El chico enterrado con otro nombre era Nicolás Flores
La familia Flores recibió hoy la peor noticia: la confirmación oficial de que el cadáver enterrado con otro nombre tras el incendio en el boliche República Cromañón era Nicolás."Recién nos enteramos de que el ADN dio positivo", dijo Cristina Gómez, tía abuela del nene de cuatro años que estaba desaparecido desde el 30 de diciembre. “Hace instantes la comisaría 53, que lleva el caso, nos confirmó que el cuerpo pertenece a Nicolás", agregó.Dolorida, la mujer explicó que la familia ya inició las gestiones ante la Municipalidad de la localidad bonaerense de Florencio Varela para trasladar el cuerpo al cementerio de Berazategui y enterrarlo junto a su madre Romina, quien también murió en la tragedia del 30 de diciembre. "Esperamos que alguien se haga cargo de esto, porque nosotros no tenemos dinero para los gastos", reclamó.La historia de Nicolás Flores, de 4 años, movilizó a toda la sociedad. Es que luego del incendio del boliche, sus familiares reconocieron el cuerpo de su mamá, Romina, pero no hallaron el del chiquito. Por lo que se alimentó la esperanza de que estuviera vivo y de que alguien se lo hubiera llevado tras la tragedia.Por este motivo se inició un operativo de búsqueda que incluyó al Gobierno porteño y a organizaciones no gubernamentales (ONGS) como Red Solidaria y Missing Children. Pero el nene no aparecía.Pero el 21 de enero, la jueza María Angélica Crotto –quien lleva adelante la causa Cromañón- comenzó a sospechar que pudo haber una confusión en la entrega de cadáveres, porque Nicolás no aparecía y en la morgue judicial había un cuerpo de un nene sin identificar. Entonces, la magistrada convocó a todos los familiares de menores muertos durante el incendio.Fue entonces cuando los padres de Gustavo Zerpa, de seis años, reconocieron el cadáver que se encontraba en la morgue como su hijoj, a quien creían haber sepultado en el cementerio de la Chacarita el 1 de enero pasado.Tras exhumarse el cuerpo y una primera identificación de la familia Flores, que todavía se negaba a reconocerlo como Nicolás, la jueza pidió un estudio de ADN para determinar su identidad.La pericia, prueba y contraprueba incluidas, demostró que el cuerpo enterrado por error correspondía "en un ciento por ciento" a Nicolás.
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