EL CALVARIO DE UN HOMBRE, VÍCTIMA DE UNA BALA Y LA MOROSIDAD JUDICIAL
Daniel Enrique Baffo estaba con un grupo de amigos en una parada de colectivos de Granadero Baigorria cuando una bala en su pierna le cambió todo para siempre. Un policía de franco, que según algunos testigos parecía estar borracho, había disparado contra el grupo porque los jóvenes supuestamente estaban molestando a unas chicas y luego lo insultaron. Esas actitudes habrían desencadenado lo que el mismo policía calificó como un momento de “locura y rabia”. El resto lo hizo la burocracia judicial: hace apenas 18 años que Baffo, entonces veinteañero y actualmente padre de tres hijos, vive como puede con una pierna menos producto del accionar de un policía que ya tenía antecedentes por su comportamiento violento.
Sin embargo, por esas cosas que sólo se explican mediante mecanismos que no hacen otra cosa que horadar la relación entre la sociedad civil y la Justicia, el agente fue sobreseído porque la causa penal prescribió, aunque ningún juez evaluó que hubiera sido inocente. Y Baffo, a quien un juez de Sentencia favoreció con una indemnización de 105 mil pesos, aún no cobró un peso porque la provincia entiende que no debe pagarle ya que la víctima -en términos del expediente, el “actor civil”- no hizo el reclamo administrativo en tiempo y forma correspondiente. Por eso, ahora el muchacho baleado espera una resolución de la Cámara Penal para que se expida sobre un pedido de resarcimiento de un millón y medio de pesos.
El 26 de marzo de 1988 Baffo recibió una bala que quedó alojada en la articulación de su rodilla derecha, lo cual le ocasionó una fractura de fémur y una severa compresión vásculo nerviosa. La consecuencia de la lesión fue la amputación de la pierna en el Hospital Militar de Buenos Aires. En realidad esa fue una de las consecuencias: el joven no pudo trabajar más de mozo y tuvo muchas dificultades para obtener otro trabajo. “Recibe ayuda de la Municipalidad de Baigorria, de
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