EL CONGRESO DE BOLIVIA DECIDE SI ACEPTA LA RENUNCIA DE MESA
El Congreso de Bolivia debe definir en los próximos días la renuncia al cargo del presidente Carlos Mesa a raíz de la convulsión social que azota al país, declaró hoy el ministro de la Presidencia, José Galindo.
“El presidente va a estar aquí como todos los días que el Congreso, seguramente en una sesión especial, decida cuál es el camino a seguir”, es decir, si acepta la renuncia o no, según el precepto constitucional, agregó.
Anoche, Mesa anunció en un mensaje radiotelevisado: “el día de mañana (por hoy), a primera hora de la mañana, presentaré al presidente del Congreso nacional mi renuncia a la Presidencia de la República, para que el Congreso nacional la considere”.
Galindo negó las acusaciones del líder cocalero y promotor de la convulsión social de que el gobernante “renuncia (a su mandato) para chantajear”.
“La renuncia que hace es simplemente para chantajear, una renuncia para no cambiar nada, una renuncia fundamentalmente para que la agenda de octubre (pactada para nacionalizar el gas y llamar a una asamblea constituyente) no se lleve a cabo”, señaló el diputado de izquierda, líder del Movimiento Al Socialismo (MAS), la segunda fuerza parlamentaria.
El ministro de la Presidencia afirmó con vehemencia que la dimisión de Mesa “no es chantaje, por eso el Presidente ha planteado: aquí está mi renuncia. Si esto es lo que hace viable al país, aquí está, no hay un apego al Estado, al gobierno, a manejar el Ejecutivo, ninguno”.
“Aquí está la renuncia, es el Congreso, es el país, son los ciudadanos que deben considerarla”, declaró en una conferencia de prensa celebrada en el palacio de Gobierno.
Mesa había reiterado en su mensaje a la nación que se gestaba un clima de violencia en el país que hacía insostenible a su gobierno.
“En próximos días se iba a bloquear todo el país. Habían tomado la decisión de tomar instituciones, de invadir el aeropuerto, de tomar pozos (petroleros), de cerrar válvulas (de gasoductos)”, denunció Galindo.
La autoridad advirtió: “no podemos seguir en esta dinámica de la locura, de la tribu, de la región y del gremio, que sigue sacándole al Estado a girones un pedazo. No podemos seguir en esta lógica irracional”.
Ante la demanda de Morales de aprobar una ley de hidrocarburos de corte nacionalista que eleve las regalías del 18% al 50%, Galindo sustentó que “no es posible aprobar una (..) que inviabilice al país” por la oposición de consorcios petroleros, organismos internacionales y países como Estados Unidos.
Finalmente, Galindo ratificó las palabras del jefe de Estado: que “no van a haber tanquetas, no van a salir (las tropas) a desbloquear las carreteras, no van a haber disparos, no se va a matar a los bolivianos”.
Un clima similar de convulsión vivió Bolivia en octubre de 2003 que se saldó con 60 muertos y 500 heridos y la dimisión del presidente liberal Gonzalo Sánchez de Lozada en favor de Carlos Mesa, su vicepresidente, en sujeción a la línea constitucional.
De aprobarse la renuncia de Mesa, su puesto sería ocupado por el presidente del Senado, el socialdemócrata Hormando Vaca Díez.
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