EL CRIMEN DE FLORENCIA TAMBIÉN ES UN DELITO CONTRA LA MUJER
La muerte de Florencia Morello, luego de haber sido brutalmente golpeada en pleno centro de la ciudad, conmocionó a la opinión pública y aunó un reclamo unánime: justicia contra la impunidad. Para el Equipo de Violencia Familiar de la provincia es necesario, además, abordarla desde una perspectiva de género y como un caso de violencia contra la mujer.
El Equipo, que depende de la Secretaría del Menor, la Mujer y la Familia, funciona desde 1989 y en 16 años sus integrantes consideran que se ha evolucionado. Sin embargo, consideran que esa mirada de género aún no está suficientemente incorporada: “esa brutal agresión fue provocada por alguien que tenía una superioridad física sobre la chica”.
“Si la violencia es un problema social, la violencia contra la mujer también es una de sus expresiones”, reflexiona la abogada Patricia Méndez Lissi, y analiza el caso de Florencia y el de otras chicas desde “un estado de mayor vulnerabilidad por su condición de género”.
Por esa razón, “además de esforzarnos en tareas preventivas y educativas, ante esas propuestas para evitar la violencia social se debe incorporar la perspectiva y mirada de género sobre la situación de la mujer”.
Ana Chiavarini, psicóloga, aporta que “las estadísticas de violencia intrafamiliar indican que la mayor cantidad de víctimas son niños, niñas y mujeres”. Pero fuera de la familia y por la asimetría que subsiste entre ambos géneros, la vulnerabilidad de la mujer se mantiene: “en estadísticas sobre delitos callejeros, el mayor porcentaje de víctimas es de mujeres, la mayor cantidad de homicidios contra mujeres son por conocidos, a nivel nacional las desapariciones y secuestros son mayoritariamente de niñas”, enumera.
Para la psicóloga Romina del Pozo, además de la condición física del hombre que supone una mayor fuerza, hay características de lo femenino y lo masculino que hacen a la propensión del abuso: “en la mujer es la delicadeza, la sumisión, que desde siempre han llevado a que los hombres asuman un rol de dominación”.
¿Qué rol ocupa la escuela en este reparto de roles? Estela Sandaza, trabajadora social, considera fundamental “educar para los roles” y observa que en esa institución es fundamental para fortalecer un trabajo que no elimine diferencias pero sí la oposición con que se presentan los géneros.
Avances importantes
La Ley provincial de Violencia Familiar y su posterior reglamentación, un trabajo en la reforma del Código Procesal Penal referido a la víctima de abuso sexual menor de edad, son algunos de los avances que apuntan las integrantes del Equipo, además de un diálogo y aporte permanente en la discusión de estos temas en el ámbito judicial.
La convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación sobre la Mujer, la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belem Do Para) aportan más herramientas en una tarea preventiva. Sin embargo, para el equipo sigue siendo indispensable fortalecer una mirada de género para evitar una mayor violencia contra la mujer.
Difusión
Más allá del trabajo que desarrolla el Equipo en la sede de San José y Monseñor Zazpe, se realizan talleres de capacitación en distintos barrios destinados a mujeres. “Se están haciendo cosas y se sigue necesitando asistencia, capacitación y colaboración”, reflexionan. Poco antes de la entrevista con El Litoral, se había dictado un taller en Santa Rosa de Lima, donde muchas mujeres aún no estaban en conocimiento de la ley de violencia familiar.
Además se hicieron jornadas para preceptores y preceptoras de hogares de niños, para analizar roles, conductas, comunicación, autoestima. Y en pocas semanas se realizarán talleres de autoayuda para personas que son víctimas de violencia familiar.
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