EL CHELO DELGADO, EN UN REGRESO CON TODAS LAS GANAS
Es el mismo. De cuerpo y alma. Porque a pesar de los cambios profundos que puede haber en la vida de las personas, la esencia no se negocia. Marcelo Delgado es idéntico a ese pibe que nació hace tres décadas en Capitán Bermúdez, muy cerca de Rosario. Es igual a aquel adolescente que se crió en el campo y comenzó a soñar con un futuro de ovaciones en Central, de la mano del viejo Angel Tulio Zof. El hombre que conmovió a Racing, pero se hizo leyenda en Boca. Sí, el Chelo es mística en azul y oro…
Los números son contundentes: es el máximo goleador de la historia del club en la Libertadores, con 16 gritos, dos más que Guillermo Barros Schelotto. Y también el que mayor cantidad de partidos (41) jugó en el torneo que prestigia a Sudamérica, delante de Silvio Marzolini y Rubén Suñé. Le encanta la Copa, esa que conquistó en tres oportunidades, además de una Intercontinental, en 2000 ante Real Madrid. Por eso, dice, regresó al país. Por eso, la sentencia que deja en la charla con Clarín, ayer al mediodía en la Bombonera: “Vuelvo a ganar la Copa”.
Primero hubo una presentación al estilo europeo, con el presidente Mauricio Macri firmando el contrato por dos años con el delantero ante la prensa. Luego llegó el turno de desnudar las sensaciones de este goleador que supo hacer equilibrio con tres dedos, una marca registrada en cada una de sus definiciones.
Delgado siempre fue gente de pocas palabras y su voz se disfraza de susurro en cada entrevista. No se trata de una descortesía, claro. Pero ayer, en su retorno, atendió con toda amabilidad.
—¿Por qué volviste, Chelo?
—Volví porque quiero más gloria, más títulos. Porque desde que me fui soñaba con regresar. Además, mi familia también quería pegar la vuelta. Estoy feliz y muy agradecido al club, que confió nuevamente en mí.
—¿Y por qué elegiste Boca, teniendo en cuenta que había otras ofertas, el caso de Racing y San Lorenzo?
—Es que acá fui muy feliz, conseguí campeonatos importantes y mi idea es seguir obteniendo logros. Además, el club cumple cien años…
—¿Qué diferencias creés que vas a encontrar de aquel Boca que dejaste, campeón de la Libertadores del año pasado, a este equipo?
—No creo que haya muchas diferencias. Está la mayoría de los compañeros que había entonces y el fútbol de Boca siempre fue el mismo. Acá hay que ganar. Si estamos unidos y mentalizados, vamos a seguir consiguiendo cosas importantes.
Cuenta que fue un año y medio positivo en Cruz Azul, más allá de que en el último tiempo no era tenido en cuenta por el técnico del equipo mexicano. Que siguió paso a paso la campaña de Boca a través de las charlas con sus amigos que integran el plantel. Y no se perdió el festejo de la Copa Sudamericana. El viernes estuvo en la cancha alentando a sus nuevos-viejos compañeros.
Es una figura y llega con el peso de su rica historia atrás. Sin embargo, sabe que la competencia será dura. Se fue Carlos Tevez, pero permanecen el Mellizo y Palermo. Además, se suma Rodrigo Palacio. Muchos actores para pocos papeles estelares…
—Con tantos delanteros de primer nivel, ¿creés que la apuesta es más difícil o llegás para ser titular por tu pasado de gloria?
—No, para nada. Con el nombre o con la trayectoria no jugás. En Boca hay que rendir y demostrar que estás capacitado para vestir su camiseta a cada momento. Seguro que me va a costar más. Pero siempre que la competencia sea con lealtad, bienvenido sea. Yo no vengo a pelearme con nadie, sólo a luchar para estar dentro de los once titulares.
—¿Vas a jugar para Palermo?
—Ya jugué con Martín, también con Guillermo y con Tevez. A Palacio no lo conozco… Me adapto a cualquier sistema.
—¿Sos el mismo que se fue en junio del año pasado?
—No cambié para nada. Lo único es que tengo un poco más de años (risas).
A los 31 años, Delgado es el mismo, no hay dudas. Con un objetivo compartido por los hinchas: volver a ganar la Copa.
Este contenido no está abierto a comentarios

