EL CONQUISTADOR
Como en San Antonio o anteayer en Córdoba, también en la Capital Federal, Manu Ginóbili demostró que se ganó un lugar grande en el corazón de la gente; quedó reflejado ayer en Vélez durante la despedida del tour organizado por la NBA y en el simpático encuentro con el presidente Kirchner
Con la música que seguramente más le agrada escuchar, Emanuel Ginóbili se despidió ayer del país para continuar con las vacaciones interrumpidas por el Tour Latinoamericanos Unidos, que organizó la NBA por San Pablo, Río de Janeiro, Córdoba y la Capital Federal.
Ocurrió al mediodía en el gimnasio de Vélez Sarsfield, donde Manu dictó una clínica para chicos que comenzó y terminó con el espontáneo y cálido “¡Olé, olé, olé, olé… Manu… Manu!”. Un coro de más de mil voces que paradójicamente nació en San Antonio y ahora se popularizó en nuestro país. Una reacción del público que demostró lo rápido y bien que Ginóbili conquistó el corazón de los argentinos. Incluido el de los porteños, donde el basquetbol muestra aún su lado más flaco. Incluido también el de los cordobeses, donde los basquetbolistas más reconocidos y emblemáticos no son bahienses, precisamente.
La feliz jornada para el reciente campeón de la NBA con San Antonio Spurs arrancó poco después de las 10, en una conferencia de prensa que ofreció durante 40 minutos en el hotel Four Seasons, del barrio de Recoleta, y que afrontó con bastante cara de sueño, aunque con buen humor y amplia disponibilidad, como es su costumbre.
Es que la cena de la noche anterior con familiares y amigos se extendió más allá de las dos de la madrugada.
Después de la muy ordenada charla con la prensa, tras más de quince minutos de espera en el Salón Sur de la Casa Rosada porque el presidente Néstor Kirchner se demoró con 36 niños del EGB del Colegio Cardenal Stepanic, de Hurlingham, se vivieron los momentos más simpáticos y memorables de la gira que Manu realizó junto al brasileño Nené Hilario (Denver Nuggets), el asistente técnico Mike Budenholzer (San Antonio) y todo el grupo enviado por la NBA.
El titular del gobierno nacional entregó una reluciente bandeja de plata al basquetbolista y éste lo sorprendió gratamente con el regalo de una camiseta de los Spurs con el Nº 1 y el nombre de Kirchner en el dorsal. La sonrisa y la emoción del Presidente fueron tan espontáneas que se parecieron a las de un niño que acaba de recibir el obsequio más deseado.
Rodeado por un exagerado dispositivo de seguridad, con más de cuatro camionetas y una veintena de custodios contratados por la NBA, Ginóbili concluyó su día y su gira en el gimnasio del club de Liniers.
Chicos de entre 13 y 15 años de Vélez y del club Morón tuvieron el privilegio de entrenarse con el campeón de la NBA y el brasileño Nené. Fueron llamativas la seriedad, la concentración y la elocuencia con que Manu dictó su cátedra ante más de mil personas en las tribunas, dejando en claro que su futuro puede estar, tranquilamente, en la dirección técnica. Después de una hora de ejercicios, la estrella de los Spurs pidió disculpas por no concurrir a un shopping para firmar autógrafos, pues partiría inmediatamente a Italia para firmar un contrato con la empresa Nike, y se retiró regalando a los participantes de la clínica unas fotos con su autógrafo más un beso que la NBA intentó prohibir para evitar demoras. Pero el cariño fue más fuerte.
Se perdió por debajo de una tribuna escuchando nuevamente ese dulce coro que ya es un sello de su conquista de millones de corazones, aquí, en San Antonio y quizás en muchos otros lugares que tal vez ni él sepa.
“Como basquetbolista frustrado, lo envidio”
Las palabras de protocolo y bienvenida a la Casa Rosada fueron quedando atrás en la fría mañana de ayer. “Agradecemos su esfuerzo y sus logros en la NBA…”, “es un orgullo para los argentinos…”, “estos hechos nos unen y hay que profundizarlos y potenciarlos para seguir promoviendo el deporte…” y cosas similares fueron retumbando en las paredes del Salón Sur, donde el presidente Néstor Kirchner y el vicepresidente Daniel Scioli recibieron ayer por la mañana a Emanuel Ginóbili y su extensa comitiva de la NBA.
Una veintena de personas -entre ella, algunos desconocidos y sin mérito en el deporte- se sentó a la mesa con el titular del gobierno nacional para escuchar palabras agradables, improvisadas y frescas, aunque ceñidas a la ceremoniosa circunstancia.
