EL CENTRODERECHA ASPIRA A POLARIZAR LA ELECCIÓN, PERO NO LOGRA CERRAR FILAS
Aún persisten tiempos de peleas fugaces, ambiciones personales y diferencias de estilo a la hora de construir poder. Pero el discurso de los referentes del centroderecha comienza a tomar otro cariz. Los asesores ya trabajan con obsesión de campaña. Y con una idea futura: “Para tener chances el año que viene, debemos polarizar la elección”, dicen. Con ese espíritu esperan posicionarse para 2007, entre el poder kirchnerista y el fantasma de Roberto Lavagna.
En rigor, nadie en el PRO es tan ingenuo como para pensar que la polarización es un camino llano. Pero no dejan de hacer conjeturas. “Carrió va a llegar muy sola y Lavagna mide muy poco” evalúan algunos. Otros ra zonan que antes del momento de la verdad, operadores lavagnistas se comunicarán con las oficinas macristas. Como sea, se ilusionan pensando en una eventual segunda vuelta: “El que se incline por alguno de ellos en la primera vuelta es porque reniega del modelo kirchnerista”.
En el espacio que comparten macristas y lopezmurphystas ya no hay debates sobre quién lleva la bandera del liderazgo, pero la presión no cesa. “Mauricio cuenta con todo el apoyo, pero tiene que decidirse a jugar a todo o nada”, confió a Clarín uno de los diputados de Recrear que mejor interpreta el pensamiento de Ricardo López Murphy. Jugar a todo o nada es que dé señales “concretas” de que irá por el sillón presidencial y que abandonará su proyecto para comandar la Ciudad. Aunque no lo descarta y hasta Macri lo avalaría si repuntara en las encuestas, López Murphy se ve lejos de la pelea mayor.
Macri opta por jugar a otro ritmo, aunque tal vez para complacer a sus socios en los últimos días aceleró ciertos movimientos. Ya confirmó una gira para agosto por Catamarca, Santiago del Estero y Chaco, y aprovechó cada evento social para promocionar su imagen. El miércoles, en la subasta de objetos famosos que compartió con Ginóbili y Maradona, sonrió cada vez que le preguntaron si iba a ser presidente.
Pero, se sabe, ninguna sonrisa basta para construir poder. Por mejor cara que le pueda poner a Jorge Sobisch —la tercera pata del centroderecha—, el gobernador neuquino no abandona su sueño presidencial y hasta estudia pedirse tres meses de licencia para recorrer cada rincón del país.
Pese a que Macri y Sobisch habían acordado durante el Mundial seguir juntos y mantener vínculos fluidos, hay señales de distancia elocuentes: Sobisch viajó tres veces en los últimos diez días a Buenos Aires y no discó el teléfono de Macri ni siquiera para decirle que iba a pegar afiches en La Boca. El gobernador está convencido de que será él quien se presente por el centroderecha. “O me voy para arriba o me voy para afuera. No me voy a bajar”, aseguró a Clarín, tras un acto en Avellaneda.
Es por eso que para muchos el espacio por momentos se transforma en una comedia de enre dos. Hasta la irrupción de Lavagna, Macri decía estar “más cerca” de la Ciudad y se desprendía que su candidato en la Nación iba a ser Sobisch. Pero luego dijo que se sentía “preparado para ser presidente” y dejó de lado al gobernador para reconciliarse con López Murphy, enemigo confeso del neuquino. Pero cuando regresó de Alemania, ya con el traje de candidato, el primer celular que marcó fue el de Sobisch y enfureció al líder de Recrear.
“Ustedes, los periodistas, no lo quieren entender. Macri está haciendo todo para que los representantes del espacio crezcan. Después irá el que mejor esté”, explicó un macrista de la mesa chica. Algo hay de cierto: Macri viene encargando encuestas para seguir la evolución suya, pero también de López Murphy y Sobisch. Se relame cuando lo dan detrás de Kirchner y alejado de Lavagna, pero sufre por el abismo que lo separa de la intención de votos de sus socios.
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