EL CORONEL ROLÓN SE PUSO A DISPOSICIÓN DE LA JUSTICIA Y ARMA SU ESTRATEGIA DE DEFENSA
“Mire, el Coronel no puede atender a la prensa. Tiene orden médica de no hacer demasiados esfuerzos”, repite ante cada llamado telefónico su mujer, que vive en la esquina de Grand Bourg y Juan del Campillo, en el coqueto barrio Siete Jefes. El Coronel no es otro que Juan Orlando Rolón, el hombre fuerte del Proceso de Reorganización Nacional en Santa Fe durante la década del setenta.
Ahora, la orden de extradición que partió de Madrid, para juzgarlo por terrorismo, genocidio y torturas, parece haber afectado más su delicado estado de salud, por una afección coronaria que lo echó a la cama hace un año. El cardiólogo que atiende al militar enfureció cuando hace unos meses encontró a Rolón en su casa hablando con oficiales en el comedor de su casa. “Ahora es cuestión suya, yo creo que no puede levantarse de la cama para nada, su presión arterial no baja de 22 (el indicador alto) y su edad no le permite realizar grandes esfuerzos”, le dijo el médico especialista, Jefe de Cardiología de un importante sanatorio privado de Santa Fe, quién exclusivamente visitó a Rolón en su domicilio, cercano a la costanera santafesina, y se encontró con un escenario muy riesgoso para su paciente.
NOTIFE pudo corroborar con fuentes seguras que el viernes se envió un escrito (vía fax), firmado por Rolón, al estudio jurídico del Dr. Carlos López Lujan, en Buenos Aires, para que se haga cargo de la defensa del Coronel retirado. El texto fue redactado por el abogado local, Dante Vella, quién será el letrado que defenderá a Rolón en el caso que las actuaciones judiciales de Canicoba Corral sean giradas a los tribunales federales santafesinos.
En el escrito enviado a la oficina del doctor Lopez Lujan (vinculado al estudio del abogado Florencio Varela), en Buenos Aires, se destaca la intención de Rolón de ponerse a disposición de la Justicia, al mismo tiempo que nota conveniente el envío de un exhorto al Juez Reynaldo Rodríguez. La nota, redactada por Vella, agrega además que debe tenerse en cuenta el delicado estado de salud del ex militar y su avanzada edad (78 años). “Se adjuntan certificados médicos, firmados por el prestigioso cardiólogo local, Dr. Miguel Hominal (también los antecedentes que constan en el Hospital Militar y en el Instituto del Diagnóstico de esta ciudad), donde se hace notar la necesidad imperiosa de no sacar al paciente del estado de reposo”, le dijo a NOTIFE, el Dr. Dante Vella, quién fue el primer abogado defensor de Jorge José Massat, en la causa por “Presunto Enriquecimiento Ilícito” denunciado por su sobrina en el año 2000.
Del mismo modo, Vella, dijo que “él (por Rolón), no está notificado de nada. Frente a las noticias periodísticas de los distintos medios del país, ha tomado conocimiento que llegó al juez (Canicoba Corral) un pedido de extradición. Es por eso que el lunes se presenta espontáneamente en el Juzgado porteño el escrito mío firmado por Rolón, a través de su abogado defensor en Buenos Aires, el Dr. Lopez Lujan”.
Muchos abogados reconocidos en Santa Fe no le dan descanso al teléfono de Rolón. Otros lo visitan en su domicilio, apenas a unas cuadras de la Laguna Setúbal. Por alli desfilan viejos amigos de armas, ex decanos de prestigiosas facultades santafesinas, algunos de sus ex compañeros del Ministerio de Salud, cuando gobernaba la Marina en Santa Fe. Pero muy pocos pueden quedarse con el Coronel. Es que el absoluto reposo del anciano militar impide llevar la visita más allá de un diálogo pasajero.
Mientras esta nota se escribe (sábado por la noche) el Coronel retirado Juan Orlando Rolón cena con dos amigos, y en la televisión hablan de una lista de extradiciones, que él mismo integra.