“Estoy muy contento de visitar la casa del pueblo y así agradecer a los casi 40 millones de argentinos el apoyo que me brindaron”, respondió Ginóbili.
Pero el hielo se rompió cuando comenzaron a desembolsarse los regalos, especialmente cuando Manu le obsequió al Presidente una camiseta de los Spurs con el Nº 1 y su apellido en la espalda. “¡Uy, qué bueno! Ahora me van a cargar en Santa Cruz:, yo que nunca fui titular ahora tengo una camiseta de la NBA con mi nombre”, exclamó con notoria espontaneidad y sonrisa casi infantil. Inmediatamente Kirchner agregó: “Reconozco que como basquetbolista frustrado, lo envidio… Pero, eso sí, no me faltaba entusiasmo para jugar”.
Ya con el clima distendido, sin ocultar su alegría y mientras posaba para las fotos con su camiseta, Kirchner se metió de lleno en los caminos del basquetbol y demostró estar muy informado. Felicitó a Ginóbili por el esfuerzo que hizo para disimular la lesión de un tobillo durante la final del Mundial de Indianápolis y prometió apoyo para el deporte en el nuevo desafío del Preolímpico de Puerto Rico.
Según Ginóbili
“No siento que signifique un gran privilegio que Magnano me haya dado diez días más de descanso para incorporarme al seleccionado. No jugué 60 o 70 partidos como mis compañeros en otrasligas; jugué 103 y fui el último en terminar y tomarme vacaciones.”
“Si los Spurs no se hubiesen clasificado para los playoffs no tendría problemas en comenzar junto con todos el trabajo para el Preolímpico. Creo que mis compañeros lo van a entender y tomar de la mejor manera. Espero llegar bien para ganar un lugar en los Juegos Olímpicos.”
“A Carlos Delfino, elegido para jugar en Detroit, le diría: 1º) Que tenga paciencia, que no se desespere. 2º) Que con 20 años debe pensar que puede jugar hasta los 35. 3º) Que trate de entrar bien en la sociedad y el ambiente de la franquicia, la ciudad y el equipo.”
“Los argentinos debemos aprovechar este auge del basquetbol y ayudar al jugador para que se desarrolle en el mejor ambiente. Tenemos una liga fuerte, con finales durísimas y mucha gente en los estadios. De allí seguirán saliendo grandes jugadores.”
El amor del campeón
Si de algo sabe Marianela es de basquetbol. Quizá tenga asignaturas pendientes en cocina, lavado y planchado, pero por ser hija de Luis Oroño, ex basquetbolista de Ferro y el seleccionado nacional, además de actual asistente de Magnano, la novia de Manu conoce bien a fondo las vicisitudes de la vida de un basquetbolista. Ella se mantuvo en segundo plano durante toda la gira, es la que lleva a todas las canchas la bandera argentina y el gran apoyo espiritual del campeón.
Gran despliegue organizativo
La NBA desembarcó con todo para apoyar la gira de Ginóbili. Vinieron Arturo Núñez (director general), Gabriel Gabor (prensa), Deean Schwartz (marketing), Cynthia Vul (TV), Nuria Pardo (eventos), Bryt MacPavish (relaciones públicas), Tom Kearns (entretenimientos) y Rudy Fernández (seguridad privada de los Spurs). Además hubo 25 custodios permanentes junto a la delegación y en cada estadio donde se realizaron las clínicas se agregaron 20 agentes más. Hasta en las conferencias de prensa hubo excesivo control, como se ve en la foto.
Venció a Manu desde la silla
Arnoldo Heredia tiene 42 años, se moviliza en silla de ruedas desde los 15, es de Moreno y juega al basquetbol en Silsa y la selección. “El día en que llegaron de Indianápolis me fui a Ezeiza a las 3 de la mañana para esperarlos”, afirmó. Heredia le pidió ayer a Manu jugar un torneo de tiros libres: el bahiense aceptó y perdió. Para el hincha fue un día muy feliz.
Saturaron la página web
Los 1500 hinchas que quisieron inscribirse de golpe en la página web de Ginóbili ( www.manuginobili.com ) después de las finales produjeron una saturación que obligó a realizar cambios en el sistema de Internet. Mariano Larrañaga explicó: “Tenemos 4600 inscriptos, más de 1200 en espera y 120.000 visitas mensules”. Muchísimo por tratarse de un deportista.
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