EL CONFLICTO EN GM YA SE SIENTE EN LAS CONCESIONARIAS
Las asambleas en los distintos turnos afectaron la produccción en GM.
El conflicto gremial que mantiene Smata con General Motor –junto a otras nueve terminales automotrices de todo el país– generó un impacto en la producción y en el abastecimiento de unidades a las concesionarias. El viernes pasado los mecánicos rechazaron de plano la propuesta que acercó la automotriz asentada en Alvear, que consistía en una propuesta de aumento progresivo del orden del 32 por ciento en los próximos dos años. “Ni siquiera escuchamos los argumentos y las explicaciones. Rechazamos la propuesta y hoy (por ayer) se anunció que las asambleas se van a incrementar. No descartamos convocar a un paro para mañana (por hoy), si no cambia la situación”, aseguró Gerardo Rodil, secretario gremial del sindicato en Rosario.
Un informe de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) advierte que si bien la industria automotriz conserva niveles de actividad superiores a los del año pasado, en el último mes se hicieron sentir –tanto en producción como en exportaciones– el quite de colaboración que realizó el sindicato Smata, como parte de su negociación salarial con las terminales. En mayo, se fabricaron 31.736 vehículos, un 5,3 por ciento menos que en abril, aunque 19 por ciento por encima de igual mes del año anterior. En Smata coincidieron con el informe de Adefa al considerar que en General Motors están sintiendo el impacto del quite de colaboración y horas extras que se dispuso hace 20 días, como así también la interrupción de media hora por turno para la realización de las asambleas.
Aunque se niegan a dar nombres, en dos concesionarias admiten que se ha resentido el nivel de abastecimiento de unidades en los últimos días. No les han explicado las causas pero el problema existe, según admiten. Esta inquietud se suma a la preocupación que genera también la incidencia que podría tener en el precio final de los vehículos un posible aumento salarial. Algo en que coinciden tanto las automotrices como los trabajadores. En Smata piensan que la suba será sólo entre un 1 y 1,32 por ciento, mientras que las terminales señalanpodría alcanzar el 4 por ciento.
El conflicto estalló en un medio de un veranito para la industria automotriz. El sector creció 22 por ciento en lo que va del año. Desde enero, las terminales activas en el país produjeron un total de 142.296 vehículos, contra los 116.630 ensamblados durante los primeros cinco meses del año pasado. En 2005, se fabricó un total de 319.755 coches y, según fuentes del sector, la producción nacional rondará las 400.000 unidades en 2006. Así este sector industrial recupera los niveles de producción de la década del 90.
El índice de crecimiento industrial en el país subió de la mano del incremento en la fabricación de vehículos. Si el conflicto sindical se agudiza y las terminales enfrentan medidas de fuerza más duras, esto impactará en el índice fabril, algo que preocupa al gobierno nacional. La actividad manufacturera registró una expansión del 7,7 por ciento, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Y la suba más importante se registró en el sector automotriz con el 26,7 por ciento.
La preocupación del gobierno se hizo sentir en las negociaciones salariales. Aunque por ahora el ministro de Trabajo Juan Carlos Tomada es un simple mediador les dejó en claro el lunes pasado a los representantes gremiales, liderados por José Rodríguez, que antes de convocar a un paro deben avisarle al gobierno. La idea, según interpretan fuentes de Smata que participan de las tratativas, es que el gobierno se guarda una carta para evitar una medida de fuerza. “Nosotros creemos que el gobierno nacional va a incrementar la presión con las terminales para destrabar el conflicto”, señalan. La única automotriz que se acercó a la demanda de los mecánicos fue Toyota, aunque todavía no se selló el acuerdo definitivo. El ofrecimiento de los japoneses se basa en un incremento del 32 por ciento a cubrir en 12 meses.
En cambio, en General Motors propusieron un aumento del 32 por ciento progresivo en los próximos dos años. Se empezaría con un incremento del 14 por ciento y se incrementaría el básico de forma paulatina. Lo que afirman desde el sector gremial es que en dos años ese incremento se licúa en la suba del costo de vida que oscilará entre un 10 o un 12 por ciento. Smata y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) son los únicos dos sindicatos de peso que todavía no cerraron acuerdos por paritaria, algo que inquieta al gobierno nacional, ya que sólo los mecánicos tienen entre sus filas a 14 mil trabajadores. Smata reclama un incremento salarial del 32 por ciento al básico, una decisión que tomaron a principios de abril cuando se reunieron en Rosario más de 230 delegados de las terminales y las fábricas autopartistas. En esa oportunidad, los mecánicos decidieron dar un plazo de 45 días a las empresas. Y ese plazo ya venció hace más de 20 días y el acuerdo todavía no se logró sellar.
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