EL DIRECTOR DEL MUSEO DEL CONVENTO SAN CARLOS, DE SAN LORENZO, LE SOLICITA AYUDA AL PRESIDENTE
En la misiva, el director del museo, Fray José Carlos Magnago, asegura que “en los últimos cinco años la ayuda económica, insuficiente, ha mermado hasta desaparecer en este 2004 y el Estado Nacional y el gobierno provincial (este último desde hace mucho tiempo) han dejado al Museo librado a su propia suerte”.
“La falta de colaboración oficial como así también la poca ayuda recibida desde ámbitos privados ha colocado al Museo del Convento San Carlos frente a la situación económica más grave de su historia, que de no solucionarse, pone a la entidad al borde de su desaparición”, agrega.
A continuación, transcribimos la carta completa:
San Lorenzo 10 de marzo de 2004.
Sr. Presidente de la Nación Argentina
Dr. Don Nestor Kirchner.
S/D
De mi mayor Consideración:
Fundado en 1796, el Convento San Carlos de San Lorenzo (Pcia. de Santa Fe) ha reunido a lo largo de sus casi 210 años de existencia, en su doble rol de actor y testigo privilegiado del desarrollo de nuestra sociedad, meritos válidos para ocupar un rol simbólico predominante en el ideario nacional, aquel que sustenta en el corazón y la razón de cada uno de nosotros, sus ciudadanos, el amor a la Patria y a lo que ella representa.
Múltiples son los meritos que justifican tal aseveración: desde su propia génesis el Convento no ha cesado en su rol de promotor social, cultural y espiritual del prójimo, en especial de aquel que más sufre (ayer el aborigen, hoy el desempleado). Centro de irradiación Cultural y Religioso por más de dos siglos, en sus claustros, encontraron cobijo y formación los misioneros que extendieron la acción cultural y evangelizadora por todo el litoral Argentino. El edificio mismo es testimonio del desarrollo de técnicas constructivas del siglo XVIII en la Argentina, quizás el único habitado ininterrumpidamente por nuestra Fraternidad: La Orden Franciscana o.f.m.
Amén de lo ya expuesto, la importancia del Convento de San Carlos al momento de escribir las páginas más gloriosas de nuestra historia están indisolublemente ligadas al accionar del General José de San Martín y el Regimiento de Granaderos a Caballo por él creado. En efecto, los muros, los pasillos, los frisos y utensilios que pueblan nuestro solar son testimonio vivo, continuo y presente del Combate de San Lorenzo, del bautismo de fuego de tan glorioso regimiento y dan testimonio del Padre de la Patria: el Gral. José de San Martín.
Pero si no bastase con ser baluarte del recuerdo y el homenaje permanente al único combate librado por el Libertador en tierra Argentina, otros son los sucesos basales de nuestra historia, que tienen al Convento como un testigo y actor fundamental convirtiéndolo en una pieza insustituible de nuestro patrimonio cultural. Es que en sus claustros se creó en 1810 la primera escuela patria, la cual aún hoy continua formando jóvenes comprometidos con la fe, la patria y el progreso social; sus salas fueron testimonio del primer pacto interprovincial, germen de los pactos preexistentes a los cuales la Constitución Nacional bendice y respeta. Presidentes, autoridades nacionales y provinciales, personalidades destacadas de la cultura, la educación y la fe han recorrido sus pasillos, compartido la fraternidad franciscana y respirado la historia que sus muros exhalan.
Muros que brindan sustento a un conjunto arquitectónico conformado por el propio Convento, habitado de modo permanente desde el siglo XVIII por la orden Franciscana Menor, el Colegio San Carlos, el Campo de la Gloria (homenaje permanente a ese trascendental combate), la Iglesia San Lorenzo Mártir (inaugurada en 1828), el pino histórico, a cuya sombra el Gral. San Martín redactó el parte de tan preciada victoria y un Museo destinado a cobijar, exponer y testimoniar en las diferentes salas que lo conforman la importancia histórica, cultural y educativa que el Convento detenta y que brevemente ha sido descripta. Sin olvidar, la biblioteca conventual dotada de 15 mil volúmenes aprox. donde se destaca una de las colecciones de libros incunables más importantes del país y un archivo fotográfico y documental que testimonia 200 años de presencia misionera en el litoral Argentino.
El Museo del Convento San Carlos, del cual soy su director, no sólo es custodio y difusor de los tesoros culturales, históricos y religiosos que dos siglos de acción y presencia franciscana han legado a nuestra comunidad, sino también es el encargado de velar por su preservación y mantenimiento. Para lo cual funcionan desde 1993, talleres de Conservación y Restauración de: Madera, Tallas Policromadas, Pintura de Caballete, Metales, Papel y Arquitectura, los cuales conllevan un gran esfuerzo de mantenimiento, en especial lo concerniente al personal especializado que allí se desempeña.
La importancia que el Convento San Carlos encierra para nuestra historia y nuestro ideario nacional motivó en otros tiempos, que sea declarado Monumento Histórico Nacional a través de la ley 12.648 del año 1940. Lo cierto es que el tiempo hizo mella y desgraciadamente muchas fueron las administraciones provinciales y/o nacionales, en especial en la última década, que poca atención prestaron a los requerimientos que desde el Museo se elevaban a los fines de contar con la ayuda y colaboración necesaria para preservar, reparar el edificio y mantener las puertas abiertas del Museo a los cientos de alumnos que provenientes de diferentes provincias argentinas querían recorrer el mismo sitio que dos siglos antes el propio General San Martín transitó y a los pies de cuyos muros la gloria inmortal alcanzó.
Este desinterés sumado a la grave crisis económica que el país aún atraviesa y que afecta con crudeza a esta institución cultural, transformada por la fuerza de los hechos en autogestionaria, ha situado a nuestra institución al borde del colapso, como nunca antes en su historia.
Hoy a escasos meses de iniciado el año 2004, el Museo del Convento San Carlos se encuentra exhausto, abatido y de cara a su cierre definitivo al no poder contar con los ingresos mínimos para poder hacer frente a los costos inherentes a la preservación del edificio, la continuidad de las actividades y lo que es peor, no contar con dinero suficiente para abonar los salarios de sus empleados.
Es por eso que nuestros ruegos y súplicas de colaboración se alzan ante Ud., en esta desesperada situación.
Nos atrevemos a tal solicitud habida cuenta de tener conocimiento que otros Museos del país poseen subsidios permanentes, teniendo solucionado el problema del mantenimiento edilicio y del personal ya que tienen cargos sostenidos por la nación, provincia o en su deferencia por el municipio.
Cerrar las puertas de nuestro Museo implicaría que muchísimos niños y jóvenes de nuestro país no puedan experimentar por si mismos la importancia de la gesta Sanmartiniana que en nuestro Convento se recuerda, situación que nosotros no deseamos ni propiciamos pero ya no esta en nuestras manos poder evitar.
Creemos que nuestro pedido es sumamente razonable, es por eso que lo realizamos, apostando a las renovadas esperanzas que nos da vuestra presidencia.
Quedamos a vuestra disposición, agradecemos vuestra atención Dios Bendiga vuestro accionar. Lo saludo cordialmente.
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