EL COMPROMISO EDUCATIVO DE LAS CHICAS -MAMÁS
Chicas muy chicas, bebés y mamaderas a cuesta, algunas acompañadas por sus madres y muchas otras solas firmaron ayer un compromiso de contraprestación con la Municipalidad de Rosario como parte del Programa de Equidad Educativa para Alumnas Madres y Embarazadas. Las adolescentes deberán continuar dentro del sistema escolar y capacitarse en distintos aspectos que hacen a la salud sexual y reproductiva, al ejercicio de sus derechos, a la construcción de su propia identidad, de la posibilidad de elegir cuándo volver a ser madres y cómo cuidar a sus hijos a través del desarrollo de talleres grupales. Algunas de ellas buscaron quedar embarazadas, una manera de tener algo propio; otras pensaron que con una vez que no se cuidaran “no pasaba nada”.
El intendente Miguel Lifschitz participó ayer de la puesta en marcha de los talleres que forman parte del Programa de Equidad, la forma que se dio desde el Area Mujer de la Secretaría de Promoción Social a una iniciativa del concejal Agustín Rossi. El secretario Pedro Pavicich y la titular del área Mariana Alonso plantearon el desarrollo del programa con un criterio de equidad etárea, social y de género que se constituyó en base a un total de alumnas que se estiman en 400 para la ciudad de Rosario, de las cuales se inscribieron algo más de un 70 por ciento como publicó Rosario/12 tiempo atrás.
El programa que comprende un plan de becas de 100 pesos mensuales tiene inscriptas a 281 beneficiarias. De ellas, alrededor de 270 concurrieron ayer a la sede de avenida Belgrano al 600 donde firmaron el compromiso para seguir dentro del sistema escolar. Esa será una de las formas de la contraprestación, la otra la asistencia y permanencia en los talleres que comprenderán distintos temas que se desarrollarán en los distritos municipales: socialización de género y construcción de la identidad femenina de las jóvenes, derechos de las adolescentes y las leyes que las protegen, salud sexual y reproductiva, anticoncepción, enfermedades de transmisión sexual y VIH sida, embarazo adolescente, cuidado infantil, prevención en noviazgos violentos y violencia sexual.
De un primer número analizado de 275 adolescentes inscriptas el 13,80 por ciento, es decir 38 chicas tiene hasta 15 años. El mayor porcentaje, el 32,73 por ciento, 90 chicas, tiene 16 años, el 32 por ciento, 88, tiene 17 años y el 21,45 por ciento, 59 adolescentes, tiene 18 años. La mayoría pertenece a los distritos con poblaciones con menores recursos socioeconómicos, el oeste y el noroeste, también enfrentó sola su embarazo y no tiene trabajo.
Con 16 años Eliana y Mariela tienen mucho en común. Son muy chicas y sus bebés, niña y niño, tienen 3 meses y medio. Eliana está cursando el 9º año en una escuela del barrio 7 de Septiembre y para ella su embarazo hace dos años fue “un accidente” porque “me cuidaba pero una vez no lo hice y ya está”. Es muy flaquita, tiene el pelo cortito y parece de menor edad, vive con la madre, una hermana de 19 que es la que le ayuda con el cuidado de la beba y otros hermanos. “Estuve un año con mi novio y cuando quedé embarazada nos separamos, no daba, me ayuda mi mamá y también la mamá de el”.
–¿Te interesa el tema de los talleres?, preguntó Rosario/12.
–Sí creo que está bueno para que las chicas sepan cómo cuidarse.
Mariela concurre por la noche a la escuela de Rouillón y Dr. Riva. Allí hace el 5º año de la EGB “pero me recuerdan cosas de tercero o cuarto porque lo necesito”. Ella repitió varios años, dejó la escuela por otros dos y ahora volvió. Mariela buscó tener a su hija, “yo quería tener algo mío, porque me gustan muchos los chicos y veía a mis sobrinos… Bueno, quise tener uno mío… El pibe que estaba conmigo me decía que sí, que sí pero cuando le dije que estaba embarazada se fue. No se quedó conmigo ni tampoco me ayuda para comprarle la leche”. A Mariela la acompaña su madre con quien vive. En la casa que ella describe con 2 habitaciones y un comedor comparte la vida con su padre, 11 hermanos y 3 sobrinos. Ayer sentada con su beba hacía cálculos sobre lo que iba a comprar: “Ropa para Priscilla y algo para mí”.
–¿Y la escuela?
–Voy, voy, pero no me piden mucho. Hacen que avancemos de a poquito, además participo en el centro comunitario y en el grupo Semillita donde hablamos de todas las cosas del sexo, por ejemplo para que a las chicas de 13 o 14 que se están desarrollando no les pase lo mismo que a mí. Me cuidaba con pastillas que me daban en el dispensario pero una vez perdí el cartoncito para retirarlas y no me cuidé más. Yo me aguanté los retos de mi papá, aunque después me ayudó, pero por el hospital tuve que andar sola. Ahora me quiero cuidar.
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