EL CAMBIO CLIMÁTICO AFECTARÁ EL MAPA DE LA SOJA
Estudios recientes dan cuenta de que, sobre el final del siglo XXI, se va a producir un fuerte cambio climático, con un aumento de temperaturas de entre 1,5 y 5ºC en las principales zonas sojeras como Estados Unidos, Sudamérica y China.
También se pronostican cambios en las precipitaciones, con una tendencia a la disminución del 12% en regiones como Argentina y Brasil. “Esto no va a tener efectos benéficos sobre la producción sojera, ya que las regiones no van a tener las condiciones óptimas para producir como en la actualidad”, advirtió el académico en su disertación sobre el cambio climático en la atmósfera y su impacto en la producción de soja.
Para el especialista, estas modificaciones, que tendrían impacto directo sobre los rendimientos, también significarían un traslado de las principales regiones productivas a lugares de mayores altitudes.
“Argentina es la que menos lo va a sufrir, porque es la más austral, pero sí tendrá mayores consecuencias para países como Brasil o los del Hemisferio Norte”, apuntó el investigador de la Universidad de Illinois.
En ese sentido, si bien es difícil calcular el impacto económico que este cambio climático tendría en la producción mundial de soja, sí presupone que generaría menores rendimientos y, por ende, un aumento en los precios de los productos.
También aclaró que estos cambios van a ser progresivos, calculándose una disminución de 0,2% al 0,4% por rinde por año hasta el año 2100. “Será necesario comenzar a estudiar nuevas variedades que se adapten mejor a estos cambios, ya que es necesaria una mejora futura en el germoplasma de la soja”, resaltó.
Y si de tendencias se trata, en la cumbre sojera, Ivo Sarjanovic, gerente mundial de semillas de Cargill, planteó el escenario mundial del mercado para la oleaginosa, confirmando el mayor protagonismo que tiene Sudamérica en la producción de la misma y manifestando los cambios que hubo en este sector en los últimos años, con Brasil liderando las exportaciones de grano y Argentina la de aceites y harinas.
“Este año se espera que Brasil sea el principal exportador de semillas y Argentina va a declinar por la ampliación en su capacidad de molienda”, anticipó el analista, quien aventuró que “estas tendencias se van a acentuar en un futuro”.
Otra ventaja que manifestó de la región es la capacidad que ha logrado para exportar durante todo el año, sobre todo el períodos donde sólo lo hacía Estados Unidos. “Tiene que ver con que hay mayores stocks y una mejor logística, entre otros aspectos”, apuntó.
También insistió en el aumento en la capacidad de la molienda en Argentina y cómo esto puede significar una futura fuerte competencia con China. “Argentina es chinodependiente”, dijo y advirtió que “se va a dar una gran pulseada para ver quién es el que se queda con la mercadería ya que China ha aumentado estrepitosamente también su capacidad de molienda”.
Otro jugador que está modificando el mercado internacional de la oleaginosa es el biocombustible y la fuerte demanda que generará la Unión Europea.
“En un futuro puede plantearse un conflicto entre el aceite como combustible y el aceite como alimento”, señaló. No obstante, afirmó que existe el desarrollo de otros cultivos como la colza, porque producir biodiesel con aceite de soja todavía no es más económico que el petróleo.
Finalmente, el gerente mundial de semillas de Cargill cerró con algunas tendencias generales: Asia va a ganar mercado el aceite de palma, China va a continuar con su expansión y la India va a consumir cada vez más harina.
“La Unión Europea va estabilizar su capacidad de crushing, favoreciendo la demanda de colza y, si no alcanza, recién seguirá el aceite de soja. En tanto la soja, en Estados Unidos competirá con el maíz por la demanda de etanol”, sintetizó.
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