EL CANJE ARRANCA SU ÚLTIMA SEMANA CON EL DESAFÍO DE PASAR EL 70% DE ADHESIÓN
La Argentina comienza hoy a definir su futuro para las próximas décadas al entrar en la última semana del plazo estipulado por el gobierno para la reestructuración de la deuda pública en cesación de pago de 82.000 millones de dólares. Es una semana decisiva porque significará el momento de decisión para grandes inversores institucionales que se mantuvieron a la expectativa hasta el último momento.
En la hora de definiciones para la mayor operación financiera en su tipo en la historia mundial, se piensa que con una aceptación por encima del 70 por ciento el país habrá completado con éxito el paso más importante para salir del default declarado en diciembre de 2001.
Hasta el momento se llevan canjeados 37.800 millones de dólares, lo que implica un 40 por ciento del total, si se toman en cuenta además en la deuda los intereses devengados durante el período de cesación de pagos.
El gobierno saca del mercado 152 bonos, emitidos durante las presidencias de Carlos Menem y Fernando De la Rua, y coloca sólo tres títulos, un bono Cuasipar que vence en 2045, uno a la Par, que corta en 2038 y otro con Descuento que madura en 2033.
El primero tendrá un descuento del 30,1 por ciento y pagará un interés del 3,31 por ciento, ajustable por inflación; el segundo no tiene descuento con rendimientos crecientes del 1,33 al 5,25 por ciento; y el tercero tendrá recortes del 66,3 por ciento con una tasa del 8,28 por ciento.
Si el gobierno logra un nivel de aceptación del 70 por ciento igualmente la Argentina quedará endeudada en un 85 por ciento de su Producto Bruto Interno (PBI), lo cual condicionará su futuro en materia de acceso al crédito.
La última semana del canje arranca con la particularidad del feriado en los Estados Unidos, donde se conmemora el Día del Presidente, lo que acotará significativamente los negocios de hoy, ya que en el plano local sólo restan 2.800 millones de dólares por canjear.
El titular de la Caja de Valores, Luis Corsiglia, informó que al jueves pasado habían ingresado al canje en Buenos Aires 20.870 millones de dólares, lo que representa un 82 por ciento del total de los títulos emitidos en el mercado local. El ejecutivo estima que en el país quedan aún unos 2.800 millones de dólares en bonos que no fueron canjeados y considera que esta semana unos 800 millones de esa cifra podrían ingresar al canje.
Según fuentes vinculadas al gobierno nacional, al cierre del viernes el porcentaje de adhesión de los bonistas locales habría alcanzado al 90 por ciento del total. Por eso, queda claro que en el mercado local “ya no se puede esperar un aluvión como ocurrirá en el exterior”, dijo el titular de la Caja de Valores, agente de canje en la Argentina.
En el exterior se espera que los grandes fondos de inversión entren a la operación en las últimas jornadas, lo que mereció la advertencia de algunos bancos en Wall Street, que aclararon a sus clientes que sólo recibirán órdenes para ingresar al canje hasta el miércoles, debido al temor de que una avalancha de operaciones sature los sistemas.
El mercado espera el ingreso al canje de los grandes fondos de respaldo que compraron los títulos a los pequeños inversores al 30 por ciento con el objetivo de vender los nuevos papeles en un valor previsto de 35 por ciento.
Lo que falta
Según explicó el ex secretario de Finanzas Miguel Kiguel, “la semana que viene será decisiva porque va a entrar el dinero de los grandes inversores institucionales”.
“Creo que va a ser más importante que la semana en que ingresaron los fondos de pensión (AFJP). Tenemos que hablar de un 30 por ciento para arriba”, estimó Kiguel y consideró que “si bien el gobierno habló de un nivel de aceptación del 50 por ciento, tenía una expectativa del 70”.
Algunos consultores considera que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, logró convencer a la mayoría de los inversores que es más beneficioso ingresar en el canje a pesar del fuerte recorte del 70 por ciento, que intentar pleitear contra el Estado argentino.
Kiguel consideró que “los bonistas hostiles van a tener poco éxito” si pretenden mejorar su cobro a través de los tribunales, y deslizó que el gobierno “debería abrir algún mecanismo posterior” para los acreedores que no ingresen ahora pero quieran hacerlo después.
El ex secretario de Finanzas sostuvo que una vez cerrado el canje Argentina deberá comenzar a resolver la negociación con la empresas privatizadas, y recomponer la relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Un nuevo riesgo país
El consenso de los analistas ubica a los nuevos bonos de la deuda argentina con un nivel de riesgo país sólo 100 puntos por encima del brasileño (actualmente en torno de los 390 puntos básicos), cifra que se acerca bastante al indicador de riesgo país que elabora la consultora Ecolatina.
El estudio que creó Roberto Lavagna y que ahora conduce su hijo Marco, elaboró un indicador de riesgo financiero en base a los niveles de cotización post default de los bonos que cerró el viernes en 487 puntos básicos y acumula una merma de 107 puntos en términos mensuales.
Esas cuestiones suman al clima optimista que en las últimas jornadas de la semana pasada parece haber acaparado los ánimos de los analistas en el país y en el exterior.
Hasta el influyente diario estadounidense The Wall Street Journal, que se había plantado como uno de los principales detractores de la oferta, afirmó que la Argentina está “cada vez más cerca de cantar victoria” en el proceso de canje de deuda en default y pronosticó un nivel de aceptación del 75 por ciento.
Fernando Losada, economista principal para América latina del ABN Amro Bank en Nueva York señaló que “las expectativas del mercado sobre el progreso del canje han ido mejorando y el consenso ahora es que el país llegará a una aceptación de dos tercios de la deuda en cesación de pagos”.
Los informes que circulan por la Bolsa de Comercio de Buenos Aires descuentan que la adhesión al canje superará el 70 por ciento y ya se habla del 80 por ciento entre los analistas más optimistas, cálculo al que arriba también un estudio publicado ayer por la Fundación Capital.
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