EL CONGRESO NACIONAL DEBATE LA CUSTODIA DE BUSH
A tres meses de su inauguración formal, la Cumbre de las Américas que se llevará a cabo en Mar del Plata con la especial presencia del presidente norteamericano, George W. Bush, y el impresionante operativo de seguridad que lo acompañará a sol y a sombra, ya provocaron las primeras reacciones adversas en el Congreso.
Diputados de distintos bloques opositores solicitaron al Poder Ejecutivo que dé a conocer con exactitud la cantidad y calidad de efectivos y armamento que acompañarán al mandatario norteamericano en la cita continental, que comenzará el próximo 4 de noviembre. El ministro de Defensa, José Pampuro, no respondió a las consultas que LA NACIÓN le efectuó para aclarar el tema.
Radicales, representantes de ARI, socialistas y otros grupos de izquierda sostienen que debe ser el Parlamento el que autorice la hipotética entrada de tropas y armamento norteamericanos en territorio argentino, tal como lo hace cada vez que un ejército extranjero solicita ingresar al país para un ejercicio militar conjunto, o en caso de salida de tropas nacionales a misiones de paz o ejercicios militares en el exterior. Y amenazan con rechazar ese eventual pedido de autorización si Washington dispusiera una custodia similar a la que acompañó a Bush en sus recientes viajes a América del Sur.
Los recientes atentados en Londres y Egipto renovaron la alarma en todo el mundo y obligaron a extremar medidas de seguridad a mandatarios y naciones. El presidente norteamericano, señalado como objetivo militar por distintos grupos fundamentalistas, llegará a la costa atlántica bonaerense en el avión presidencial Air Force One junto a sus principales colaboradores. LA NACIÓN pudo saber que en Mar del Plata habrá agentes de la CIA y el FBI, helicópteros de combate, aviones y buques de guerra, lanchas anfibias y, tal vez, submarinos. De hecho, el Hotel Sheraton será ocupado íntegramente por la delegación norteamericana días antes de la reunión.
El acuerdo bilateral por la seguridad en la aeroestación y en el puerto de Mar del Plata, control de calles, vigilancia de hoteles y el eventual arribo de piqueteros durante la cumbre será definido por un comando conjunto argentino-norteamericano, que por la Argentina encabeza el embajador Agustín Colombo Sierra, jefe de Gabinete del vicecanciller Jorge Taiana.
“Con los servicios secretos americano, israelí y francés mantenemos una buena relación de trabajo todo el año, independientemente de que se hagan cumbres. Con buena voluntad se puede coordinar todo”, afirmó el comisario inspector Luis Franza, jefe del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, en la reciente reunión del Grupo Río cuando se lo consultó sobre el viaje y la seguridad de Bush en la Argentina.
Como antecedente, habría que recordar la visita a Cartagena, ciudad a la que Bush llegó en noviembre de 2004 para reunirse con su par colombiano, Alvaro Uribe. Ante las amenazas de atentados por parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), helicópteros con soldados armados volaron sobre la caravana de autos de Bush, mientras barcos de guerra vigilaban las costas. Fueron desplegados 15.000 hombres armados, aviones de combate y equipos propios de comunicaciones, no se permitieron vuelos sobre la ciudad y hasta se prohibió la venta de alcohol.
Días antes, Bush llegó a Chile para participar de la cumbre de la APEC (foro de cooperación Económica de Asia y el Pacífico), y sus custodios, que se movían por el país trasandino con su armamento completo y sin informar del total de sus movimientos, tuvieron públicas divergencias con los servicios chilenos, episodio que la cancillería argentina intentará evitar.
PROTESTAS
Para los opositores, estos antecedentes alcanzan para desconfiar. “Si se confirmara la cantidad y calidad de tropas y elementos de los que se viene hablando, debería intervenir el Congreso”, afirmó a LA NACIÓN el diputado Federico Storani (UCR-Buenos Aires), para quien “no habría inconvenientes en acordar si fuera una delegación razonable. La seguridad no es broma, pero si hablamos de portaaviones y miles de hombres, eso sería técnicamente ingreso de tropas”, se quejó el diputado radical.
En tanto, el titular del bloque de diputados de ARI, Eduardo Macaluse, (Buenos Aires), afirmó: “Está claro que vienen con tropas, y es necesario un debate del Congreso”, antes de agregar que “hay una espiral de violencia en el mundo de la cual la Argentina está alejada. No consideramos oportuno volver a poner al país en la línea de tiro”.
Para ambos dirigentes, es el Gobierno el que debe dar explicaciones. “Si vienen Pampuro [José] y Fernández [Aníbal] a explicar el operativo no habría problemas. Pero si intentan meterlo [a Bush] de prepo será otra flagrante violación a la Constitución a las que acostumbra el Presidente”, criticó Storani, vicepresidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja. “Que venga el canciller [Rafael] Bielsa, que se preocupó por el «me siguen» de Carrió [Elisa]. A Bush lo siguen muchos y bien pertrechados”, ironizó Macaluse.
En la misma sintonía, el socialista Eduardo García (Córdoba) calificó de “imprescindible” la autorización del Congreso y arriesgó que “la Argentina debería ser el principal garante de la seguridad en su territorio”. Para el diputado Mario Cafiero (Soberanía Popular-Buenos Aires), “si se sobrepasa el límite de lo acordado, debemos revisarlo. No sé qué hará el Congreso, yo rechazaría un pedido en esas condiciones”, reconoció.
El ucedeísta Mauricio Bossa (Ucedé-Córdoba) coincidió en que “la seguridad es cuestión de las fuerzas argentinas”, aunque planteó que la legislación vigente permitiría a la delegación norteamericana ingresar sin necesidad de aprobación parlamentaria. De hecho, la ley 25.880, aprobada en abril del año último y que regula el ingreso de personal militar extranjero, establece una serie de excepciones para saltear al Congreso, entre ellas “razones de ceremonial”. Para Bossa, la delegación norteamericana podría encuadrarse en esta excepción, prevista en el artículo 6 de la ley. “Si la magnitud del evento lo tornara necesario, el Congreso debería aprobar el ingreso con máxima celeridad. Creo en la alianza entre Estados Unidos y la Argentina”, definió.
Menos contemplativo, el diputado macrista Federico Pinedo (CPC-Capital) calificó de “disparate” los pedidos de aprobación legislativa. “No hace falta pedir permiso para traer guardaespaldas, sean pocos o muchos”, aseveró. El Senado aprobó este año el programa anual de ingreso y egreso de tropas a partir de septiembre de 2005 y allí no se dice nada sobre la Cumbre de las Américas.
Desde la Comisión de Defensa de la Cámara baja, a cargo del duhaldista Jorge Villaverde, evitaron pronunciarse, aunque voceros reconocieron que el tema es “polémico”, pero estimaron que si la delegación es definida como “personal de custodia” sería suficiente para permitir su ingreso.
RECURSO DE AMPARO
El Partido Humanista (PH) presentará hoy un recurso de amparo ante la Justicia para que se impida la entrada al país del presidente George W. Bush por considerar que su presencia en la Cumbre de las Américas “pone en serio peligro a la población”. El planteo será realizado a las 11.30 ante la Cámara en lo Contencioso Administrativo por la dirigente Lía Méndez. “Bush representa una amenaza que pone en peligro la vida de inocentes, como sucedió en Londres. Argentina ya ha sido objeto de atentados terroristas y no sería descabellado prever que esto vuelva a suceder”, afirmó el PH en un comunicado.
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