EL CLAUSURA YA SE EMPEZÓ A JUGAR
Hay cinco mentes que, todas al mismo tiempo, piensan exactamente igual. Y diez ojos que coinciden en la mirada: ahí, entre ellos, hay un futuro campeón. Puede ser Claudio Husain. O Carlos Fernando Navarro Montoya. Tal vez, Luis Amaranto Perea o Claudio Morel Rodríguez. O, por qué no, Javier Pinola. No hace falta ser adivino ni se trata de una simple corazonada… La lógica, la historia y el presente conducen prácticamente a una certeza: la obtención del torneo Clausura seguramente irá a parar a las arcas de Racing, San Lorenzo, Boca, Independiente o River.
Sí, una vez más, como en cada torneo próximo a carretear, los candidatos naturales al festejo son los cinco clubes grandes. Después, claro, serán estos mis mos equipos los que deberán encargarse, fecha a fecha, de justificar sus candidaturas. Y serán los demás equipos los que, aún sin tanto poderío, tendrán que ingeniárselas para bajarlos.
Es domingo al mediodía en la redacción de Clarín. Un domingo que no es cualquiera: es el último previo a la vuelta oficial del fútbol. Salvo el Turco Husain, que viene de entrenarse en River, los demás están de franco. Igual, aceptan de buen humor y con una sonrisa la propuesta: charlar del campeonato que se viene, de las candidaturas, del nivel del fútbol actual. Hablar, en definitiva, del juego que mejor juegan y que más les gusta: el fútbol.
—A ver, ¿cómo imaginan el campeonato?
Toma la palabra Navarro Montoya y, como es el de mayor trayectoria, todos lo escuchan atentamente: “Va a ser un campeonato lindo y parejo. Desde que empecé a jugar escucho que los torneos de acá son mediocres. Y eso no es así. La liga argentina es una de las más competitivas del mundo. Futbolísticamente estamos casi al nivel de Europa”.
Perea:—Este torneo será mucho más apretado que el anterior. No habrá grandes diferencias entre el primero y el último, de eso estoy seguro.
Morel:—Es así. En ningún momento los equipos grandes nos podremos relajar. Los más chicos ya no son tan fáciles jugando de visitantes. Vienen a tu cancha, se agrandan y no te dejan jugar con libertad. Nos pasó en el Apertura.
—¿Y quiénes creen que serán los candidatos?
Husain:—¿Candidatos? ¡Qué pregunta! Los cinco, por supuesto.
Pinola: —Es que los grandes siempre corren con ventajas. Te lo digo yo, que alguna vez me tocó estar en un equipo más chico, como Chacarita.
Morel: —River y Boca, como siempre. Y San Lorenzo, si es que tenemos un buen arranque. Claro que Independiente y Racing también estarán ahí, más algún otro que se prenda, como Banfield, que mantuvo al técnico y la misma base.
Navarro Montoya:—Claro, siempre hay alguna sorpresa… Hablamos nosotros porque tenemos la suerte de jugar en los equipos grandes. Pero todos los partidos son difíciles. No es fácil ir a jugar a Rosario, Santa Fe o Quilmes.
Perea: —Los cinco equipos de los que estamos hoy acá tenemos las mismas chances. Arrancaremos peleando de entrada y, después, el torneo se encargará de poner a cada cual en su lugar.
—El año pasado, Boca los dejó sin chances a todos…
Perea:—La verdad, fue un año redondo. Individual y colectivamente, Boca se encontraba en un excelente nivel futbolístico. Entrábamos a la cancha y nos salía todo bien. Y también tuvimos un poco de suerte. Todo el grupo entendió que había que aprovechar al máximo ese buen momento. Pero eso ya quedó en el pasado.
—¿Y ahora? ¿Boca terminará su reinado?
Husain:—River siempre tiene que ganarle a Boca, por más que sea en un torneo de verano. Respetamos sus logros, pero este año todo tendrá que ser diferente.
Morel: —Fue el campeón del mundo y merecidamente. Pero ahora estamos en 2004…
Navarro Montoya:—Fueron campeones del mundo, pero los que sabemos qué es ganar un título somos conscientes de que hay que revalidarlo. Y ahora la historia vuelve a empezar.
Pinola:—Como dice el Mono, sucedió el año pasado. Mantuvo la base exitosa, pero nosotros vamos a jugar de igual a igual. Y no nos tiene que importar que enfrente esté Boca o cualquier otro.
—¿No se van a beneficiar Racing y San Lorenzo, que son los dos grandes que no juegan la Libertadores?
Morel: —Eso es imposible determinarlo. ¿Se acuerdan lo que pasó en el Clausura pasado? Nosotros e Independiente éramos los candidatos porque no jugábamos la Copa. Y el campeón fue River. San Lorenzo e Independiente ni figuraron ahí arriba…
Pinola:—Yo tampoco creo que nos beneficiemos. Porque River, Boca e Independiente tienen planteles numerosos, capacitados para afrontar dos torneos. Nosotros, en cambio, somos un equipo reducido en gente y una lesión nos puede perjudicar. Entre los grandes no habrá diferencias.
Husain:—Para mí no tiene nada que ver que juguemos la Libertadores. Yo tengo otro punto de vista: me parece que aquellos equipos que tienen actividad domingo y miércoles pueden adquirir un mayor ritmo competitivo que los que sólo juegan una vez por semana.
—¿Hay que dejarse llevar por lo que sucedió en el verano?
Navarro Montoya: —En el fútbol todo es relativo. A veces los resultados obtenidos fuera de la competencia te dan el respaldo anímico para seguir ganando. Y en otras, con eso no alcanza. Yo digo que Independiente deberá revalidar lo hecho en los últimos dos partidos del verano, con Racing y San Lorenzo. Falta que nos consolidemos en plena competencia.
Pinola:—Yo creo que por el trabajo en la pretemporada y los buenos resultados conseguidos en los amistosos, este Racing de Fillol se ganó un respeto que no tenía el campeonato pasado. A partir de esa cosecha positiva, hay que subir escalón a escalón para llegar lo más alto posible.
—¿Cómo explicás lo de Boca?
Perea: —Fueron partidos de preparación, pero preocupa haber perdido cuatro seguidos. Y también que no pudiéramos meter goles. Pero por suerte eso pasó en el torneo de verano. Ahora esperamos afinar detalles, como mejorar en la definición, para empezar bien el torneo y la Copa.
—Los triunfos de River en los Superclásicos, ¿indican algo?
Husain: —Fueron dos grandes alegrías las que tuvimos, pero ahora habrá que ganarles el próximo, por el Clausura.
Antes de saludarse —algunos, con besos; otros, simplemente dándose la mano—, se miran por última vez. Siguen pensando lo mismo: hay muchas chances de que alguno de ellos atesore los festejos. Se van, sin que nadie le diga al otro chau, campeón…
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