EL DESPIDO DE 120 OBREROS AGRAVÓ LA CRISIS LABORAL EN EL CORDÓN INDUSTRIAL
La empresa química ICI de esta ciudad envió telegramas de despido a la totalidad de sus empleados, en el marco del conflicto que mantiene con el sindicato desde el año pasado y por el cual desde hace una semana se inició un paro por tiempo indeterminado, con piquetes a las puertas de la planta que se encuentra en un virtual cierre.
A fines de marzo pasado finalizaron sin éxito los plazos de una conciliación obligatoria dictada por la cartera laboral, que no arrojó ningún acuerdo en un diferendo salarial que viene desde 2005. Luego la empresa envió alrededor de 55 telegramas, cesantías que agravaron la crisis.
Precisamente, la lucha gremial mantiene a la mayoría de los cesanteados en carpas frente a los accesos del establecimiento, y tuvo su punto culminante el viernes último cuando la CGT local y el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, con Raúl Castells a la cabeza, cortaron en horarios diferentes la intersección de la ruta nacional 11 con la A-012.
Esas interrupciones causaron un verdadero caos en las vías de acceso a San Lorenzo, situación a la que se sumó una protesta de los camioneros que cortaron la autopista Rosario-Santa Fe en repudio a los inconvenientes que les generaron los piqueteros.
Paro para mañana
Durante los cortes se anunciaron un paro regional para mañana y una serie de escraches en la embajada británica y en las oficinas de la empresa ICI, ambos en la Capital Federal.
Ayer, cuando todavía resonaban en San Lorenzo los ecos del caos causado la semana pasada, comenzaron a llegar nuevos telegramas de despidos, que incluyeron a la totalidad de los operarios de la planta, pero que no abarcaron a los 17 que por su condición de gremialistas se encuentran especialmente protegidos por la ley.
Como dato anecdótico, se supo que algunos de los obreros que habían sido despedidos en un principio recibieron otra notificación intimándolos a presentarse a sus lugares de tareas a riesgo de ser cesanteados por abandono de trabajo.
Hasta el momento, todos los canales de diálogo tanto formales como informales están desactivados, salvo un tibio intento lanzado desde la Cámara de Diputados de la provincia para que las partes asistan hoy a la Legislatura para retomar las conversaciones.
El fondo de la cuestión arrancó el año pasado, cuando la Federación Química y la Cámara de Industrias Químicas a nivel nacional acordaron un aumento salarial que fue homologado por el Ministerio de Trabajo de la Nación, por el cual se produjo un incremento escalonado en el salario básico desde junio de ese año hasta enero último, que de efectivizarse implicaría un incremento en el pago de la hora de dos a cinco pesos.
El argumento patronal ante esta situación fue que en la nueva recomposición de sueldos se absorbieran los convenios particulares que contenían incrementos, ya que según los empresarios durante los años en los que no se tocó la escala de haberes la firma a través de convenios internos había otorgado aumentos concretos en la realidad local.
Hoy el panorama sombrío del conflicto ha sido superado por la realidad de un presente en el que con la totalidad de los operarios despedidos se plantean una serie de dudas en torno a la continuidad de la fábrica.
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