El chagas sigue presente
Parajes desolados y otros que no lo son tanto, todos plagados de rancheríos y casas que combinan techos de paja, paredes de adobe u otros elementos precarios. “Zonas semi rurales” se denominan en el lenguaje técnico de las oficinas públicas a las zonas de los departamentos Vera y General Obligado, en el norte provincial, donde entre el 10 y el 13 por ciento de la población de varios de los pueblos y ciudades porta el trypanosoma cruzis, el parásito unicelular que causa el mal de Chagas-Mazza.Como la tuberculosis y otras, el Chagas es clasificada entre las enfermedades de la pobreza, una afirmación imposible de contradecir si se conoce el contexto de vida y el hábitat de aquellos que engordan las estadísticas oficiales y también a las vinchucas que de noche se alimentan de su sangre.“En los 80 estábamos peor”, alienta el jefe de la zona II de Salud provincial, Oscar Enrique. Quizás sea así, pero el problema existe y la magnitud sigue siendo crucial si se tiene en cuenta que se trata de una enfermedad que después de los 15 años de edad es mortal, porque termina afectando parte del sistema digestivo o, lo que es más común en Santa Fe, produce trastornos cardíacos como el agrandamiento del corazón o el aumento de su contractabilidad y el bloqueo de alguna de sus ramas. Con los resultados de los muestreos hechos en la localidad de Fortín Olmos, un antiguo obraje de La Forestal, el Ministerio de Salud de la provincia intensificó la actividad: dispuso estudios en todos los menores de 15 años a los cuales aún se los puede curar con la aplicación de una droga específica, fumigó las 500 viviendas del pueblo para eliminar las vinchucas y ordenó monitoreos semestrales.Enrique recuerda que en esa zona de la provincia el Chagas es una enfermedad endémica. El seguimiento del tema lo hace el Programa de Lucha contra el mal de Chagas que depende del Ministerio de Salud de la provincia, creado una década atrás. Las fumigaciones e intervenciones son periódicas y no sistemáticas. La última modalidad de seguimiento en esa región santafesina fue la disposición de líderes comunitarios que se encargan en forma desinteresada de detectar la presencia de vinchucas y notificar a las autoridades que tras estudiar si son portadoras del parásito proceden a la fumigación.Enrique explicó ayer a El Ciudadano que otra de las políticas que aportan a controlar el chagas son las referidas a la situación habitacional de las familias. El reemplazo de ranchos o casas precarias por planes de viviendas de material que se financian con fondos oficiales ayudan a reducir la convivencia de los seres humanos con el insecto portador. Las escuelas-rancho en las que los pibes suelen pernoctar varias noches de la semana también fueron fuentes de contagio.En el caso de Fortín Olmos, las detecciones de la infección se hicieron en un primer momento en las mujeres embarazadas a las que, por tratarse de una zona endémica, se les practican controles de rutina con el fin de evitar una de las formas de contagio que es a través del canal de parto. De ahí surgieron esos porcentajes que sobrepasan el 10 por ciento de la población y que luego se repitieron en los muestreos hecho en niños.De todos modos, el jefe zonal de Salud aclaró que “desde hace tres o cuatro meses se vienen haciendo controles en localidades del norte de los departamentos Vera y 9 de Julio” donde también se confirmaron índices de infección similares a los de Fortín Olmos.CONTAGIODe acuerdo a las investigaciones realizadas, hay tres formas de contagio del mal de Chagas- Mazza: de madre a hijo a través del canal de parto, por transfusiones de sangre infectada, o la más convencional y difundida, que es a través de la vinchuca. En el último caso, el insecto portador, después de picar a la persona, defeca depositando el trypanosoma cruzis. El parásito unicelular ingresa al cuerpo humano cuando la persona se rasca por la picazón que siente.También en Rosario se atienden casosA pesar de no ser una zona endémica, los hospitales de Rosario también atienden a personas enfermas de Chagas. Es la consecuencia de las migraciones de personas llegadas desde otros lugares del país y la provincia. Esa migración en su mayoría está caracterizada por habitantes de zonas rurales, semi rurales, o de cordones periféricos de ciudades y localidades de provincias del norte argentino y Santa Fe. En 1995 la Fundación del Banco Municipal de Rosario estudió el origen geográfico de los migrantes: el 40 por ciento, es decir la primera minoría, eran santafesinos provenientes de los departamentos del norte provincial que llegaban para buscar mejores condiciones de asistencia social ante la falta de trabajo.
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