EL DÍA EN QUE LAS CATARATAS QUEDARON CASI SECAS, CON UN PUÑADO DE SALTOS
El brusco descenso del caudal del río Iguazú dejó al desnudo las paredes de basalto y, de pronto, las Cataratas quedaron reducidas a un puñado de saltos silenciosos. Esto ocurrió el martes, pero continuó ayer, y nadie se anima a brindar certezas sobre cuál será el comportamiento de las aguas en los días venideros.
El sonido que produce el agua al impactar contra las piedras se esfumó como por arte de magia y enmudeció a quienes el martes transitaron desde muy temprano las pasarelas del Parque Nacional Iguazú.
El descenso del caudal del río es producto de la falta de lluvias en las altas cuencas, en territorio brasileño. Esta situación se vio agravada por las represas del país vecino que cerraron sus compuertas en un intento por juntar agua para la generación de electricidad.
La escasa cantidad de agua obligó a la empresa Iguazú Jungle Explorer a suspender todas las actividades náuticas, incluso el paseo en lanchas por el Iguazú inferior hasta la zona de los saltos. Alejandro Arrabal, responsable de la empresa, dijo que “nuestros timoneles manejan determinados parámetros de se seguridad para la navegación y nos informaron que no estaban dadas las condiciones para realizar la travesía. Hoy (por ayer) la situación se normalizó y también nuestras actividades”, agregó Arrabal.
El guardaparques Luciano Giménez contó que el descenso fue gradual en las últimas semanas y llegó a su pico el martes, cuando “alrededor del 10 por ciento de los saltos quedaron con algo de agua. Sobresalían la Garganta del Diablo y el San Martín, pero otros que normalmente son caudalosos apenas tenía un hilo de agua”.
Giménez afirmó que “hace más de diez años que no se registraba una situación similar. A principios de este año hubo un descenso, pero no fue tan pronunciado como este”.
El guardaparques dijo que “pese a que hace bastante que no llueve, en la zona del Parque los arroyos mantienen su caudal y la fauna y la flora no sienten el impacto”.
Los turistas que el martes iniciaron su recorrido por la pasarela que conduce a Garganta del Diablo se sorprendieron al ver las piedras desnudas del lecho del río. El Iguazú, que se ensancha poco antes de las Cataratas, había quedado reducido a un pequeño curso de agua que corría por la parte más profunda del cauce.
Tanto en la Prefectura de Puerto Iguazú como el guardaparques coincidieron en señalar que “es impredecible el comportamiento del río”. Ayer estaba creciendo casi 20 centímetros por hora, pero en la parte superior las represas tenían un caudal muy bajo. En el caso de Caxías, apenas dejaba pasar por su vertederos 412 metros cúbicos por segundo, cuando normalmente arroja 1.350 metros cúbicos por segundo.
En la oficina de Comunicaciones de la Prefectura de Iguazú dijeron que “está previsto para las próximas horas que se mantenga el caudal en bajante”.
Por su parte, Arrabal dijo que “la situación es muy complicada porque desde Brasil no nos están aportando información sobre los caudales de las represas. No hay una proyección de la cantidad de agua que van a largar. Desde hace varios días sólo cargan en una página en Internet los registros del día anterior”, se quejó.
Para los próximos días se pronostican lluvias para toda la región y en Puerto Iguazú imploran para que también lleguen hasta las altas cuencas del río Iguazú para normalizar el caudal y de esa forma permitir que las Cataratas recobren todo su esplendor.
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