EL CALOR TAMBIÉN GOLPEÓ CON FUERZA A PORTUGAL
Mientras la catástrofe provocada por la ola de calor sumía ayer al gobierno de Jacques Chirac en su mayor crisis en más de un año, el gobierno de Portugal admitió que las altas temperaturas que azotaron a Europa en las últimas semanas también dejaron un dramático saldo de 1316 muertos en ese país.
Chirac, que regresó antayer de tres semanas de vacaciones en Canadá, intentó tomar la iniciativa en medio de la crisis y admitió que la organización sanitaria en Francia tuvo grandes carencias.
En Portugal, la elevada cifra de muertes a causa de la intensa ola de calor que asoló el país entre el 27 de julio y el 12 del actual fue confirmada por el Instituto Nacional de la Salud (INS).
La mayoría de los decesos se registró entre ancianos y niños de muy corta edad y, según el INS, la situación podría haber sido “mucho más grave” de no haberse tomado medidas tales como la campaña de información pública para recomendar beber agua en grandes cantidades y no exponerse al sol.
Portugal, con 10,2 millones de habitantes, se convirtió así en el segundo país donde el calor produjo más muertes en proporción a su población, y quedó detrás de Francia, donde, sobre una población de 60 millones de habitantes, murieron unas 10.000 personas.
Sin embargo, el número de muertos en Portugal no supera la cifra récord que se produjo en 1981 cuando fallecieron 1900 personas por las elevadas temperaturas.
Además de ser devastado por gigantescos incendios que arrasaron con unas 250.000 hectáreas de bosque, este verano Portugal registró las más altas temperaturas de las que se tenga conocimiento.
El país registró la marca más alta del Viejo Continente cuando el termómetro marcó 47,3 grados centígrados en la localidad de Ameralejo, 150 kilómetros al sur de Lisboa, el 1° de agosto.
Chirac rompió el silencio
Rompiendo su silencio desde que comenzó la crisis por la ola de calor, un bronceado y solemne Chirac se dirigió ayer al pueblo francés y reconoció que la canícula había causado un alto número de víctimas mortales. Dijo además que muchos ancianos “murieron solos en sus casas”.
“Estos dramas nos hacen prestar atención a los numerosos ancianos y discapacitados”, agregó Chirac. Ellos “deberían poder contar con la solidaridad de los franceses”.
Hubo voces en Francia que criticaron a las familias por dejar solos a sus parientes ancianos para irse de vacaciones, otros culparon a la falta de personal en hospitales y casas de ancianos y muchos acusaron al gobierno de negligencia. Según un sondeo publicado ayer por Le Parisien, el 51% de los franceses considera que el gobierno no estuvo a la altura de la crisis.
“El gobierno está plenamente movilizado (…). Se hará todo lo necesario para remediar las carencias que hemos constatado en nuestra organización sanitaria”, agregó Chirac, quien fue muy criticado por la oposición y por la prensa por no haber interrumpido sus vacaciones de tres semanas en Canadá, de donde regresó anteayer.
El presidente intenta tomar las riendas de una situación que podría perjudicar al gobierno del primer ministro Jean-Pierre Raffarin, acusado por la oposición de no haber sabido actuar a tiempo.
Chirac prometió ayer que se investigarán con “total transparencia” las causas de lo sucedido y manifestó su “profunda solidaridad” con las familias y los allegados de las víctimas. El objetivo, dijo, es “extraer todas las consecuencias necesarias con el fin de prevenir una situación como ésta en el futuro”.
Los partidos de oposición, que calificaron el silencio de Chirac de “ensordecedor”, volvieron a pedir la dimisión del ministro de Salud, Jean-François Mattei, a quien consideran responsable político de la catástrofe.
“La tardía compasión de Chirac no puede exonerar al gobierno de su responsabilidad”, dijo el socialista François Hollande, mientras los comunistas criticaron el discurso del mandatario porque, dijeron, no demostró ser “consciente de la gravedad de la crisis”.
El ministro de Asuntos de Jubilados, Hubert Falco, admitió ayer que “muy probablemente” unas 10.000 personas murieron en las tres primeras semanas de agosto. La mayor empresa funeraria del país había informado anteayer que en ese período murieron en Francia 10.400 personas a causa del calor.
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