EL COMIENZO DE OTRA ERA DORADA PARA EL TENIS ARGENTINO
Aunque parezca mentira, la Ciudad Luz quedó cautivada por el resplandor de una fuerza extraordinaria que llegó para hacer historia en la tierra de los Mosqueteros. En poco menos de dos semanas, la Legión Argentina cayó en Roland Garros como la mejor de las frutas maduras. Justa, exacta, con el más exquisito de los sabores. Para quebrar barreras, para romper récords, para colocar nuevamente en lo más alto el tenis de nuestro país.
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La emoción y la expectación crecen jornada tras jornada. En París y en cada rincón de la Argentina, que madruga, vibra y sonríe con cada victoria, con cada hito. Sabiendo que una nueva época dorada ha comenzado.
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Guillermo Coria, David Nalbandian y Gastón Gaudio lograron que, por primera vez, el deporte blanco de la Argentina cuente con tres semifinalistas en un Grand Slam; después de 22 años, desde la última definición protagonizada por Guillermo Vilas, ya está asegurado que un argentino volverá a disputar el encuentro decisivo del Abierto de Francia. Pero con eso no alcanza, pues a ellos se les sumó Paola Suárez, también semifinalista, agregando un mojón más a esta hazaña de dar pelea en dos frentes al mismo tiempo.
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Claro que todo esto no es el fruto de la casualidad. Se trata, en el caso de Coria y de Nalbandian, de la confirmación de un camino, el más acertado, que desarrolló la Asociación Argentina de Tenis a partir de 1996. ¿Y el resto? Parte de algo muchas veces señalado, la potencialidad de talentos que a costa de esfuerzos familiares -préstamos, hipotecas y aporte de sponsors privados- condujeron a que en un tiempo posterior en cuanto a las edades, hicieron que las dos vías se cruzaran en el abierto de tenis que más cautiva a los argentinos. Para disfrutarlo doblemente. Porque para todos ellos, ésta es la tierra de los sueños.
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Un momento esplendoroso que, indefectiblemente, nos lleva a preguntarnos: ¿es éste el mejor momento del tenis argentino? Tal vez, la efervescencia de los resultados obligue a pensarlo. Cada uno expondrá sus razones, obviamente válidas, pero hay que decantar las cosas y tener serenidad. Es verdad que, por lo realizado en los últimos tiempos, la Argentina tendrá, desde el lunes próximo, dos jugadores -Coria y Nalbandian- entre los cinco mejores de los rankings de la ATP, algo que sólo ocurrió el 14 de marzo de 1983, cuando Guillermo Vilas era cuarto y José Luis Clerc, quinto.
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Se puede afirmar, sin dudas, que se está en la prolongación de la recta que se inició con la final de Wimbledon que Nalbandian disputó en julio de 2002. Y a lo largo de los últimos 24 meses, la rueda giró con dos semifinales en el US Open y aquí, dos clasificaciones para la misma instancia en la Copa Davis… ¿Pero cómo olvidar ese 1977, con dos títulos de Grand Slam de Vilas -Roland Garros y US Open- y los 46 partidos ganados consecutivamente, además de otros 15 títulos en el circuito, la primera semifinal de la Copa Davis, el título juvenil de Claudia Casablanca y la conquista de la Copa Galea, la Davis para juniors, aquí en Francia?
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¿Cómo soslayar los 62 títulos de Vilas, los 27 de Gabriela Sabatini, los 25 de José Luis Clerc y la final de la Copa Davis en 1981?
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La gran diferencia es que aquello era el fruto de arrestos individuales. Hoy, la Argentina, al igual que ocurrió en los 80, con Suecia, y en los 90, con España, cuenta con una generación capaz de combatir en cualquier frente. Con dos galácticos, como calificó Gastón Gaudio a sus colegas Coria y Nalbandian. Con una potencialidad de crecimiento para nombres como Cañas, Zabaleta, Calleri, Mónaco, Acasuso, que buscarán seguir la huella de los más renombrados.
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Además, esta generación notable debe tener el impulso para sobrellevar y cambiar el curso de las miserias que, tanto en una época como en ésta, empañaron resultados exitosos. Y también, el suceso debe ser un toque de atención para los dirigentes, que hoy reciben el desinteresado apoyo económico de Sabatini y que tienen entre sus manos la posibilidad de desarrollar una potencia tenística del Primer Mundo.
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Si no, el esfuerzo de un notable grupo que desde este Roland Garros vivirá una era dorada caerá en saco roto. Y sería injusto que estos quince días, los mejores en mucho tiempo, no se aprovechen como corresponde.
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Coria piensa en Henman
Guillermo Coria tuvo el día libre ayer, pero intentó aprovecharlo de la mejor manera. Pensando en su choque de mañana frente a Tim Henman, por una de las semifinales, el jugador de Venado Tuerto se entrenó con Lucas Arnold, que buscó imitar el juego del inglés y lo atacó con saque y volea.
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