EL DÍA EN QUE KIRCHNER Y REUTEMANN SÓLO FIGURARON EN LOS CARTELES
Parte de la primera plana del reutemismo y segundas líneas del kirchnerismo se reunieron el viernes por la noche en el teatro Broadway en un intento -por demás forzado- de sintetizar en una corriente los liderazgos de Néstor Kirchner y Carlos Alberto Reutemann.
Ante la ausencia de los líderes políticos adulados durante el encuentro, los militantes se limitaron a dar apenas bosquejos de un probable frente electoral interno, opositor a los seguidores del gobernador Jorge Obeid, dirigente que no fue mencionado siquiera una sóla vez en la calurosa jornada.
La compleja construcción política entre sectores que supieron ser antagónicos dentro del Justicialismo se evidenció en los discursos: costó encontrar puntos en común entre un kirchnerismo que fustiga la lógica neoliberal y un reutemismo que surgió y acompañó las políticas menemistas.
El teatro estuvo casi colmado. Afuera, llamativamente faltaban los micros. “Acá no hay aparatos, se movilizaron todos los compañeros por su cuenta, con sus propios autos”, explicó orgullosa en su discurso la senadora nacional reutemista Roxana Latorre, casi denostando una práctica ancestral de los punteros peronistas.
Con el senador Reutemann en Europa manejando la Ferrari de Schumacher – “en un viaje personal”, adujeron sus exégetas- y el presidente Kirchner involucrado plenamente en la designación del banco extranjero que oficiará de colocador de los bonos reestructuradores de la deuda en default; el acto perdió impacto de entrada.
Néstor Kirchner y Carlos Alberto Reutemann sólo figuraron en los carteles. “De Perón y Evita hay que acordarse cuando se gobierna”, rezaba una porción de la pancarta que se le adjudicaba al Presidente. “Por el triunfo del peronismo siempre pueden contar conmigo”, completaba el cartel recordando una de las pocas frases célebres del Lole.
En el escenario, medio centenar de dirigentes reutemistas y desconocidos seguidores de la Corriente Federal Kirchnerista encabezaban el denominado “acto por la unidad del peronismo”. Curiosa unidad en la que no figuró siquiera un refrente del gobernador Obeid.
El intendente de Correa, Alberto Monti fue el primero en hablar. Presentado como el “primer kirchnerista de Santa Fe”, Monti explicó la razón de ser del difuso encuentro: “Tiene que ser una síntesis entre el apoyo institucional que el senador Reutemann le está dando al gobierno nacional para llevarlo al plano político”, garficó.
Carlos Carranza, jefe de asesores del equipo del Lole en el Senado celebró que “se este dando este paso lejos de las elecciones, con el apoyo de los militantes de base”. El ex misnitro de Gobierno fue más allá y prometió apoyo de Reutemann en las elecciones parlamentarias del 2005. “No sólo en Santa Fe sino en otras provincias”, anunció para luego leer una carta del Lole con llamativas citas de Perón y Evita.
El senador Raúl Gramajo Benavídez, el defensor a ultranza de la Ley de Lemas lo siguió en la lista de oradores. Tras adular al Lole defendió la postura del gobierno en la renegociación de la deuda pública en default. Luego siguieron dos referentes del kirchnerismo que se esforzaron por encontrar puntos en común entre el presidente y el senador santafesino.
Latorre, la más efusiva, enumeró las iniciativas de la Casa Rosada que Reutemann acompañó con su voto en la cámara alta. El asesor presidencial José Salvini cerró el listado de oradores llamando a la unidad del PJ.
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