios impactos de ese tipo de proyectiles y prohibió su uso.
Asimismo, otra fuente de la UR II señaló que la nueve milímetros es el mejor tipo de arma que puede usar la fuerza en Argentina, dado su bajo costo y su facilidad de mantenimiento. “Cualquier otro tipo de pistola es tres veces más cara y requiere mucho más cuidado. La mayoría de las fallas en el manejo de esta arma provienen de errores humanos: agentes que no la limpiaron luego de dispararla o no lubricaron sus mecanismos”, dijo la fuente. Por otra parte, el oficial consultado defendió el uso de los cartuchos encamisados “porque cuando golpea no se deteriora –dijo–, perfora y no produce un lesión importante, y porque la misión no es matar, sino defenderse. Cumple con el objeto primario de cualquier policía: detener al agresor sin lesionar”.
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