UN POCO DE HISTORIA
Rolón nunca le dio una entrevista a los medios de comunicación. Siempre prefirió guardar silencio frente a las numerosas denuncias en su contra por torturas, secuestros, desapariciones y asesinatos que constan en los juzgados federales de Santa Fe, activados últimamente por el juez Reynaldo Rodríguez.
La declaración de inconstitucionalidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final en casos testigos en Santa Fe (uno de ellos el de Paula Cortassa, la chiquita que salvó su vida en el operativo de calle Castelli 4531, en 1977. Paula hoy es una hermosa joven que vive en el sur provincial y se llama María Carolina Guallane) sirvió para acelerar algunos hechos.
Por el despacho de Rolón pasaban todos los operativos de la “lucha antisubversiva”. En todas las causas tramitadas hay notables coincidencias. La represión se llevó adelante en Santa Fe sostenida en tres ejes puntuales: la cúpula militar, el Destacamento de Inteligencia 122 del Ejército y el Departamento de Informaciones de la Policía (D2)
El Destacamento de Inteligencia del Ejército funcionaba en las instalaciones militares ubicadas en las calles Avenida Freyre y Juan de Garay – con ingreso por esta última, al 3670-) Como en sus similares de las más importantes ciudades del país, el DI 122 se dividió en las Secciones Política, Grupo de Calle, Operaciones Especiales y Logística. En muchos de los casos se utilizaba personal del D2 y civiles, por ejemplo (y según el relato de los testigos perseguidos y/o torturados) Eduardo Alberto Ramos, alias “el Curro” o “el Rey”.
Rolón tuvo excelente relaciones con el General Ramón Genaro Díaz Bessone, quien fue Jefe del II Cuerpo del Ejército en Rosario. Luego vendría Leopoldo Fortunato Galtieri. La relación con el primero de los generales (y la confianza) permitió que Rolón sea ascendido a Jefe del Area 212 en la ciudad de Santa Fe, a fines de 1976.
En 1981 ocupó el Ministerio de Acción Social y Salud Pública del gobierno de facto del contralmirante Rodolfo Luchetta. Aunque la Marina era gobierno, en la provincia el control total de las operaciones represivas las tenía el Ejército, sobre todo el Area de Inteligencia, donde Rolón ocupaba un rol central en todo el engranaje de los operativos que, en muchos casos terminaban en secuestros y posterior muerte.
En lo expedientes judiciales, a los que tuvo acceso NOTIFE, puede observarse la importancia del Coronel Rolón, ya que era la autoridad máxima que firmaba la documentación RESERVADA del Comando de Artilleria 121, durante los años ’77 y ’78.
Los miedos de los primeros años de la democracia impidieron que muchos jueces se arriesgaran en cuanto a la búsqueda de las personas desaparecidas o asesinadas por la represión ilegal. Sin embargo, y a raíz de la investigación de un hecho de sangre en Santa Fe en los años setenta, Rolón debió declarar en la intimidad de los cuarteles, sin juramento. Quien lo interrogó fue el entonces juez militar, Teniente Coronel Humberto Basanni Grande. Fue en el año 1985. Allí Rolón declara que sus funciones eran las de “comandante de artilleria, Jefe de la Guarnición Ejército de Santa Fe y Jefe del Area 212 de la subzona 21…las operaciones militares se conducían a través de un organismo denominado Centro de Operaciones Tácticas (COT), que funcionaba en la Jefatura del Area 212, a su vez, Comando de Artilleria 121 y sede de la Guarnición Ejército Santa Fe”, le dijo Rolón a Basanni Grande en 1985, declaración que fue incorporada a una de las tres causas llevadas adelante por la justicia federal santafesina.
Ahora Rolón deberá decirle todo esto a la Justicia. Podrá acompañarlo un abogado defensor, tendrá un Fiscal que lo acuse y todas las garantías constitucionales. Tendrá un juicio y una pena. Palabras y garantías que no tuvieron miles de personas en nuestro país. Muchas de ellas exiliadas, torturadas, muertas, desaparecidas… y un largo etcétera del terror.
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