EL DEBUT DE ARACELI COMO CONDUCTORA COSECHÓ 15 PUNTOS DE RATING
Entre buenas ideas, mejores intenciones y los nervios propios de un primer programa, Araceli González debutó el sábado con programa propio. Obtuvo 15 puntos de rating según IBOPE y, así, se convirtió en lo más visto del canal ese día. Sin embargo, la mejor marca en las generales fue para “Un papá genial”, el enlatado que sirvió Telefé en su “Cine del sábado”. “Por mamá”, el primer protagónico exclusivo de Araceli como conductora, enfrenta dos equipos/ familias, liderados por las madres, que compiten entre sí por los premios en danza.
Además de las recompensas por juego ganado (viajes, electrodomésticos, etc), hay victorias que se traducen en bolas de bowling, cuya acumulación servirá para tener más chances en un match final a todo o nada: un partido de bowling. La más entusiasmada con esta idea tan familiar que homenajea a las madres fue la propia Araceli quien, en dos oportunidades, no pudo contener la emoción ni las lágrimas. Primero, al escuchar un mensaje que uno de los hijos le había grabado a su madre y, después, con el testimonio de la otra madre: “este programa sirvió para volver a compartir algo entre todos nosotros. Toda la familia compartió esto y disfrutamos mucho preparándonos para venir acá. Hace mucho que no sucedía esto en nuestra familia. Es como volver a vivir(sic).”
Después de todo, quedó bien claro que en el programa lo primero (y lo único) es la familia. Tanto es así que a nadie pareció incomodar los “papito, papito” con los que Araceli llamaba a los maridos participantes (algo que quedaba por lo menos gracioso) y la misma buena acogida recibió el particular matiz que le dio Araceli a su conducción. Un tono entre exageradamente tierno, mimoso o infantil si se quiere, pero sumamente celebrado y hasta compartido por los participantes que, curiosamente, se contagiaron de ese “estilo Araceli” a la hora de hablar o de festejar algún juego ganado.
A la conducción de Araceli se le sumaba otro debut no menos esperado: Matías, el popular personaje de Sendra que por primera vez habló y apareció la pantalla chica. El Matías en tres dimensiones tuvo una salida al ruedo a tono con la simpatía y la ternura del Matías gráfico y en su versión televisiva tiene un objetivo claro, ser estrella de TV. La banda en vivo, los tapes para presentar a cada familia y algunas “prendas” más jugadas que hay que hacer “por mamá” (como teñirse el pelo o calzarse las plumas de una vedette) fue lo más logrado de un ciclo que, como casi siempre ocurre, encontrará su mejor forma cuando cuente con más programas en su haber.
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