EL CORAZÓN DE LA GENTE LATE JUNTO AL DE DIEGO
Javier y Juan Carlos no pasan los 20 años. Seguramente no vieron al mejor Maradona. Pero igual, al mediodía se decidieron a hacer la bandera, “Fuerza D10s”, y colgarla del balcón. Ese balcón del segundo piso que da a la Avenida Pueyrredón y está justo enfrente de la maternidad Suizo Argentina, la clínica más famosa del momento. Terminó simbolizando un resumen del sentimiento de todos aquellos que le llevaron a Diego su voz de aliento.
Porque de eso se trató, de hacerle saber al Diego que están con él. Fue la intención de todos los que se llegaron ayer hasta la Clínica para transformar aún en más caótico el tradicional paisaje urbano de la Avenida Pueyrredón y su cruce con Santa Fe, corazón del Barrio Norte porteño. Hubo de todo: oficinistas que salían del trabajo y se preocupaban por la salud del diez; hinchas futboleros que viajaron desde lugares tan distantes como Pergamino o Corrientes; simpáticas viejitas que rezaban el Rosario; volanteros que aprovecharon el remolino de cámaras para publicitar su parrilla. Y periodistas, muchos periodistas.
El entusiasmo de los 300 hinchas que se juntaron en la hora pico por momentos excedió la tranquilidad que necesita cualquier internado en terapia intensiva. Fue alrededor de las 17 cuando sonó más fuerte que nunca el “Maradó, Maradó”. Y hasta hubo bombos, que luego dejaron de sonar por expreso pedido de familiares de otros internados. “Un poco de sentido común por favor”, se escuchó.
La Suizo Argentina pasó a ser un lugar de culto. Y sus paredes, que anoche mostraban apenas dos tibios carteles, pasaron a estar literalmente empapeladas de pósters, carteles y mensajes. Algunos ingeniosos: ‘Siempre vivirás. Dios no quiere competencia’; ‘No te lo llevés todavía. Diego pertenece al Mundo’; ‘Fuerza Diego, respiramos con vos’; ‘Dios, dale otra mano’, inscripción luego adoptada como titular de un vespertino.
Otros hinchas apostaron a la fe. Les hicieron llegar a los familiares de Diego una estatuilla de la Virgen de Luján y otra del Gauchito Gil. “Es lo único que podemos hacer”, explicó Eduardo que se quedó desde el domingo. Y otro que promete asistencia diaria es el ecuatoriano Roberto, que postergó su retorno: “Hasta que no salga del hospital no me vuelvo. Diego no es argentino, es latinoamericano”. Mientras, adentro de la Clínica permaneció el entorno familiar, y desfilaron algunas caras del fútbol: Tevez, Batista, Domenech, Perfumo…
Eran cerca de las 21 cuando preguntaron a los gritos desde un auto: “¿Y? ¿Cómo está el Diego?”. El pibe, con la camiseta de Boca, les contestó con fe: “Quedate tranquilo que Maradona gambetea a todo, hasta a la muerte”.
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