EL CHACO, AGOBIADO POR UNA TERRIBLE SEQUÍA
Lo que reina es una profunda desazón y un sentimiento de impotencia. Aquí, en una zona agobiada por una sequía que parece no tener fin y que ya se cobró la vida de unas 120.000 vacas y ocasionó pérdidas por unos 300 millones de pesos en la producción agrícola y ganadera del Chaco, los rostros de los productores hablan por sí solos del drama cotidiano que se vive en esta provincia.
Desde hace siete meses, cada día que pasa es un calvario que deja profundas heridas. “A mí se me murieron entre 15 y 20 animales en las últimas semanas”, contó el productor Rodolfo Gerardo Serafini, de esta localidad, ubicada 100 kilómetros al Oeste de Resistencia. Sin lluvias que hagan calmar el ardor de la tierra desde entonces, muchos productores se han resignado a observar cómo mueren sus animales, incluso a vacas a punto de parir, y a ser testigos de cómo sus campos se desnudan porque ya casi no hay pastos que los cubran.
Por más que hace dos días llovieron entre 15 y 30 milímetros, según las zonas, después de otros 15 milímetros que el cielo les regaló en febrero pasado, los productores siguen implorando para que llegue el agua que tanto necesitan y no sucumbir a una situación que, además de golpearles la economía de sus campos, también los hunde anímicamente.
“No podemos hacer nada contra la naturaleza, aunque la situación es gravísima y se deteriora día tras día. Creo que nos estamos acostumbrando a una sequía que ya es la más fuerte de los últimos 15 o 20 años. Y, encima, no hay alternativas de solución porque los números no cierran”, dijo, con palabras cargadas de resignación, Antonio Wallace, presidente de la Sociedad Rural de Presidencia de la Plaza.
En esta localidad del centro de Chaco, de 9000 habitantes, que tiene 600 productores en su zona agropecuaria y hay unas 105.000 cabezas de ganado, sobre las casi 220.000 hectáreas que están destinadas a la ganadería de cría, se encuentra el foco de una sequía atroz que, además, se extiende a ciudades vecinas, como Machagai, Presidencia Roque Sáenz Peña y el resto del norte provincial.
Junto con las penurias por el traslado de sus vacas a otros campos del sur de la provincia, que tienen mejor pasto, o de ver cómo algunos animales se mueren porque ya no tienen qué comer, a muchos productores les molesta enfrentarse a una realidad que los lastima sin piedad.
Esperanza
“Tuve que llevar unas 200 vacas a otra zona, a 45 kilómetros de aquí, porque no hay más alimento para darles y la alfalfa que sembré no sirve. Ojalá que la lluvia de anteayer (15 milímetros en su campo) comience a darnos un poco de esperanza”, añade Serafini.
Detrás de una esperanza que busca asomarse tímidamente, en la zona cada día se escuchan más cifras sobre el drama y de las consecuencias a futuro porque, según dicen, esta situación que golpea ahora también repercutirá en la producción de los próximos dos años por lo menos. “El gran problema de esto es lo que va a venir, porque los servicios (la preñez de las vacas) están retrasados, los animales no tienen estado corporal y el próximo año va a haber pocos terneros. Esto se suma a una situación donde hoy los productores venden su hacienda a cualquier precio (aquí se paga 1,60 peso el kilo de ternero, en promedio, contra 2,15/2,20 de la pampa húmeda)”, señaló Wallace.
Para Carlos Vera, presidente de la Federación Chaqueña de Asociaciones Rurales, las pérdidas en la ganadería chaqueña ya ascienden a los 150 millones de pesos en concepto de mortandad de animales, deterioros de kilos en la producción de carne y terneros que no van a nacer el próximo año. Un escenario que hoy les muestra a los chaqueños una época de vacas flacas. “No es exagerado pensar en que murieron unos 120.000 animales (toda la provincia de Chaco tiene un rodeo de 2,5 millones de cabezas). Además, para el próximo año, cada mes que se atrase la parición habrá entre 15 y 20 kilos menos de producción. Contra los 800 milímetros que ya deberían haberse registrado, algunas zonas no recibieron más de 200”, comentó el dirigente a LA NACION.
En el gobierno provincial afirman que el daño a la producción ganadera y agrícola es enorme. Según Hugo Morand, ministro de la Producción, la sequía cubre a todo Chaco, que tiene una superficie de unos 10 millones de hectáreas, y afecta directamente a más de 1.500.000 vacas y terneros. “Habría una pérdida total de entre 150 y 200 millones de pesos en la ganadería y alrededor de 80 millones en la agricultura. En este último caso, vale decir que, contra las 70.000 hectáreas proyectadas para el trigo, aquí sólo se sembraron 12.000. Además, en girasol se sembraron unas 100.000 y se dejaron de cultivar otras 200.000, por la falta de agua”, subrayó Morand.
En el Chaco piden la ayuda del gobierno nacional. “Necesitamos que se declare la emergencia por sequía, porque eso nos permitiría acceder a los beneficios impositivos y financieros”, dijo.
La dureza de la sequía en esta provincia ha llevado a algunos municipios del Norte, cerca de El Impenetrable, a importar agua desde varias localidades de Salta para repartírsela a sus habitantes. En el campo ha ocurrido algo similar.
En este sentido, en Presidencia de la Plaza, su intendente, Francisco de Castro (UCR), puso a disposición de los ganaderos un servicio de tanques de 8000 litros para que puedan llevar agua a sus vacas y tratar de tener reservas. “A pesar de esta iniciativa, la sequía nos sigue afectando, porque el agua se consume enseguida”, destacó De Castro.
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