EL DIPUTADO CECCHI LAMENTA LA REACCIÓN DE ARANCEDO SOBRE EL PROYECTO DE IMAGENES RELIGIOSAS
Estamos convencidos que no son tiempos de extremismos fundamentalistas, sino de amplitud y tolerancia, sobre todo cuando nadie quiere “romper con la fe de la gente”, sino, por el contrario, respetar la fe de toda la gente, inclusive de la que no profesa ninguna.-
En ese marco, el ámbito de lo público debe ser un espacio de neutralidad, de absoluta asepsia. En primer lugar, porque lo público no es propiedad de ninguna mayoría, por numerosa que sea, sino que nos corresponde a todos.-
Y es ese todo el que concurre con su trabajo e impuesto a sostener económicamente los espacios comunes, por lo que configuraría una injusticia que alguien se lo apropie.-
Por lo demás, es hora que algunas concepciones arcaicas se modernicen. Hoy, si el concepto de democracia no incluye a todos, inclusive a la más pequeña de las minorías, estaríamos en presencia de una dictadura de la mayoría, pero no de un Estado democrático.-
Y debe quedar muy claro que, por la Constitución, el Estado argentino es prescindente en materia religiosa: sólo se limita a sostener económicamente a la Iglesia y a sus dirigentes, pagándoles el sueldo.-
Si para la Justicia Federal la entronización de una imagen religiosa en el ámito de lo público es “un hecho de discriminación religiosa impropio de un servicio de justicia que debe ser administrado sin distinción de credos”, y si “la entronización de una imagen religiosa no se compadece con el alcance del Art. 2º de la Constitución Nacional, ni con las garantías constitucionales de igualdad y libertad de cultos (Arts. 14 y 16 de la Ley Suprema)”, eso señala que, como Legisladores, lo menos que debemos hacer es generar el debate necesario para, desde la Ley, garantizar el cumplimiento del mandato constitucional.-
“En cuanto se ubica la imagen en la sede de un poder del Estado, aquel resulta institucionalmente comprometido con un culto con el que comulgan solo una parte de quienes lo integran y de los justiciables que a él recurren. El mentado compromiso institucional se acercaría peligrosamente a la adopción de una “religión de estado” – tesis expresamente descartada por los constituyentes – porque revelaría una implícita, pero no por ello menos clara, adhesión a un credo, en detrimento de los otros” … “En cuanto a los justiciables que concurren a los tribunales, se pueden producir los efectos de discriminación y presión sobre sus legítimas convicciones en la materia, con el consiguiente riesgo de que éstas se disimulen, el lugar de expresarse libremente”.-
La lectura de tan claros conceptos del fallo judicial, resultarían seguramente beneficiosos para ampliar los criterios y análisis del Sr. Arzobispo.
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