EL DESAFÍO DE ENFRENTAR AL PODEROSO CAMPEÓN INGLES
No hay equivalencias entre las cotizaciones de los jugadores de los gunners y los de River. Ni entre lo que reciben mensualmente ambos planteles. Y, como están las cosas, parece que tampoco hay equivalencia futbolística porque indudablemente y hombre por hombre, Arsenal es más que este River sin Gallardo, Salas, Lucho González y Mascherano que además desestructuró al equipo campeón con las idas de Cavenaghi, Coudet, Ameli y Husain. El equipo viene de tres amistosos con Pumas y Necaxa, apenas estuvo 36 en Buenos Aires, viajó casi 17 hasta Holanda y tiene enfrente al Arsenal. El campeón invicto de la competitiva Liga inglesa que sacó 90 puntos en 38 partidos con 73 goles marcados, de los cuales 30 fueron de Henry. Este Arsenal que tiene el invicto récord del fútbol inglés con 42 partidos porque la serie alcanza a los últimos dos partidos de la temporada 2002-03. En suma, hace un año que Arsenal no pierde (2-3 de local con Leeds, el 4-5-03). Y que tiene atragantada, eso sí, la Champions League, porque en la última edición Chelsea lo eliminó en semifinales.
¿River no puede ganarle al Arsenal? Puede, si juega muy bien. Si evita los circuitos creativos en el medio, si aprovecha las pocas situaciones que la defensa de Arsene Wenger suele dejar a sus rivales. Y por un elemento esencial: River, como todos los equipos argentinos, juega a morir los amistosos, mientras que los europeos suelen tomarse los amistosos como verdaderos frien dlys. Y, como Arsenal anda con algunas dificultades internas y difícilmente ponga a todas sus estrellas, aquella inequidad puede borrarse cuando queden 11 contra 11.
“Venimos a competir y a poner el equipo a punto para el campeonato, que es lo más importante”, dijo ayer Astrada. Clarito. Y no dio el equipo porque quería ver como el plantel se reponía de un viaje larguísimo. Sabe River y sabe Astrada que es un partido que se verá con interés en Europa porque para el Arsenal será el primer compromiso serio de la pretemporada y porque River, además es campeón de Argentina. Y en fútbol, al menos, Argentina todavía es respetada.
No quedan estrellas para mostrar a los empresarios que todavía algo para vender. Pero se sabe que estarán mirando a Maxi López, a Costanzo —aunque sea difícil vender un arquero a Europa— y al mismísimo Cuevas. Pero, más que eso, se estará mirando a River. Es el primer sudamericano invitado a este torneo desde el 99 (vino el Santos) y no es poco. Y que haya venido River y no Boca, también es una señal para el fútbol doméstico.
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