EL CORONEL JUAN ROLÓN A DISPOSICIÓN DEL JUEZ CANICOBA CORRAL
El coronel (RE) Juan Orlando Rolón, uno de los máximos responsables de los crímenes del terrorismo de Estado en la provincia quedó ayer a disposición del juez federal proteño Rodolfo Canicoba Corral. Es el único santafesino entre 45 militares y un civil que el juez español Baltasar Garzón pretende extraditar a Madrid para juzgarlo por genocidio, terrorismo y torturas. Las fuentes evitaron informar sobre el lugar del reo, pero insistieron que “está a disposición del magistrado”.
Nunca antes Rolón había estado entre rejas en el país, zafó gracias a las leyes de obediencia debida y punto final, a pesar de su rol en la dictadura: fue jefe de Inteligencia del II Cuerpo de Ejército en Rosario -bajo el mando del general Ramón Genaro Díaz Bessone‑, a fines de 1976 ascendió a la Jefatura del Area 212 en la ciudad de Santa Fe -ya con Leopoldo Galtieri en el II Cuerpo‑ y en 1981 se convirtió en ministro de Acción Social y Salud Pública de la provincia, en el gabinete del contralmirante Rodolfo Luchetta. Hoy está bajo proceso judicial en cuatro causas: tres, en el Juzgado Federal Nº 1 de Santa Fe, donde víctimas y abogados querellantes lo acusaron por delitos de lesa humanidad y hasta pidieron su detención y, otra, en el mismo fuero en Rosario. Pero en ningún caso los magistrados decidieron ni siquiera indagarlo. Desde ayer, tiene otra cuenta pendiente: un proceso de extradición que también podría tramitarse en Santa Fe.
El pedido de Garzón para detener a los 46 represores llegó esta semana a poder de Canicoba Corral, quien le dio curso sin demoras. “Si Rolón no se presenta detenido tendrá que acreditar debidamente su situación porque corre el riesgo que le pase lo mismo que al ex juez (federal Víctor) Brusa y al (ex oficial de Policía, Eduardo) Ramos que estuvieron detenidos 30 días porque el juez Gabriel Caballo estimó que podían eludir el accionar de la Justicia. Estuvieron prófugos unos cuantos días, incluso Ramos se entregó en el Arzobispado de (monseñor Edgardo) Storni”, recordó ayer el abogado Jorge Pedrazza.
‑¿Cuál es la situación judicial de Rolón en Santa Fe?
‑Víctimas y el abogado querellante denunciaron a Rolón y pidieron su detención en tres causas con contenido punitivo que se instruyen en el Juzgado Federal Nº 1-, dijo Pedrazza.
Uno de los procesos comenzó con una denuncia del fiscal Eduardo Freiler, después de que el gobierno de Fernando de la Rúa rechazara un pedido de extradición a España. “En esa denuncia, el doctor Freiler imputó concretamente a Rolón y luego el abogado querellante solicitó su indagatoria y detención. El juez Reinaldo Rodríguez declaró inconstitucional las leyes de obediencia debida y punto final, pero aún no tomó la decisión de citarlo”, explicó Pedrazza.
“La segunda causa es por la desaparición de dos soldados conscriptos, Francisco Lera y Roberto Daniel Suárez ‑en enero y agosto de 1977. Los damnificados están constituidos como parte querellante y también pidieron la detención del coronel Rolón. Y la tercera causa es la de María Carolina Guallane, en la que se solicitó el encarcelamiento de varios jefes militares, entre ellos Rolón”.
“El juez Rodríguez aún no ha tomado una decisión sobre estos pedidos. Aunque sí permitió la producción de las pruebas, en eso no podemos decir otra cosa, pero siempre atento a cómo evolucionan las causas pilotos en la Corte Suprema de la Nación. Es como si estuviera pendiente del fallo de la Corte para decidir sobre la situación y el encarcelamiento del coronel”.
‑¿Qué responsabilidad tenía Rolón en el aparato represivo?
‑Fue el jefe del Area 212. La máxima autoridad militar en la ciudad Santa Fe luego del comandante del II Cuerpo de Ejército que en ese entonces era Galtieri. Cualquier operativo estaba bajo la responsabilidad de Rolón. Las órdenes del Comando de Operaciones Tácticas (COT) se emitían desde su despacho, estaban numeradas, registradas. Era un engranaje indispensable en cuanto a la responsabilidad ideológica de estos delitos de lesa humanidad en Santa Fe-, señaló Pedrazza.
En octubre de 2001, unas 300 personas convocadas por HIJOS y otros organismos de derechos humanos escracharon al militar en su propio domicilio. Decenas de cruces blancas sembraron el frente de la casa con los nombres de los desaparecidos. “Rolón está denunciado ante la Conadep y en el Nunca Más y acusado ante el juez Baltasar Garzón, quien pidió su captura internacional y la extradición para juzgarlo por genocidio, tortura y terrorismo”, decía HIJOS.
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