EL CONSEJO DEL SALARIO NO ACTUÓ A LA ALTURA DE LA CRISIS
El pase gradual de las sumas no remunerativas al salario mínimo tiene un alcance limitado sobre el bolsillo de los trabajadores que ganan esa remuneración.
Impacta sobre el medio aguinaldo, en un período de seis meses, también sobre algunos adicionales, y a largo plazo sobre la jubilación. Las restantes medidas, como la suba del tope salarial sobre el que se abona el salario familiar por hijo, tampoco transfiere ventajas a más trabajadores sino que evitan que empleados que están cobrando la asignación familiar dejen de efectivizarla por el corrimiento de los sueldos.
Con este balance, el Consejo del Salario Mínimo, que no era convocado desde noviembre del año pasado, terminó acordando disposiciones a la medida del Gobierno y más específicamente del Ministerio de Economía que había planteado los riesgos de caer en la “tentación populista de los años 70”. Una terminología que ahora se usa para denigrar todo incremento del gasto público social.
Así, el Consejo perdió otra oportunidad para discutir los temas laborales y sociales de fondo, como el deterioro salarial y de las jubilaciones, la distribución regresiva del ingreso, la informalidad laboral, el desempleo, los planes sociales, los altos niveles de pobreza y de indigencia patentizados en la vida cotidiana.
La pobreza hoy toca a más del 40 por ciento de la población. Algo más de 15 millones de ciudadanos no pueden acceden ahora a la canasta básica de bienes y servicios. A mediados de los ochenta la tasa de desempleo no superaba el 6 por ciento pero llegó al 20 por ciento en medio de la gran crisis económica y hoy es del 13 por ciento, pero sin contar a los Planes Jefes y Jefas de Hogar. Si se contara, el desempleo sería del 16 por ciento.
Sobre estos temas estructurales, la Argentina tiene indicadores sociales negativos, superiores a los del período de la recesión (1998-2002) que culminó en una portentosa crisis. Los últimos datos están marcando un estancamiento en este campo o un progreso muy limitado.
En verdad, el temario social excede a las fuerzas que están representadas en el Consejo del Salario Mínimo que, de todas maneras, podían haberse colocado a la altura de la situación, esforzándose en entender la circunstancia, discutiendo los grandes temas sociales.
Corresponde, entonces, que la sociedad abra esa discusión , que no figura tampoco en la campaña electoral de ningún partido ni entidad política, centrada tan solo en la lista de candidatos y en la disputa por espacios de poder.
Esa polémica deberá surgir, inexorablemente de una gran Asamblea Nacional, con la participación de las organizaciones sociales, sindicales, empresarias, políticas, parlamentarias, oficiales, universitarias y profesionales. El objetivo debería ser fijar metas concretas para erradicar la indigencia y la pobreza, aunque eso implique invertir las actuales prioridades nacionales. Sin duda, un intensivo Plan Nacional de Obras Públicas podría paliar en corto plazo esta emergencia.
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