EL DERRUMBE DE LA MINA DE CARBÓN MEXICANA ES MAYOR DE LO QUE SE CREÍA
Arturo Vilches, director nacional de Protección Civil, explicó que luego de superar una primera barrera ubicada a unos 500 metros de la boca de entrada, los rescatistas encontraron que adelante hay más zonas afectadas por desprendimientos.
Las brigadas que trabajan en el rescate esperaban llegar a un punto de la mina donde posiblemente estuvieran los mineros atrapados, pero aún no han podido establecer contacto.
Los 65 trabajadores fueron atrapados en el interior de la mina, la madrugada del lunes, alrededor de las dos de la mañana, luego que una explosión causó un derrumbe cerca de la entrada, según contaron otros trabajadores que estaban más cerca de la puerta y pudieron escapar aunque resultaron heridos.
Ante la demora, los familiares de los atrapados, quienes permanecen en las puertas de la mina en un improvisado campamento desde las primeras horas en que se registró la tragedia, reclaman celeridad y manifiestan angustia por la situación de sus parientes.
El presidente de México, Vicente Fox, quien ordenó que se trasladaran al lugar el secretario del Trabajo, Francisco Javier Salazar, y el director nacional de Protección Civil, Arturo Vilches, envió ayer un mensaje a las familias manifestando su esperanza de que los atrapados estén con vida y prometió el mayor esfuerzo por rescatarlos. También las autoridades estadounidenses hicieron llegar su solidaridad y ofrecieron enviar expertos. Antes la empresa había contratado a un grupo de estadounidenses para mejorar las condiciones del rescate y buscar otras alternativas.
Las condiciones en el interior de la mina se teme que sean catastróficas. Sin embargo, tanto los familiares como las autoridades continúan los trabajos convencidos de que la “esperanza es lo último que se pierde”, según expresó anoche Vilches.
Los trabajadores sepultados en el interior de la mina tenían en el momento del derrumbe unos tanques auxiliares con oxígeno para seis horas, por lo que si los dos kilómetros y medio de galerías fueron inundados por los gases, su situación debe ser muy precaria si están con vida, indicó Juan Rebolledo, vicepresidente de Relaciones Internacionales de Grupo México, propietario del lugar. Las autoridades y la empresa aseguran que se está bombeando oxígeno y sacando los gases de la mina por medio de los grandes ventiladores que tiene el establecimiento.
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