"El carnaval uruguayo está absolutamente desvirtuado por el negocio"
Hugo Fattoruso es uno de los músicos populares uruguayos más talentosos que ha dado el paisito durante el siglo XX, pianista que comparte los laureles junto a figuras de la talla de Jaime Roos, Eduardo Mateo, Rubén Rada y Alfredo Zitarrosa. Su trayectoria musical cuenta que fue parte junto a su hermano de “Los Sheakers”, mítica banda beat que deslumbró a los latinoamericanos durante los años 60. Luego, las cosas de la vida lo llevaron a vivir mucho tiempo en los Estados Unidos y en los años 70, en Nueva York, formó junto a su hermano Osvaldo el grupo “OPA”, que fusionaba con mucha originalidad el jazz, el rock, el candombe y la bossa. En los últimos tiempos, además de su carrera solista, ha compartido escenarios con Chico Buarque de Holanda, Luis Alberto Spinetta, Djavan, Luis Salinas y Hermeto Pascoal. ¿Es cierto que comenzaste a tocar siendo un niño de 9 años?En realidad, Osvaldo tenía 8 años y yo tenía 11, pero es cierto que éramos muy chicos. Mi padre era músico de oreja y a pesar de que no tenía conocimientos musicales académicos, con un dedo en el piano o en la guitarra sacaba las melodías de las canciones que le gustaban. Mi viejo era un apasionado por la música, le gustaban todos los estilos, en casa se escuchaba desde música clásica, folklore, música típica, hasta Nat King Cole, Amstrong y Duke Ellington. Yo comencé tocando el acordeón y una vuelta, mi profesora de música les dijo a mis padres que tenía habilidad y que era recomendable que me compren un piano, que es un instrumento más completo que el acordeón, sin ofender a nadie. Y así comenzó mi romance con el piano. ¿Y como llegaste al jazz?Ah… veleidades. Lo que pasa es que estudiando música clásica uno no puede salir de lo que se lee en el papel, en cambio en el jazz hay mucha libertad en la improvisación, porque se toca como base el tema y sobre la estructura se improvisa, y eso me resultó muy atractivo. Hoy los Sheakers son una de las leyendas del rock latinoamericano, un grupo de culto, pero en aquel momento, en los años 60’ ¿eran populares, llenaban teatros? Yo creo que sí, éramos populares, lo que pasa que en aquella época no había festivales, nosotros tocábamos en bares y en bailes. La única vez que realizamos un concierto en un estadio de fútbol fue porque vino un grupo extranjero que convocaba mucha gente.Cuando se disolvieron los Sheakers se fueron a vivir a Buenos Aires y luego a los Estados Unidos ¿Por qué se fueron al gran país del norte?Me llamó Ringo Thielman, el bajista de Opa y nos invitó a Osvaldo y a mí a los Estados Unidos y nos fuimos. Viví en Nueva York durante 11 años. En aquellos años no sólo me dediqué a la música también trabajé como mensajero en moto en la ciudad de Manhatan.¿Y me imagino que te habrás cruzado con muchos colosos de la historia de la música?Puede ser, hice asados para algunos colosos de la música. Podría haber terminado poniendo una parrilla en Nueva York y creo que su nombre ideal debería haber sido Parrilla Opa. ¿Sos carnavalero como buen uruguayo o no te llevás bien con la tradición uruguaya?Más o menos. Con el trío Fattoruso tocamos en 3 ó 4 carnavales. Pero nunca fui muy carnavalero. Ahora, yo conozco a los africanos tocadores del tambor sin la llamada, porque cuando tocan la llamada tienen que agradarle al jurado, no pueden demorarse, la ropa tiene que ser de tal manera, los integrantes tiene que ser no sé cuántos, se preocupan de tantas cosas que la música pierde su lugar. Porque el origen de la llamada es un tambor que suena y el otro le responde, esto era cuando los africanos del barrio Palermo y sur, hacían sonar los tambores mientras iban caminando por la calle. Porque esta tradición es africana y ahora pasan los murguistas con piercing, Coca Cola y Banco Río en las vestimentas. Hace un tiempo nosotros le preguntábamos al flaco Raúl Castro (líder de la murga Falta y resto) si el carnaval no había sido absorbido por el mercado y el decía que no dejaba de ser una hermosa fiesta popular a pesar del negocio. Si bien es una fiesta popular pasan cosas aberrantes, pero cada uno piensa como le parece. Por ejemplo en la última llamada me visitó Antonio Biravent en Montevideo y nosotros con mi pareja lo llevamos al carnaval. Cuando comenzó el desfile venía una agrupación que defiende la tradición africana y los parlantes oficiales no reproducían la música de estos carnavaleros. Y por detrás venían dos motos de la policía abriendo camino y una carroza con las reinas bailando un rock and roll en el desfile de llamadas. Yo no se lo que esta pasando en la cabeza de los organizadores. También fui al teatro de verano de carnaval donde compiten las murgas, los parodistas, los humoristas y los conjuntos de negros y lovuolos, hubo un despliegue impresionante pero a los tambores no le pusieron micrófonos, entonces en un país que se llama Uruguay vos vas a ver un conjunto de lovuolos y no se escuchan los tambores. Para mi el carnaval y el desfile esta absolutamente desvirtuado por el negocio. Mirá, hasta las bailarinas están empezando a usar ropa brasileras, yo ya no entiendo nada. Yo convivo en mi barrio con los descendientes de africanos y los veo tocar una música maravillosa que no es la que se escucha en el carnaval, entonces cuando pasa todo esto a mí me perturban y a la música mucho más. De repente viene el del canal y dice, esta cuadra se tiene que apurar porque estamos atrasados con el tiempo y pasan todos corriendo, ¿estamos todos locos?
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