EL DESEMPLEO AFECTA A 2,18 MILLONES DE TRABAJADORES
Con una tasa de desempleo que afecta al 14,4% de la población económicamente activa en las zonas urbanas, son 2,18 millones las personas que sufren la falta de trabajo. A ellas se le suman 2,38 millones que, aunque tienen un puesto, son consideradas subocupadas porque no llegan a las 35 horas semanales en el desarrollo de sus tareas. De este grupo, 1.590.000 buscan en forma activa conseguir otra fuente de ingresos.
En total podría estimarse, sobre la base de los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) difundida ayer por el Indec, y que contempla datos del primer trimestre, que son 3,78 millones, entre desocupados y subocupados, quienes buscan trabajo y no lo encuentran. La estimación considera el total de la población urbana, en tanto que la encuesta releva los 28 principales centros urbanos, donde se concentran 1.520.000 desocupados y 1.650.000 subocupados.
Si el dato sobre la cantidad de personas sin trabajo se extendiera a todo el país (sumando a la población rural, no considerada en la encuesta), el número de los afectados treparía a 2,45 millones.
El índice de desempleo casi no registró variación respecto del 14,5% del cuarto trimestre de 2003, algo que en el Gobierno atribuyen a factores estacionales. En relación con los primeros meses del año pasado, la tasa cayó seis puntos porcentuales. Desde entonces, podría estimarse que hay 900.000 desocupados menos y un millón de nuevas fuentes laborales. La diferencia son 100.000 personas que se incorporaron a la actividad en el período considerado.
Planes sociales
La estimación de los índices laborales del Indec incluye en la categoría de ocupados a unos 597.000 beneficiarios de planes sociales del Gobierno que realizan alguna contraprestación a cambio del subsidio. Si se considerara desocupados a las personas que, estando en esa situación, buscan trabajo, la desocupación sería del 17,4% y, si se considerara directamente a todos estos beneficiarios como desempleados (aun cuando no manifiesten buscar trabajo), el índice sería del 19,5 por ciento.
En comparación con fines de 2003, el número de puestos de trabajo cayó levemente -en unos 27.600 casos, y pese a que los datos de empleo formal mostraron un alza-; la cantidad de desempleados disminuyó en unos 30.000, y la tasa de actividad (el porcentaje de personas que dicen que trabajan o que buscan hacerlo), se redujo levemente del 45,7 al 45,4 por ciento.
La subocupación, en tanto, cayó en forma interanual del 17,7 al 15,7% de la población activa. Según José Luis Maia, director nacional de Coordinación de Políticas Macroeconómicas, en eso influyó la mejora de la construcción, que se evidencia en los datos de la economía formal. Son personas que dejan de hacer “changas” para estar ocupados en una obra.
Maia, en diálogo con LA NACION, interpretó que los datos son buenos, ya que la casi nula variación respecto del cuarto trimestre es causa de factores estacionales, porque que la encuesta considera el promedio de los tres primeros meses del año. “Eso abarca enero y febrero, cuando la búsqueda de trabajo decrece”, agregó Carlos Tomada, ministro de Trabajo.
La estabilidad de la tasa de desocupación, sin embargo, no fue tal si se observan los datos por conglomerados. En la ciudad de Buenos Aires, por caso, el índice se elevó del 11,3 al 12,1% entre el cuarto trimestre de 2003 y el primero de este año, aunque cayó en forma significativa desde el 17,4% de los primeros tres meses de 2003. Además, en comparación con el trimestre previo, cayó la tasa de empleo, del 39,1% de la población total al 38,9%, un índice de todas formas significativamente más elevado que el 36,3% de principios de 2003. El alza del desempleo en la ciudad podría haber sido aún más alta de no haberse registrado una caída en la proporción de habitantes que buscan trabajo, que se ubicó en el 52,8 por ciento.
En comparación con un año atrás, la desocupación registró un alivio en todas las regiones y en las ciudades más grandes. Pero en relación con el cuarto trimestre de 2003 sólo hubo mejoras en el área metropolitana (por la mejora en los partidos del conurbano), donde la desocupación afecta al 14,6% de la población activa, contra el 15,6% del trimestre previo y el 21,7% de los meses de verano de 2003. También cayó el índice en Cuyo, donde se ubicó en el 11 por ciento.
En cambio, la desocupación fue más alta, siempre en relación con el último período de 2003, en las regiones del Noreste (con una tasa del 10,4%), el Noroeste (15,5%), la zona pampeana (15,6%) y la Patagonia (9,5%).
En cuanto a los centros urbanos, la caída del desempleo en relación con un año atrás fue relativamente mayor en los de más de 500.000 habitantes, donde cayó del 21,4 al 14,8 por ciento. En los de menos habitantes, la tasa descendió del 16,5 al 13 por ciento.
La ciudad que mostró un comportamiento claramente explicado por la estacionalidad fue Mar del Plata. Allí, la desocupación se ubicó en el último período medido en el 13,1%, mientras que había sido del 15,9% a fines del año pasado y del 18,1% a principios de 2003. Esa mejora ocurrió aun cuando en la localidad balnearia se registró una tasa de actividad elevada, con el 51,8% de la población que se consideró activa. La tasa de empleo, en tanto, subió del 41,3 al 45 por ciento.
Con respecto a fines de 2003, el desempleo cayó en el Gran Mendoza, pero creció en Tucumán, el Gran Córdoba, Gran Rosario y Gran La Plata, donde se ubicó en el 18,2 por ciento.
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