EL CUÑADO DE LA POLICÍA ASESINADA CONFESÓ QUE LA MATÓ POR CUESTIONES PASIONALES
Rubén Lucero, cuñado de la mujer policía Lidia Molina (25) y acusado del crimen, confesó hoy haberla matado y que los motivos fueron pasionales. Además, Lucero detalló qué fue lo que hizo tras el asesinato, según informó a la agencia Télam el jefe del Departamento Judicial de la Policía de San Luis, el comisario mayor Jorge Escudero. El sospechoso, según el jefe policial, dijo que actuó solo, que golpeó a su cuñada con un hierro, y que, tras el hecho, caminó hasta la ciudad de La Punta, donde tomó un colectivo para regresar a San Luis. El acusado, que realizó una declaración espontánea, además aportó detalles del lugar donde tiró el arma que uso para matar a la oficial, y esta tarde era buscada.
El crimen de Lidia Molina comenzó a develarse anoche con la detención del cuñado de la víctima. Además se encontraron el teléfono celular de la policía y las llaves de su auto: era lo único que su asesino le había sacado. El operativo fue ordenado por la jueza Carina Gregoraschuck y consistió en varios allanamientos sucesivos. Luego de caer apresado, el sospechoso (38 años, esposo de una de las dos hermanas de Molina) se había negado a declarar. De todas maneras, la Policía detalló que el hombre “tenía rasguños en la cara y lastimados los nudillos”. Poco después de la detención varios testigos señalaron que el hombre había tirado algunos objetos a una letrina de una escuela donde trabaja.
Según se dijo, Lucero intentó suicidarse anoche en su celda. Poco después se quebró y dijo que quería confesar la autoría del crimen. El cuerpo de la oficial fue encontrado el pasado 31 de agosto dentro de su auto incinerado, en un camino cercano a la ruta provincial 146, a las afueras de la ciudad de San Luis, horas después de haber sido vista por última vez. Por su parte, el jefe de la División Judiciales de la Policía puntana, Jorge Escudero, explicó que entre las investigaciones realizadas se efectuó “un entrecruzamiento de llamadas, a partir de que la chica tenía un teléfono” celular. Además se tomaron testimonio “a los familiares directos, también a una persona que la vio por última vez en su auto transitando por la avenida Italia. No iba manejando ella”, precisó.
Asimismo, Escudero indicó que el jueves último, “a través de la pericias, se logró recuperar un pelo entrecano por el habitáculo donde se carga combustible, donde había una cinta, porque aparentemente habían querido prenderle fuego al tanque de combustible, pero fue imposible por la ausencia de oxígeno” señaló. La oficial tenía pocas semanas de embarazo. La última llamada recibida y registrada en el aparato había sido hecha desde el celular del sospechoso. El cuñado de Molina fue detenido en un anexo del barrio Eva Perón de la ciudad de San Luis. Molina desapareció el martes de la semana pasada. Cerca de las 17 fue a cargar gas a su Renault 12 y nunca nadie más la vio con vida. En su casa dejó el arma reglamentaria, la credencial de policía y una tarjeta de débito. Sólo llevó el celular, que fue encontrado ayer en la escuela.
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