EL CONGRESO, PARALIZADO POR LA CAMPAÑA
El Congreso comienza a cerrar sus persianas y la imagen se repite, inevitable, como en cada año electoral: pasillos desolados, el recinto en penumbras, empleados que no saben cómo llenar sus horas. Los legisladores iniciaron ya el éxodo definitivo a sus provincias, más entusiasmados con sus reyertas partidarias y proselitistas que en sancionar leyes.
Hace tres semanas que la Cámara de Diputados no sesiona; ésta será la cuarta por obra y gracia del calendario electoral en el principal distrito, Buenos Aires, ya que los partidos deben presentar mañana sus candidatos a legisladores provinciales. Las consecuencias están a la vista: de 257 diputados sólo 70 en promedio estaban ayer en sus despachos. De las 13 comisiones convocadas, sólo 7 funcionaron, aunque en su mayoría sin quórum.
Si no hay diputados, comisiones ni sesiones, la lógica indica que no hay leyes. Es así como se demoran iniciativas importantes, como el régimen promocional para la exploración de hidrocarburos, la ley de biocombustibles, el acceso a la información pública, la suspensión por cinco años del desalojo de comunidades indígenas, entre otros temas (de lo que se informa por separado).
En el Senado el panorama es más alentador; de hecho, las sesiones se desarrollaron regularmente desde marzo hasta ahora y se promete seguir la misma línea. Si bien hoy no habrá sesión, sí se la convocará para la semana próxima para recibir al jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Asimismo, es probable que se proceda a la apertura a prueba del juicio político al juez de la Corte Suprema Antonio Boggiano.
Será el último debate antes de las vacaciones de invierno que, rigurosamente, se toman en el Congreso. Vacaciones que este año serán más prolongadas (de tres semanas, se calcula), pues el 7 de agosto se efectuarán elecciones internas abiertas en todo el país.
De todos modos, el jefe del bloque de senadores oficialistas, Miguel Pichetto (Río Negro), fue tajante cuando LA NACIÓN le preguntó si la actividad parlamentaria en la Cámara alta podría verse afectada por las elecciones de octubre. “No, el principal problema del Congreso no está acá, donde sesionamos todas las semanas”, respondió el legislador.
Si se toma la palabra del jefe de los senadores peronistas -la cual está avalada por las estadísticas, ya que desde marzo último la Cámara sólo no sesionó en tres miércoles-, la actividad se retomará en agosto, con una agenda que tampoco despierta excesivo interés ni puede considerarse de vital importancia para el Gobierno de Néstor Kirchner.
El problema mayúsculo radica, entonces, en la Cámara de Diputados. Pese a sus intenciones de sesionar, el presidente del cuerpo, Eduardo Camaño (PJ-Buenos Aires), sabe que no puede obrar milagros: la mitad de los miembros del cuerpo se renueva y la campaña para muchos ya empezó.
UNA SESIÓN MÁS
No obstante, es posible que antes del receso invernal haya una última sesión. “Hay dos temas seguros: el proyecto que dota a la AFIP de mayores herramientas para combatir la evasión previsional y la publicidad de las leyes secretas”, adelantan los oficialistas Graciela Camaño (Buenos Aires) y Juan Urtubey (Salta), en un intento por relativizar la inactividad del cuerpo.
Empero, el optimismo del PJ para sesionar podría esfumarse si se cumple a rajatabla el paro total que convocaron para el próximo miércoles los empleados legislativos agrupados en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y la Asociación del Personal Legislativo (APL) en demanda de mejoras salariales. “Vamos a sesionar igual”, sentenció Camaño.
La oposición responsabiliza al PJ por la inactividad de la cámara; aduce que la disputa interna en el partido oficialista es la que impide el debate en el recinto. Este argumento parece débil: por tomar sólo el caso de ayer, es obvio que no todos los 180 diputados ausentes eran justicialistas. Muchos diputados de la oposición también prefieren quedarse en sus distritos y, aunque no haya sesión, bien podrían acercarse a las comisiones legislativas para trabajar en los proyectos pendientes.
En la Cámara de Diputados hay temas por demás interesantes, aunque no sean prioritarios para el Poder Ejecutivo. Por ejemplo, la creación de una banca solidaria para destinar microcréditos a las empresas, o bien un registro para los deudores alimentarios morosos.
Todos estos temas están pendientes en las comisiones, principales usinas generadoras de leyes. Sin embargo, la mayoría suspende sus reuniones por falta de diputados. El panorama no se vislumbra alentador: el oficialismo sólo dará curso a normas imprescindibles para la Casa Rosada, y las demás las postergará hasta que termine la campaña.
INICIATIVAS EN CARPETA
Renegociación de contratos: la Comisión Bicameral aprobó los contratos que le envió el PEN para su revisión, aunque el Gobierno adeuda una veintena de acuerdos que el Congreso deberá controlar durante el segundo semestre.
Evasión previsional: enviado por la AFIP para estimar, de oficio, las deudas previsionales de las empresas.
Imprescriptibilidad: el proyecto, del Poder Ejecutivo, especifica las causales por las cuales se interrumpe la prescripción de la causa.
Donante presunto: propone que todos los ciudadanos sean donantes de órganos a menos que manifiesten lo contrario.
Lavado de dinero: busca levantar el secreto bancario y bursátil a pedido de la Unidad de Investigación Financiera.
Indígenas: suspende por 5 años todo trámite de ejecución o desalojo de comunidades.
Cargos específicos: procura recaudar recursos para obras de infraestructura en gas y electricidad.
Fertilizantes: enviado por el Gobierno, reduce el IVA al 10,5% para los fertilizantes químicos en la producción agrícola extensiva.
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