EL CENTRO COMERCIAL CRITICÓ DURAMENTE LA LEY DE REPARACIÓN
No resulta necesario efectuar ningún tipo de acción declamativa ni producir actos ni eventos destinados a expresar públicamente las razones que transforman a esta Ley en un acto nefasto, al menos para el amplio sector que representamos. Solamente aplicando sentido común sobre los datos que emergen de la tragedia una persona inteligente y sensata toma conciencia de lo irrisorio de la ayuda reparatoria estipulada por la ley.
Tanto nuestros legisladores como los funcionarios del Ejecutivo son conscientes de lo insuficiente de la ayuda, aunque en la realidad no lo demuestren por distintas razones ó motivaciones, cuestiones éstas que protagonizan sus pensamientos desestimando las reales necesidades y urgencias de quien padeció la furia del agua y la incompetencia del Estado.
El padecimiento post-inundación es tremendo para todos quienes perdieron su fuente trabajo y de ingresos. La palabra indemnización ó reparación no es más que un seudónimo de limosna, de acuerdo a esta ley.. Y precisamente no se busca ninguna regalía, ni limosna. Se pretende una recomposición de la situación laboral para reiniciar la actividad sesgada hace casi un año. Por eso si hay que cambiarle de nombre para evitar caer en prejuzgamientos ó asignación de responsabilidades, por ahora no importa, pues la Justicia del hombre, la Justicia divina y la propia conciencia, harán su trabajo, pero se debe reconocer que si eventualmente no existen ni uno, ni dos, ni tres funcionarios culpables tampoco son culpables las decenas de miles de personas que soportaron el agua, entonces trabajemos para encontrarles una respuesta a sus problemas.
El 75% de los comercios afectados subsistían gracias al trabajo familiar diario en su negocio. Hoy, esas familias viven distintas situaciones, pero seguramente muy pocos han podido reinstalarse para trabajar como antes y lo establecido por esta Ley no les alcanza para nada. Nadie les recuperará el pasado perdido, pero sí se le pueden dar elementos y apoyo para alimentar la esperanza de un futuro que les devuelva la dignidad del trabajo, y esta Ley no lo hace. Las empresas más grandes perdieron sus inversiones y en muchos casos la capacidad de mantener los puestos de trabajo, que solución propone la ley para ambas partes?
Resulta difícil concebir que alguien pueda reiniciar una actividad con menos del 20% de lo que tenía, además de enfrentar las obligaciones impositivas provinciales y nacionales que aún tiene por pagar de un período totalmente negativo.
Es lógico que la Ley no satisfaga al sector productivo y tanto los hacedores de la Ley como quienes la sancionaron no están ajenos a la misma lógica, por ello entendemos que más allá de esta norma legal deben implementarse los mecanismos que permitan avanzar rápidamente en la recomposición de la actividad comercial de todo el sector afectado. Exigimos una rápida acción del Estado en este sentido comprometiéndonos a estar presentes para colaborar en las gestiones políticas que sean necesarias y a integrar tanto los grupos técnicos que pudieran crearse para plantear una urgente reingeniería de la ayuda, como así también de las comisiones que pudieran crearse para la investigación de la aplicación de los fondos que fueron enviados de la Nación y aportes de otros organismos.
La definición de los temas impositivos sigue siendo una tarea pendiente. La recurrente suspensión del impuesto a los ingresos brutos es una gran preocupación del sector porque aún no se los ha eximido del pago del mismo, lo que seguramente los convertirá en futuros deudores impositivos.
La ley no cumple su cometido pero tenemos confianza en que a pesar de ello las autoridades asumirán la responsabilidad de ayudar a sus conciudadanos en la recomposición de la actividad comercial y a superar definitivamente el estigma y las consecuencias traumáticas de tremenda catástrofe.
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