EL "CURA" MARCOTE CONSIGUIÓ EL DINERO PARA QUEDAR EN LIBERTAD
Mario Alfredo “El Cura” Marcote -procesado por 28 secuestros, 25 de ellos seguidos de torturas- recuperó su libertad ayer por la tarde. Lo hizo seis días después que la Cámara Federal de Rosario lo beneficiara con la excarcelación.
La demora se debió a la falta de constitución de una caución real. En buen romance, dinero efectivo o alguna propiedad que cubriera los 50 mil pesos de fianza fijados por el juez federal Carlos Vera Barros. Marcote adujo no tener esa cifra y pidió una reducción, argumentando no tener trabajo ni propiedades, y de mantenerse con un plan social. Finalmente consiguió su objetivo: convenció a su hermana de poner la casa como garantía y así cubrió su fianza que había sido rebajada a 13 mil pesos.
Marcote estaba detenido desde el 10 de setiembre luego de la orden emitida por el entonces titular del juzgado federal Nº 4 Omar Digerónimo. Estaba alojado en el Destacamento móvil 2 de Gendarmería, de San Martín y Virasoro, donde compartía el encierro con otro temible torturador: José Rubén “El Ciego” Lofiego.
Desde el juzgado se esperaba que en la tarde de ayer Marcote recuperara su libertad, luego de concretarse un trámite burocrático: el chequeo de que no existiera orden de captura alguna en su contra.
Previamente la justicia corroboró en el Registro de la Propiedad que el inmueble no tuviese gravamen alguno. Pero para llegar a esa instancia primero debió presentar un escrito donde solicitaba la disminución de la caución: el argumento era que su situación económica no le permitía reunir los 50 mil pesos. Y según el texto que lleva la firma del defensor oficial Mario Belfer -hermano de uno de los cuatro camaristas que firmó su libertad- Marcote estaba sin trabajo y sobrevivía gracias a un Plan Jefas y Jefes de Hogar, es decir con 150 pesos por mes.
Aunque, cabe recordar, este mes el gobierno nacional entregará 75 pesos extra por única vez a modo de aguinaldo.
En rigor uno de los últimos trabajos que se le conoció a Marcote fue el de celador del Colegio de la Santa Unión de los Sagrados Corazones, de Ovidio Lagos y Salta, dependiente del arzobispado rosarino, de donde fue despedido cuando este diario reveló su presencia en el lugar. Y más allá de los argumentos de la defensa, en los últimos tiempos habría trabajado para una empresa de seguridad local, motivo por el cual se lo podía ver, maletín en mano, caminando por el centro rosarino.
Cabe recordar que los camaristas Carlos Carrillo, Jaime Belfer, Hugo del Pozo y Edgardo Bello repitieron su voto de anteriores excarcelaciones: que el mínimo legal de tres años de condena -en caso de que resultaran sentenciados por estos delitos- permitirían la ejecución condicional de la misma. Mientras, Guillermo Toledo votó en contra y Liliana Arribillaga se excusó por haber sido fiscal en la causa. Con este criterio sólo quienes sean procesados por la desaparición de personas continuarán detenidos.
Es sería el caso de José Rubén Lofiego y de Juan Daniel Amelong, entre los rosarinos que permanecen aún entre rejas.
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