EL CASO DE LA ARQUITECTA
En el atardecer del lunes 24 de abril de 1995, la arquitecta Mónica D. terminaba de mostrarle a un matrimonio uno de los departamentos que su inmobiliaria tenía en alquiler. Era el 1º B de San Juan 2036. Y ya se iba cuando un hombre, cuarentón, de panza prominente y grueso bigote se presentó sin cita previa como potencial inquilino. Era González Figueredo.
Cuando la puerta se cerró y quedaron a solas, el hombre intentó violar a la mujer, embarazada de siete meses. Ella logró resistir, aunque González la emprendió a navajazos casi hasta matarla. La víctima perdió mucha sangre y, luego de un largo rato, consiguió que unos vecinos la socorrieran. Agonizó varios días en el Hospital Italiano, hasta que logró recuperarse de las heridas físicas. La beba que gestaba entonces pudo sobrevivir, pero nació con graves secuelas originadas en aquel ataque.
Hacía 45 días que González Figueredo había salido de prisión. El ministro de Gobierno era el actual procurador de la Corte Suprema, Jorge Bof.
La investigación recayó en manos del juez Luis María Caterina y de la brigada de Homicidios, por entonces a cargo del ex jefe de la UR II, José Manuel Maldonado. La policía arrestó primero a un chivo expiatorio, para acallar la indignación pública en un año electoral.
El 7 de setiembre de ese 1995 le echó el guante a González Figueredo. En rigor, fue la Bonaerense la que lo capturó en Lomas de Zamora, acusado de asaltar a un peluquero. También allí se lo acusó por los cargos de “usurpación de títulos y honores, amenazas y lesiones”. Al parecer, también solía hacerse pasar como ex combatiente de Malvinas.
Figueredo había sido investigado por una violación ocurrida en Funes en febrero de ese año. Una chica había sido interceptada a la salida de una fiesta por un supuesto policía que la violó a bordo de su automóvil.
La sangrienta reaparición de este hombre conmovió la ciudad de entonces. Una crónica del diario La Capital lo presentaba como “autor de varios hechos de violación, robo calificado y usurpación de autoridad. Fue condenado a cumplir una larga sentencia, pero durante el mandato del gobernador Carlos Reutemann recibió nada menos que cuatro conmutaciones de pena que le permitieron salir en libertad condicional tras estar sólo algunos años en la cárcel”.
El juez Caterina procesó a Figueredo por tentativa de homicidio, privación ilegítima de la libertad y lesiones gravísimas. La sentencia por el ataque a la arquitecta fue de 8 años de reclusión.
Hasta donde Rosario Express pudo averiguar, en 1997 le unificaron las penas –al parecer, habría tenido otro juicio pendiente– a 25 años, y se lo declaró en segunda reincidencia. La libertad, nuevamente fue establecida en junio de 2009. Pero un año después, señaló una fuente consultada, el juez Bilibío volvió a acortar el encierro de Figueredo, en base a la Resolución 32/98 de la Sala 4 de la Cámara de Apelación Penal de Rosario. Por lo tanto, González Figueredo salió del penal de Coronda y con sus cuentas judiciales saldadas el 7 de junio de 2005.
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