EL CONGRESO DE EE.UU. RECHAZÓ LA RETIRADA DE LAS TROPAS EN IRAK
El Congreso de EE.UU. rechazó por amplía mayoría una resolución que exigía un retiro inmediato de las tropas en Irak. A pesar del apoyo a las medidas de George W. Bush, el debate entre republicanos y demócratas mostró la división del Parlamento en torno al tema.
La moción, planteada por legisladores republicanos luego de tres semanas de críticas crecientes sobre la política vinculada a la guerra en Irak, fue rechazada por 403 votos a tres, y seis abstenciones.
Los republicanos llevaron a debate la resolución luego de que un respetado representante demócrata, John Murtha, presentara un proyecto que llamaba al retiro de Irak de los 160.000 soldados estadounidenses y a destinar un mayor esfuerzo diplomático para poner fin al conflicto.
John Murtha, ex combatiente de Vietnam, advirtió que “la guerra no está desarrollándose como debería” y que EE.UU. no puede “seguir en la trayectoria actual. Es evidente que continuar la acción militar no es lo más conveniente para el país”.
La resolución presentada por Murtha reclamaba un retiro de las tropas estadounidenses en Irak lo más rápido posible y solicitaba la creación de una fuerza de reacción rápida fuera de Irak.
“Por la presente, por directiva del Congreso, el despliegue de tropas estadounidenses en Irak, se da por terminado y las fuerzas involucradas deben ser redesplegadas en la fecha posible más cercana”, agregaba el texto.
Pero los republicanos sometieron a votación su propia versión de la resolución que reclamaba que “el despliegue de fuerzas de Estados Unidos termine inmediatamente”, en una estrategia que enfureció a los demócratas, que consideraron que sus adversarios políticos intentaban hacerlos aparecer como antipatriotas.
De antemano, los republicanos parecían no abrigar duda de que el resultado de la votación sería un “no” rotundo, pero el hecho de someter la propuesta a sufragio permitía poner en evidencia los dilemas de la oposición demócrata, que denunció una maniobra “sucia”, “irresponsable” y “aterradora”.
Sin embargo, pese a que votaron en contra de la resolución, los demócratas cuestionaron al gobierno y su política bélica.
“El peso de la guerra no ha sido compartido en partes iguales, y los militares y sus familias están sosteniéndolo”, dijo Murtha en un discurso interrumpido varias veces con aplausos.
En cambio, el representante republicano Joseph Wilson acusó a los demócratas de “flamear la bandera blanca de rendición” a los rebeldes iraquíes y terroristas. Las divisiones partidarias respecto de Irak irrumpieron luego de varias semanas de crecientes cuestionamientos a las políticas que lleva adelante en este sentido el gobierno de Bush.
El presidente estadounidense se sumó al debate durante su viaje a Corea del Sur donde consideró que fijar una fecha para el retiro de las tropas en Irak sería “una fórmula para el desastre”.
“Vamos a combatir a los terroristas en Irak, vamos a seguir en combate hasta que obtengamos la victoria por la cual nuestros valerosos soldados pelearon y dieron su sangre”, dijo.
“En Washington, algunos dicen que el sacrificio es demasiado importante y nos piden fijar una fecha para la retirada antes de que hayamos terminado nuestra misión”, dijo Bush en un discurso preparado para las tropas estadounidenses estacionadas en Corea del Sur y que pronunció hoy en Osán, una base aérea militar cercana a Seúl.
El debate en el Congreso, que salía de los procedimientos habituales, fue organizado a última hora, cuando buen número de legisladores se preparaban a volver a sus Estados por el feriado del Día de Acción de Gracias.
Hay que disipar “una impresión extendida en el mundo, entre nuestros aliados como (entre) nuestros enemigos, de que el Congreso retira su apoyo a la guerra en Irak”, dijo antes de la votación el presidente de la comisión del Defensa, el republicano Duncan Hunter.
Varias iniciativas en los últimos días llevaron los cuestionamientos sobre la guerra en Irak a niveles sin precedentes, colocando al gobierno a la defensiva.
El martes, el Estado mayor republicano del Senado se unió a una propuesta demócrata que pide a Bush que presente una estrategia de éxito en Irak, en perspectiva de una futura retirada.
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